Interno de la cárcel de Osorno que atentó contra su vida esta en coma

Por Fernando Codoceo, Doctor en Ciencias Políticas, Observatorio Social Penitenciario

Un interno de 22 años, que se encuentra privado de libertad en la Cárcel de Osorno, fue internado el día de ayer en el Hospital Base de Osorno tras haber atentado contra su vida.

Las versiones preliminares indican que N. C. S. habría intentado ahorcarse en la celda de aislamiento en la que se encontraba cumpliendo castigo. El castigo de encerrar a las personas privada de libertad en celdas de aislamiento es una práctica habitual con la cual se atormenta a los internos en los recintos carcelarios. Forma parte de la discusión si aquella práctica, independiente de que el “Reglamento de Establecimiento Penitenciarios” regula la aplicación de este castigo (Art. 81 y 85), no constituya una práctica de tortura que deba ser abolida definitivamente del régimen penitenciario, pues, entre otras cuestiones, está reñido con una serie de otros documentos legales con los cuales se tipifican y condenan los actos que atentan contra la dignidad básica de cualquier ser humano.

De hecho, en noviembre del año 2016 fue lanzada, con enorme cobertura comunicacional y comentada como una gran conquista en la protección de los derechos humanos, la ley 20.968, que típifica los delitos de tortura, trato crueles, inhumanos y degradantes. Esta ley en el artículo 105a señala que “se entenderá por tortura todo acto por el cual se inflija intencionalmente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos, sexuales o psíquicos, con el fin de obtener de ella o de una tercera información, declaración o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se le impute haber cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona”.

Pues bien, el uso de la celda de aislamiento es una forma de castigo duradero con el cual se infringe un tipo de sufrimiento físico y psicológico a una persona. Es un invento creado para hacer sufrir y atormentar. Físicamente es un lugar lúgubre, sucio, oscuro, maloliente, insoportablemente frio en invierno. Los castigados duermen en una esquina, defecan en un baño turco en la otra, comen donde pueden, el olor es insoportable.

Es ahí donde N.C.S. ha atentado contra su vida y hoy, en estado de coma, lucha por aferrarse a ella.

Sabemos que muchos de los que lean esta nota exclamarán sus frases de rabia contra la delincuencia y contra el autor de este texto. Estamos tranquilos. Jamás compartiremos ninguna forma de tortura. Estamos convencidos que en el futuro miraremos con vergüenza la pasividad con que hemos aceptado los horrores de los cuales estamos siendo parte. También estamos seguros que es el respeto a los derechos humanos y los principios de la justicia social una de las mejores herramientas con las cuales se puede avanzar hacia un país con menos violencia, más amable y socialmente más integrado.




Fuente:
fcodoceo@gmail.com
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