Tecnología para combatir los trastornos alimentarios

Es fácil leer en medios de comunicación con cierta frecuencia noticias alertando acerca del aumento de jóvenes afectados por trastornos de la conducta alimentaria (TCA), especialmente bulimia y anorexia (aunque estas no sean las únicas enfermedades relacionadas con la alimentación, sí son las más conocidas). Sin embargo, las estadísticas para saber con precisión el alcance de la población afectada no son sencillas de realizar.


En primer lugar porque mayoritariamente aparecen en una etapa compleja, la adolescencia, en la que los pacientes ocultan lo que les ocurre y muchas veces no son tan siquiera conscientes de que tienen un problema. Y en segundo porque, tal y como escribía en un artículo Anthony Costello, director del Departamento de Salud de la Madre, el Recién Nacido, el Niño y el Adolescente de la OMS, aunque “hay 1200 millones de adolescentes en el mundo” que representan “la sexta parte de la población mundial, e incluso un tercio de la población en muchos países, los gobiernos han desatendido en general sus necesidades en materia de salud”. Durante su etapa como médico en un hospital de Londres, el doctor Costello se sorprendió de la cantidad de adolescentes que preferían consultar a amigos o informarse en Internet sobre las cosas que les pasaban en lugar de acudir al médico. Los trastornos alimentarios, que están además estigmatizados por la misma sociedad que propugna los modelos de belleza que los alienta, se enfrentan precisamente a este problema de ocultación, lo que no solo los hace difíciles de diagnosticar, sino que dificulta también el seguimiento que requieren por parte del terapeuta.

Para ayudar precisamente a los especialistas a seguir la evolución de sus pacientes, dos españoles han diseñado una aplicación móvil, HealthApp, que permite a la persona afectada por la enfermedad estar en contacto constante con el médico. Jordi Cusidó y Jordina Arcal son los creadores de esta idea, que surgió mientras el primero realizaba estudios de postgrado en la universidad de Stanford. Ambos llevaban tiempo investigando acerca de las posibilidades de incorporar las nuevas tecnologías a la medicina, en especial en el terreno de la atención a personas con enfermedades crónicas. La decisión de que su primera aplicación estuviera destinada a quienes padecen trastornos alimentarios se debe a que, como explica Arcal, “el perfil de pacientes que sufren este tipo de patologías es el de personas que aunque están muy acompañados y tienen mucho soporte, se sienten muy solas y ven en su móvil un amigo en el que refugiarse”.

Gracias a su idea, Jordina Arcal ha sido incluida en el grupo de “innovadores menores de 35 años” que anualmente elabora Technology Review, la publicación del MIT, en su edición española. El equipo de HealthApp cuenta con varios asesores médicos y especialistas en nutrición para garantizar la fiabilidad terapéutica de la propuesta, y ha sido probada con éxito en distintos hospitales. Su base es el mismo tratamiento que se aplica a pacientes con trastornos alimentarios, pero trasladado a un entorno digital: el enfermo anota a través de la aplicación su rutina alimenticia, cómo se siente y los avances que experimenta. Toda esta información es recibida al instante por el médico, que de esta forma puede hacer un seguimiento detallado entre consulta y consulta, a la vez que detecta al instante si hay algún síntoma alarmante. Como insiste Arcal, se trata de una ayuda para el terapeuta, nunca de un sustituto. Aunque HealthApp ha comenzado su actividad con una primera idea centrada en trastornos alimenticios (por sus implicaciones y la familiaridad de los afectados con el entorno digital), sus posibilidades pueden crecer para abordar otras enfermedades. Y es que el día en que nuestros médicos comiencen a recetarnos aplicaciones está más cerca de lo que imaginamos.

Texto: José L. Álvarez Cedena
Fuente: elFuturoEsOne
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