Intolerancia y su relación con la violencia

Claudia Figueroa Carmona, Jefa de Carrera Servicio social y Técnico en Trabajo Social Instituto Profesioal Santo Tomás Osorno

Tolerancia, es aceptar al otro u otra con todos sus características, diferencias y cualidades. Es escuchar, ponerse en el lugar de ese “otro”, comprendiendo que no todos piensan como pienso, y que cada persona es dueña de creer y actuar bajo sus propias convicciones de vida.

Una persona tolerante puede aceptar opiniones o comportamientos diferentes a los establecidos por su entorno social o por sus principios morales, transformándose en personas que promueven la paz.

Cuando miramos este tema desde la otra vereda aparece otro concepto: la Intolerancia, la que da forma a este marco mental desde donde brotan actitudes sociales que perjudican a grupos o personas y que entorpecen las relaciones interpersonales. De ese modo, se transforma en una expresión o actitud que vulnera los derechos y la libertad de las personas, o invita a vulnerar la libertad de otros, lo que va generando violencia y otras manifestaciones de odio a las diferencias de raza, nacionalidad, sexualidad, a lo religioso u otras formas de comportamiento.

Creer que uno es el dueño de la verdad y que sólo “Yo” tengo la razón es un primer indicio de un ser intolerante, porque si vivimos en una sociedad que justifica la intolerancia desde convicciones de estar en lo correcto y tener la verdad, se llega a un punto donde la tolerancia pareciera ser un objetivo muy alejado. Pero podemos tomar la decisión de cambiar eso, porque el cambio llega después de traspasar la barrera donde es posible incluir las diversas visiones y perspectivas de ver el mundo.

Desde nuestra profesión, personalmente marcada por un un rol educativo, los invito a educar para la paz, educar a los niños y niñas a ser tolerantes, a no menospreciar a “otros”, porque el lenguaje construye realidades y desde ahí podemos hacer un cambio sustantivo en la forma en cómo nos relacionamos.

Los invitamos a ser empaticos, a escuchar a nuestros compañeros, a ser asertivos y generar buenas relaciones humanas, en síntesis, a no discriminar. En ese camino se genera un ambiente que promueve la NO VIOLENCIA, porque en nuestras manos está cambiar la sociedad en que nos encontramos hoy en dia, en cada vuelta de esquina, en cada palabra y en cada acción.

En ustedes está el cambio, ese pequeño cambio que produce grandes transformaciones.


Fuente:
Juan Paulo Angulo Reiser
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