Millones de mujeres lo padecen sin saberlo

LA DEPRESIÓN POSPARTO: 
FACTORES GATILLANTES, SÍNTOMAS Y CONSECUENCIAS

Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl - Académico, escritor e investigador (UACh)

Lo primero que habría que destacar, es que la depresión posparto se deriva de una combinación de diversos factores, entre los cuales es necesario señalar los siguientes: factores hormonales, medioambientales, emocionales y también aquellos de tipo genético que no podemos controlar.

Por otra parte, la depresión posparto corresponde a una depresión de tipo moderada o intensa que se presenta en una mujer después de que ésta ha dado a luz y que puede presentarse poco después del parto o bien, hasta un año más tarde. No obstante lo anterior, la mayor parte del tiempo, la depresión posparto ocurre durante los primeros tres meses después de haber dado a luz.

Dado el hecho de que algunas mujeres podrían sentirse tentadas a responsabilizarse de estar experimentando una depresión posparto, digamos de inmediato que este tipo de depresión NO ES el resultado final de algo que una mujer haya hecho o haya dejado de hacer. En otras palabras: no es culpa de la mujer que algo así se produzca. Es más. Son pocas las personas que saben que, en realidad, el “instinto maternal”, como tal, no existe, ya que este concepto es, más bien, una construcción social, por cuanto, si por “instinto maternal” nos estamos refiriendo a algo “innato” que nos impulsa a tener –sí o sí– hijos, eso no existe y no se da de ese modo. Tal como lo demostró la investigadora israelí Orna Donath, el que algunas mujeres quieran tener un hijo –ya que no todas lo desean– es probable que se deba al papel –o rol– que la mujer siempre ha tenido en la sociedad, y no tanto debido al deseo específico de cada mujer de ser madre.

En el ser humano existen sólo tres instintos probados: 

1. El instinto de supervivencia, que es una adaptación biológica que nos permite sobrevivir en situaciones extremas, utilizando todos los medios disponibles.

2. El instinto o reflejo de succión: nadie le enseña a un recién nacido como no ahogarse al intentar coordinar la succión de la leche del pezón materno y la deglución de la leche para alimentarse,

3. El instinto o reflejo prensil, que consiste en la habilidad innata del recién nacido de agarrar con mucha fuerza cualquier cosa que roce la palma de su mano, tal como el dedo de la madre, por ejemplo.

Ahora bien, una mujer puede estar más propensa a sufrir una depresión, si es que ella experimentó ansiedad, estrés o depresión durante el embarazo, o bien, si es que dicha mujer pasó por un período de tristeza con mucho llanto e inquietud. Estos sentimientos, a menudo, se denominan “depresión posparto” o “tristeza posparto”. Otros factores a los cuales también se les deben prestar mucha atención –ya que colaboran en el desarrollo de la depresión posparto– son: haber experimentado un cansancio extremo, la falta crónica de sueño y dificultad emocional para poder adaptarse al nacimiento de un hijo.

A continuación, se enumerarán una serie de síntomas que podrían indicar la presencia de una depresión posparto. Si la mujer presenta cinco o más de tales síntomas, ya sea que los experimenta casi todos los días, durante una gran parte de la jornada diaria y por dos o más semanas consecutivas, habría que pensar en la presencia de una depresión posparto:

1.Vivencias estresantes durante la última parte del embarazo o poco tiempo después de dar a luz (haber sufrido una enfermedad grave, la muerte de un ser querido).

2.Llanto constante y persistente, con falta de apoyo social y familiar (ser soltera, estar desempleada, no tener recursos económicos).

3.Tener menos de 20 años, con un embarazo no deseado o no planificado. Tener más de un bebé: mellizos o trillizos.

4.Tener un bebé con malformaciones congénitas o con diversos problemas de salud.

5.Experimentar desesperanza o sensación de vacío y tristeza profunda.

6.La pérdida repentina de interés en aquellas actividades que antes de dar a luz le resultaban agradables o placenteras.

7.Sentimiento abrumador de inutilidad o de culpa extrema (miedo y temor a no saber qué hacer si el bebé comienza a llorar, o se enferma).

8.Una experiencia de parto traumática o el nacimiento prematuro del bebé.

9.Una sensación o pensamiento invasivo de que vivir no vale la pena (la persona tiene pensamientos de hacerse daño o existe ideación suicida).

10.Dificultad para poder concentrarse en una actividad, o incapacidad para tomar decisiones.

11.Ser incapaz de interesarse por el bebé y no lograr cuidarlo de buena forma.

12.Experimentar irritación, enojo o rabia constante, aún por cosas que no tienen mayor importancia.

13.Tener sentimientos negativos y de rechazo hacia el bebé, tales como el pensar, incluso, en hacerle daño.

14.Antecedentes familiares de problemas psiquiátricos.

Hay que tener presente, que estos factores de riesgo no son los causantes directos de la depresión posparto, por cuanto, se da el caso de muchas mujeres que presentan varios de los factores de riesgo señalados, y aún así, no se deprimen, en tanto que otras mujeres con sólo un factor de riesgo –o también ninguno– desarrollan una depresión posparto.

Otro elemento a considerar, se relaciona con el hecho de diferenciar entre la “depresión posparto” y la “depresión” (que puede ser de tipo reactiva, endógena, mayor o encubierta), por cuanto, la primera se produce después de tener un bebé, y a diferencia de la depresión –que no está vinculada con el embarazo–, la depresión posparto está relacionada a una serie de cambios hormonales en la mujer, durante y después del nacimiento del bebé. Tanto es así, que los investigadores suponen que estos cambios sucesivos y repentinos en los niveles hormonales, están en condiciones de desencadenar una depresión posparto en aquellas mujeres que son más sensibles a las variaciones de los niveles de estrógeno y progesterona.

Existen diversas formas de tratar una depresión posparto. Lo habitual, es una combinación de tratamiento psicoterapéutico –ya sea de tipo individual o bien, en compañía de un grupo de mujeres que también están afectadas por una depresión posparto–, acompañado de un tratamiento de tipo medicamentoso, es decir, con antidepresivos que ayuden a estabilizar el estado de ánimo de la persona. También puede prescribirse terapia familiar, en cuyo caso, el terapeuta trabajará con la paciente, su pareja y otros familiares cercanos.

No obstante lo anterior, se da el caso de algunas mujeres que presentan una depresión posparto de tipo muy severa y que no se logra eliminar con medicamentos, ni tampoco con psicoterapia. Si este es el caso, el equipo médico podría decidirse por el uso de la Terapia Electroconvulsiva (TEC), que es un tratamiento eficaz y seguro, que consiste en la administración de pequeñas descargas de corriente eléctrica en el cerebro, mientras la paciente se encuentra bajo anestesia general, tratamiento que provoca algunos cambios químicos en el cerebro de la mujer y que alivian los síntomas de la depresión. (En este punto, es pertinente consignar, que diversos estudios indican que hasta el 10% de las mamás están expuestas a sufrir trastornos de ansiedad después del parto).

Por otra parte, si la mujer con depresión posparto no se trata, esta persona podría experimentar sentimientos de desamparo, sentirse confundida y muy asustada si el problema se agudiza. En este sentido, el tratamiento le brinda el apoyo necesario para efectos de impedir que la persona entre en una depresión más profunda y sea aún más difícil de tratar. Por otro lado, tener a alguien –un psicoterapeuta, un médico, la pareja– que entienda el problema de la paciente, ayuda a la persona a sentirse menos sola. El conjunto de estos factores conduce a la paciente afectada de depresión posparto a sentirse mejor, más aliviada y, por consiguiente, a conectarse mejor con el bebé y a cuidarlo de forma más positiva.

Es preciso que toda mujer que pasa por este tipo de vivencias tenga en cuenta las siguientes sugerencias:

1. No esconder sus sentimientos y hablar de ellos con la gente cercana: pareja, familiares, amigos.

2. No tratar de ser la mujer perfecta o que intenta hacerlo y abarcarlo todo.

3. Unirse a un grupo de apoyo, hablar con otras madres y compartir con ellas sus propias experiencias.

Finalmente, si los síntomas se vuelven más intensos o no desaparecen después de dos semanas, la mujer no debe dudar en solicitar ayuda a especialistas y personas expertas.
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