Desafíos de innovación desde la educación

Por Ramón Rubio, director ejecutivo AIEP Osorno, Presidente Red Osorno Muévete por el Emprendimiento y la Innovación.

Los desafíos de innovación para nuestro país no son sólo el argumento para proporcionar más recursos a CORFO, son las raíces en las cuales se sostendrá nuestro futuro árbol de productividad y competitividad, elementos básicos en cualquier economía desarrollada.

Es un hecho que la apertura hacia los mercados impulsada como una política de estado, más allá del gobierno de turno, ha proporcionado a Chile innumerables beneficios, transformándonos en una de las economías más pujantes de latino America entre fines del siglo XX y principios del XXI. Sin embargo, al hacer “doble clic” en las curvas de crecimiento y luego en la composición del Producto Interno Bruto (P.I.B.), podemos evidenciar que hemos sustentado nuestro destacado crecimiento en la capacidad de producir y vender commodities a un bajo precio, producto de las condiciones naturales y en otros casos por hipotecar el medio ambiente y las relaciones con las comunidades.

Inevitablemente, más temprano que tarde, nuestros recursos naturales se agotarán y sin duda las exigencias de los mercados externos se incrementarán a favor del respeto al medio ambiente y a las relaciones con las comunidades. Es imperativo por lo tanto adaptarnos a las necesidades de nuestros socios comerciales y prepararnos para poder continuar nuestra relación tras esta evolución.

No podemos sostener una economía con aspiración de desarrollo si menos del 5% del gasto en investigación proviene del sector privado; si seguimos sustentando nuestras exportaciones en agricultura, pesca, minería y forestal, agregando muy poco valor a lo que producimos. Sin duda se hace lejana la aspiración de desarrollo para Chile si nos somos capaces de entender que la innovación es el principal desafío para las próximas décadas y es ahí donde debemos colocar el acento de las políticas públicas de fomento y producción.

Porque es un tema que sentimos merece toda la tribuna posible, quisiera aportar con algunas consideraciones que por simples podrían estarse subestimando en su impacto y necesidad, al punto que hoy no son parte de la agenda de productividad, innovación y crecimiento.

Debemos comenzar por reformar la educación, pero desde el aula, fomentando la creatividad de nuestros niños y jóvenes, otorgándoles espacio para la colaboración y el pensamiento colectivo. Debemos buscar la enseñanza por colaboración y luego competencia. En nuestras escuelas debemos, ante todo, propiciar que los niños no pierdan su capacidad de crear a medida que crecen y se transforman en adultos apáticos, cuadrados y llenos de paradigmas. La tecnología es una de las palancas más potentes de la innovación y es justamente allí donde tenemos uno de nuestros principales “talones de Aquiles”. Nuestros profesores no son expertos en tecología, no la promueven y no se cultiva el encanto por la disciplina, al punto que existen déficit de más de 30.000 técnicos y profesionales en área de la TIC’s actualmente y se proyecta un déficit mayor en los próximos años. Nuestras escuelas necesitan especialistas tecnológicos trabajando transversalmente cono los docentes de otras disciplinas, las escuelas requieren de laboratorios para aprender por ejemplo robótica y al finalizar octavo básico, ésta sea una competencia de egreso garantizada.

Se requiere de la voluntad y de la generosidad de todos quienes somos parte del sistema educativo, comenzando por no oponerse a los cambios que nuestro país necesita, sino que por el contrario fomentar las acciones que nos permitirán dar el salto de innovación que Chile requiere si pretende transformarse en un país desarrollado. Tenemos una oportunidad única para otorgar a las nuevas generaciones otras formas de pensar la vocación productiva de nuestro país, pero debemos hacerlo con decisión y celeridad.


Fuente: 
Ramon Rubio Donoso
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