Las exigencias de la realidad

Por Francisco Reyes Castro, Seremi de Gobierno Región de Los Lagos

La Presidenta Michelle Bachelet llamó esta semana a los empresarios reunidos en la cena anual de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) a encauzar esfuerzos hacia el bienestar de la gente de Chile. Y lo hizo desmitificando realidades construidas, despejando lo importante de lo que agota inoficiosamente las energías de la discusión política y económica, desterrando fantasmas.

Defendiendo las transformaciones impulsadas por el programa de Gobierno, llamó al sector a dar los pasos que determinarán una prosperidad compartida y a hacernos cargo, todos juntos, de nuestra realidad.

Y ello implica definir con responsabilidad una visión compartida del país que queremos construir, mirando más allá de la disputa pequeña o de la sola defensa del interés propio.

Se trata de poner en perspectiva, con las legítimas diferencias de opinión, el cómo las políticas públicas impulsadas por este Gobierno trascienden el mismo, haciéndose cargo de los cambios que exige la sociedad en lo económico, social y político, y de qué manera encontramos en conjunto un piso para hacernos cargo de esas nuevas realidades.

La Presidenta ha enfatizado que en lo económico, necesitamos volver a ser competitivos y prepararnos desde ya para crecer sostenidamente en un nuevo escenario, donde la exportación de materias primas ya no basta. Un crecimiento que además sea el sustento para cualquier política social.

En lo social, requerimos hacernos cargo de esas intolerables brechas que nos dividen y generar, en conjunto, condiciones concretas para la inclusión y la cohesión social.

La urgencia de la política es perfeccionar nuestra democracia con mayor legitimidad para dar curso a demandas ciudadanas respecto a instituciones que todos respetemos y cuidemos como propias.

Hoy, por seguir pensando que las transformaciones son accesorias o deben centrarse sólo en una dimensión como el crecimiento, estamos pagando un alto costo en pérdida de competitividad, incremento del malestar por la prolongada desigualdad y la creciente distancia entre la ciudadanía y quienes aspiran a representarla.

El nuevo escenario exige cambios simultáneos en nuestra base económica, política y social. Aunque resulten complejos, aunque generen costos, aunque tomen tiempo.

Y en ello, las cosas como son: pese a un escenario global adverso y la desaceleración del crecimiento, Chile no está en crisis económica. Los datos duros dan cuenta que nuestra economía tiene una base sólida y que nuestros agentes económicos, privados y públicos, tienen todas las capacidades para actuar racionalmente. Y lo hemos hecho con nuestros instrumentos.

Hablar de crisis política es una exageración. Reconocemos que existe una multiplicación de demandas en tensión entre sí, pero somos un país con capacidad para entablar diálogo social desde sus instituciones.

Por ello, la invitación de la Presidenta a la industria no fue a “apoyar mi Gobierno”. “La única forma de volver a ganarse la confianza de los ciudadanos –dijo- es demostrando que lo político adquiere sentido cuando crea comunidad, cuando está al servicio de los hombres y mujeres de carne y hueso, y cuando procesa, y no niega, sus demandas”.

La invitación de la Mandataria, en una semana de mucha contingencia nacional e internacional, es a hacerse cargo de la realidad, sin fantasmas, sin parcialidades, sin demora.

Fuente: seremigob10@gmail.com
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