Medio Ambiente y Responsabilidad Social, el nuevo desafío de las empresas exportadoras

Por Fredy H. Wompner G. / Dir. Ejecutivo Instituto de Capacitación Promundos / wömpner@gmail.com

Después del peor incendio forestal en la historia del país, nuestra preocupación por el medio ambiente se vuelve prioritaria. Por lo que nos preguntamos qué ha pasado en los últimos años en nuestro país en materia de Medio Ambiente y RSE, y la verdad es que pocas empresas han acogido el llamado del gobierno y los incentivos tributarios parecen insuficientes al respecto. Solo aquellas empresas que por su naturaleza o vínculo con la comunidad internacional y que son conocedoras de la experiencia generada por los países mas desarrollados, han recogido el guante y han implementado acciones de RSE en nuestro país. Sin embargo la tendencia es clara a reconocer que la RSE es y será cada vez mas importante para aquellas empresas que deseen proyectarse al futuro y ser aceptadas y validadas por la sociedad y comunidades en las cuales se encuentran insertas.

En este sentido, son las empresas exportadoras que se encuentran más preocupadas por este tema, debido a los países destinos de sus embarques mayoritariamente exigen el cumplimiento de estándares de calidad en el ámbito medio ambiental y en el ámbito de la responsabilidad social empresarial. Estas exigencias han llevado a muchas exportadoras de distintos rubros como frutícolas, agrícolas, cárnicas, lácteas, etc., a invertir cuantiosas sumas de dinero en preparar a sus trabajadores, mejorar procesos e implementar sistemas de gestión de calidad en estas áreas.

En esta materia existen dos normativas orientadas a medir la calidad en estos aspectos; la ISO 14.000 que mide calidad en la gestión del medio ambiente y la ISO 26.000 que mide calidad en materia de responsabilidad social empresarial. La norma ISO 14000 es un conjunto de documentos de gestión ambiental que, una vez implantados, afectará todos los aspectos de la gestión de una organización en sus responsabilidades ambientales y ayudará a las organizaciones a tratar sistemáticamente asuntos ambientales, con el fin de mejorar el comportamiento ambiental y las oportunidades de beneficio económico. Los estándares son voluntarios, no tienen obligación legal y no establecen un conjunto de metas cuantitativas en cuanto a niveles de emisiones o métodos específicos de medir esas emisiones. Por el contrario, ISO 14000 se centra en la organización proveyendo un conjunto de estándares basados en procedimiento y unas pautas desde las que una empresa puede construir y mantener un sistema de gestión ambiental.

En este sentido, cualquier actividad empresarial que desee ser sostenible en todas sus esferas de acción, tiene que ser consciente que debe asumir de cara al futuro una actitud preventiva, que le permita reconocer la necesidad de integrar la variable ambiental en sus mecanismos de decisión empresarial.

La adopción de las Normas Internacionales facilita a los proveedores basar el desarrollo de sus productos en el contraste de amplios datos de mercado de sus sectores, permitiendo así a los industriales concurrir cada vez más libremente y con eficacia en muchos más mercados del mundo. El cuidado del medio ambiente y la adopción de normas de calidad tienen importantes beneficios en las empresas exportadoras, algunos de ellos son:

- Ahorro de costos: la ISO 14001 puede proporcionar un ahorro del costo a través de la reducción de residuos y un uso más eficiente de los recursos naturales tales como la electricidad, el agua y el gas. Organizaciones con certificaciones ISO 14001 están mejor situadas de cara a posibles multas y penas futuras por incumplimiento de la legislación ambiental, y a una reducción del seguro por la vía de demostrar una mejor gestión del riesgo.

- Reputación: como hay un conocimiento público de las normas, también puede significar una ventaja competitiva, creando más y mejores oportunidades comerciales.

- Participación del personal: se mejora la comunicación interna y puede encontrar un equipo más motivado a través de las sugerencias de mejora ambiental.

- Mejora continua: el proceso de evaluación regular asegura se puede supervisar y mejorar el funcionamiento medioambiental en las empresas.

- Cumplimiento: la implantación ISO 14001 demuestra que las organizaciones cumplen con una serie de requisitos legales. Esto puede mitigar los riesgos de juicios.

- Sistemas integrados: ISO 14001 se alinea con otras normas de sistemas de gestión como la ISO 9001 o la OHSAS 18001 de seguridad y salud laboral, que proporciona una más efectiva y eficiente gestión de sistemas en general.

Por su parte la ISO 26000 es una norma internacional que proporciona orientación para todo tipo de organizaciones, independientemente de su tamaño o localización, sobre asuntos fundamentales, todos ellos relacionados con la responsabilidad social; integración, implementación y promoción de un comportamiento socialmente responsable en la organización y en su esfera de influencia a través de sus políticas y prácticas; identificación e involucramiento con las partes interesadas, y comunicación de compromisos y desempeño relacionados con la responsabilidad social. Esta Norma Internacional pretende ayudar a las organizaciones a contribuir al desarrollo sostenible y tiene como propósito fomentar que las organizaciones vayan más allá del cumplimiento legal, reconociendo que el cumplimiento de la ley es una obligación fundamental para cualquier organización y una parte esencial de su responsabilidad social.

Al respecto la ISO 26.000 no tiene propósito de ser certificatoria, regulatoria o de uso contractual, sino que mas bien define información detallada sobre los asuntos conceptuales relacionados a Responsabilidad Social. De esta manera se plantean como beneficios esperados de la implementación del estándar, el facilitar el establecimiento, implementación, mantenimiento y mejora de la estructura o marcos de RS en organizaciones que contribuyan al desarrollo sustentable, contribuir a incrementar la confianza y satisfacción en las organizaciones entre los accionistas y grupos de interés (incluyendo a los gestores); incrementar las garantías en materia de RS a través de la creación de un estándar único aceptado por un amplio rango de stakeholders; fortalecer las garantías de una observancia de conjuntos de principios universales, como se expresa en las convenciones de las Naciones Unidas, en la declaración de los principios del Pacto Global, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en las declaraciones y convenciones de OIT, en la declaración de Río sobre el medioambiente y desarrollo, y en la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción y por ultimo facilitar las liberaciones del mercado y remover las barreras del comercio (implementación de un mercado abierto y libre), complementar y evitar conflictos con otros estándares y requerimientos de RS ya existentes.

Los alcance de la norma son bastantes amplios y se pueden detallar aspectos tales como: asistir a las organizaciones en la orientación de sus políticas de Responsabilidad Social en lo referido a las diferencias en materia cultural, ambiental, y legal, además de condiciones económicas de desarrollo, proveer de una guía práctica relacionada a la operacionalización de Responsabilidad Social, identificar y comprometerse con los stakeholders, e incrementar la credibilidad de los reportes y declaraciones hechas sobre RS, poner el énfasis en el rendimiento y mejora de los resultados, incrementar la confianza y satisfacción de las organizaciones entre sus clientes y otros stakeholders, ser consistente y no actuar en desacuerdo con los documentos ya existentes, convenios internacionales y estándares ya existentes, no estar intencionado a reducir la autoridad del gobierno en la dirección de Responsabilidad Social de las organizaciones y promover la terminología común en el campo de Responsabilidad Social, y ampliar la conciencia en estas materias.

Como señalamos anteriormente la aplicación de la norma es aplicable para todo tipo de organizaciones, independiente a su tamaño, localización, naturaleza de sus actividades y productos, su cultura, sociedad y medioambiente en el que lleva a cabo sus actividades. La Norma, incluye dentro de sus más de 300 recomendaciones menciones explícitas al trabajo decente que deben propiciar las organizaciones como parte de sus prácticas laborales y de derechos humanos hacia los empleados, instando también a prestar atención a su cumplimiento también en la Cadena de Valor, en lograr que la Responsabilidad Social llegue al corazón de la estrategia organizacional y se vele por la transparencia de la gestión de la compañía. Este último, no es un tópico menor, sino que es uno de los valores que las organizaciones deben desarrollar con más perseverancia y que pone en juego otras cuestiones de importancia, como su reputación corporativa. Tiene, por tanto, la Norma ISO 26000, un carácter holístico, dado que presta atención hacia aspectos tales como el medio ambiente, las prácticas laborales, la participación de la comunidad en los proyectos de desarrollo, los derechos humanos, los consumidores y practicas justas de operación que deben servir de base para el análisis de la marcha de la empresa y la toma de decisiones a nivel gerencial.

La rentabilidad generada por la RSE

En una reciente edición de Sustainable Insight de KPMG (una red global de firmas de servicios profesionales con presencia en 156 países) se analizan los enfoques utilizados por empresas y fundaciones para medir y reportar la inversión social privada. Los resultados revelan que las empresas se centran en medir e informar sobre contribuciones financieras a programas sociales, voluntariado corporativo (tiempo dedicado) y donaciones. La información sobre los impactos de la inversión social es mucho menos común. El documento examina informes y reportes corporativos emitidos entre 2015 y 2016 por las 100 mayores empresas del mundo y sus fundaciones en 10 sectores de la industria, donde las empresas y sus fundaciones invirtieron en promedio el equivalente a 2.5% de sus ganancias (sin impuestos) en programas de inversión social. La mayor contribución fue realizada por la industria farmacéutica. Los resultados también muestran que las empresas se centran en medir e informar sobre contribuciones financieras a programas sociales, voluntariado corporativo (tiempo dedicado) y donaciones, aunque la información sobre los impactos de la inversión social es mucho menos común.

El estudio también deja claro que todavía es un desafío para las empresas contar con una estrategia de Inversión Social con metas e indicadores. Solo 32% de las empresas analizadas contaban con una estrategia formal de inversión social, además de incluir ejemplos de proyectos de evaluación del impacto social en los que KPMG ha trabajado y un marco para ayudar a las empresas a mejorar los procesos de medición y presentación de informes.

Algunos ejemplos destacados a nivel internacional de empresas en materia de RSE lo constituyen Femsa, Bimbo, Siemens México y Walmex. En el caso de Femsa, 2012 marcó un antes y un después en la RSE de la empresa, ya que fue el primer año que estableció una estrategia de sostenibilidad transversal de largo plazo. Entre sus programas más ambiciosos se encuentran ‘Coordenadas para vivir’, un proyecto social que involucra a niños y jóvenes de entre 10 y 18 años a los que se les imparten conferencias y talleres sobre temáticas variadas, tales como acoso escolar, abuso de alcohol y drogas, educación sexual, entre otros. El caso de Bimbo, que es una de las compañías de alimentos más importantes del mundo, contando con presencia en 19 países y facturando más de 13 mil millones de dólares por año, desarrolla la RSE Desde una perspectiva industrial, el programa de RSE de la empresa la ha llevado a reutilizar 70% del agua que consume en sus más de 14 plantas en México; a invertir en un parque de energía eólica, Piedra Larga, para aprovechar la generación de energía renovable. En otro enfoque de RSE, Siemens ha apostado por un edificio verde en México. El complejo utiliza 30% menos electricidad y 20% menos agua para funcionar que un edificio convencional gracias al uso de focos con tecnología led y a un sistema de tratamiento de aguas residuales. Por su parte, Wal Mart México ha adoptado varios programas sociales para combatir el hambre en comunidades de bajos recursos, como la donación de alimentos, que superó las 23 mil toneladas en 2012, así como su programa de “seguridad alimentaria”, que beneficia a 19 mil familias mexicanas.

Por su parte en Chile la fundación PROhumana presento el 9º Ranking Nacional de Responsabilidad Social Empresarial, que por primera vez entrega el sello Platino, su máxima distinción. Este año, 35 empresas se sometieron a una completa evaluación y más de 9 mil empleados fueron encuestados, donde Gerdau, Chilectra, BCI, Natura Cosméticos, Basf Chile, Falabella Retail, Mall Plaza, Sodimac, Endesa, Essbio-Nuevosur, fueron las más destacadas en el grupo que se analizó. Tambien la Sofofa entrega un premio a la Responsabilidad Social empresarial, desde 1998, junto a los galardones al Desarrollo Industrial, Desarrollo Tecnológico y Exportador Industrial.

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