Automatización y trabajos del futuro

Por Ramón Rubio
Director ejecutivo AIEP Osorno.

En enero de este año el McKensey Global Institute (MGI) publicó un estudio denominado “A FUTURE THAT WORKS: AUTOMATION, EMPLOYMENT AND PRODUCTIVITY” (www.mckinsey.com), que trata sobre el futuro de ciertas ocupaciones y cómo algunas labores podrían tender a desaparecer en los próximos 50 años.

El estudio, que se basa en la revisión de dos mil actividades vinculadas a más de 800 trabajos (ocupaciones), las cuales fueron analizadas considerando la tecnología actual disponible, logra determinar que cerca del 60% de todas las ocupaciones podrían automatizarse al menos en un 30%, donde las que tienen mayor potencial de automatización son aquellas físicas predecibles (mecanizadas), las actividades de procesamiento y recolección de datos. Las actividades con menor potencial de automatización serían en consecuencia aquellas que requieren de liderazgo, expertice o creatividad.

Los sectores que tienen mayor potencial de automatización de acuerdo al estudio son los servicios de alojamiento y alimentación, manufactura, transporte y almacenaje, agricultura, retail y minería. Todos estos sectores tienen más de un 50% de potencial de automatización. Destacan en el sentido contrario, servicios educacionales, gestión, servicios de salud y servicio social, todas ellas con un potencial menor a un 36%.

Los cambios previstos por el estudio dan cuenta de enormes beneficios de productividad para el mundo, estimados en torno al 1,4% anual, por las ventajas conocidas de la automatización respecto del trabajo manual. Sin embargo, en lo relativo a las personas y específicamente en lo que tiene que ver con la eliminación de puestos de trabajo, es adecuado preguntarse: ¿Qué sucederá con aquellas personas que actualmente cumplen dichas labores? Si bien es cierto, se pueden identificar amenazas para quienes no han adquirido competencias mínimas que le permitan realizar labores no predecibles, existen muchos años para prepararse y atender las oportunidades que se generarán en sectores como el desarrollo de tecnologías, la automatización y el mantenimiento de equipos electrónicos.

Nuestro país no está ajeno a ésta realidad. De hecho uno de los sectores con mayor potencial de automatización en el mundo es la agricultura con un 57% de sus actividades susceptibles de automatizarse, ello podría generar grandes oportunidades como aprovechar de mejor forma el suelo, que por ejemplo no supera el 40% de las 600 mil hectáreas disponibles entre La Araucanía y Los Lagos.

En consecuencia, usando de aliados a la automatización, podrían resolver problemas endémicos como la productividad por hectárea, que en muchos casos nos ha llevado a reducir nuestra superficie explotable y por lo tanto alcanzar verdaderamente el sitial de Chile como potencia agroalimentaria.


Fuente:
Ramon.Rubio@aiep.cl
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