Aumento de las enfermedades respiratorias

Juan Cristóbal Guerrero Director de Kinesiología Universidad San Sebastián Sede De la Patagonia

Cientos de miles atenciones por afecciones respiratorias en el último periodo han sido acogidas por el sistema de salud del país. Y es que la llegada del invierno se sintió en los diferentes servicios de urgencia. Esto se explica por el aumento de la circulación de virus respiratorios como el sincicial (VRS) y la influenza que, con la sepa H3N2, ha resultado ser más agresiva de lo previsto, incluso más que en años anteriores. A ello, se suma que la presencia de estos dos virus ha sido en paralelo, situación poco común.

Bajo este escenario, hay que comprender que el frio no es el factor principal que hace que estos virus afecten el sistema respiratorio, si no que los mecanismos de defensa de la vía aérea están vulnerables: la nariz y la boca, son las primeras barreras de contención que nos defienden de microorganismos, ya que estos quedan adheridos en la mucosa de estas estructuras. Entonces, ¿cómo nos protegemos? cubriendo siempre nuestra vía aérea alta (boca y nariz) con una bufanda por ejemplo, pues el frio actúa como un agente perjudicial para la función de la mucosa, siendo un agente activo en la respuesta del sistema respiratorio a nivel bronquial.

Las complicaciones de mayor cuantía están en niños menores de dos años, adultos, y las personas con enfermedades del sistema respiratorio, como Asma o EPOC (asociada al tabaquismo). Los niños son los que más afectados se ven con esta combinación, ya que su sistema respiratorio está en proceso de maduración, al igual que sus mecanismos de defensa ante agentes externos.

A lo anterior hay que agregar que en el periodo invernal solemos estar confinados a espacios más reducidos, con poca ventilación y con mayor aglomeración de personas, lo que hace que la transmisión de los virus en cuestión sea mucho más rápida. Además, la contaminación del aire juega un rol importante, puesto que al utilizar calefactores a leña, la que generalmente es de mala calidad por su alto porcentaje de humedad, hace que la la presencia de partículas muy pequeñas aumente el riesgo de disminuir los mecanismos de defensa del sistema respiratorio, invadiendo nuestros pulmones y generando respuestas inflamatorias del sistema.

Cuidarnos de tantas amenazas suena difícil, sin embargo, no lo es tanto: debemos evitar el contagio, disminuyendo el contacto con personas enfermas, puesto que las partículas virales que pueden desprenderse de una conversación podrían llegar a viajar entre una persona a otra, solo al hablar. Ventilar los espacios del hogar una vez al día, lavarnos las manos frecuentemente, limpieza de superficies y juguetes, disminuir la exposición, protegiendo nuestras vías aéreas, son pequeños actos que nos ayudarán a prevenir el contagio. Otros coayudantes pueden ser los asociados a la calefacción, encender y apagar artefactos fuera del hogar, usar leña lo más seca posible, evitar el consumo de tabaco u otros dentro de la casa también ayudan a evitar la contaminación dentro de nuestros domicilios.

¿Y la vacunación? Este año en Chile se logró vacunar a un porcentaje importante de la población en riesgo, incluso más que en años anteriores, con una extraordinaria cobertura. No obstante, hay que entender que la vacuna no evita el contagio, si no que mejora nuestras defensas para evitar que la signologia y sintomatología asociada a la Influenza disminuya, y así la sensación no sea de “gripe” como comúnmente le denominamos, sino que solo parezca un resfrío.

Si todas estas medidas no fueran suficientes y enfermamos, nuestra primera reacción debería ser asistir a un Servicio de Atención en Salud, pero es importante saber que debemos respetar el mecanismo de refrencia del Sistema de Salud , partiendo siempre por los CESFAM, luego los SAPU y finalmente o ante una situación que comprometa el estado general (dificultad respiratoria, incluso estando tranquilo, silbido en el pecho, fiebre, decaimiento y rechazo alimentario en el caso de los niños), asistir a las unidades de Urgencia de los Hospitales.

De esta manera, estaríamos evitando aglomeraciones en Centros de Salud donde las posibilidades de contagio aumentan, y ahorramos tiempos de espera desagradables. Esto último ocurre solamente porque no optimizamos el uso del recurso de la atención primaria, la que sin duda está preparada para esta contingencia, aumentando el número de horas disponibles para atención médica y kinesiológica, reforzando horarios, con extensiones en los CESFAM hasta incluso medianoche, manteniendo los SAPU y los servicios extrahospitalarios con una capacidad instalada mayor. De todas formas, no auto medicarnos y tomar atención a todas las medidas de prevención resulta más efectivo para el cuidado de nuestra salud.


Fuente: 
Jeran Galdames Barra
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