¿De quién es la pelotita?

Por Pablo Benavides

Ya es de conocimiento público la irrupción del FA en materia electoral, cómo 3° Fuerza Política y qué se plasmó en 20 futuros nuevos y nuevas diputadas, 1 Senador y la instalación de una nueva figura de liderazgo político que se perfila de lleno a la postulación de la presidencia en 4 años más de la mano de Beatriz Sánchez, quien ya señaló que, seguirá en política para liderar las huestes Frente Amplistas.

Una diferencia de 159.938 votos que representan un 2,43% separaron a Alejandro Guillier del proyecto político que representa el FA, dejando a una ya mermada Fuerza de Mayoría al borde un de un colapso. Esto nos lleva de lleno de pensar en qué rol deberán jugar ambas coaliciones ya que tenemos a una DC que recibió durante estos días las pasadas de cuentas correspondientes y porque no, la danza de chuchillas correspondientes, ya que, no por mayor acción tuvieron que dar una entrega total de su respaldo a Alejandro Guillier en la 2° Vuelta Electoral, en el tramo físico de menor tiempo que fuese posible.

En una Primera Instancia pensé en qué el FA tenía el sartén por el mango, en el sentido de que, de ellos depende el triunfo de los “Guillieristas”, debido a un eventual apoyo explícito en el balotaje de 2° vuelta, ahora bien, pensando con más detalle y dando pasadas históricas, creo que ese planteamiento no es del todo correcto.

La votación del FA a mi juicio, no solo representa un concepto innovador en la política electoral, si no, que también un voto programático con alto sentido de ética y cambio, a la vez, es un voto muy sensible y recriminador ya que se da bajo el contexto de “hacer bien las cosas”. Esto quedó evidenciado en el conflicto de Alberto Mayol con RD y Giorgio Jackson para el cupo del distrito 10.

Quiero señalar el mal enfoque político de la Fuerza de Mayoría en tener un discurso magro, sin mayores definiciones programáticas, teniendo miedo de la pérdida de votos, de lo que llaman el “voto de centro”. Es aquí donde me quiero detener un momento, donde creo que la ciudadanía pasó las cuentas, sólo es cosa de ver la votación de la DC. Sinceramente no creo que exista el “centro político”, el cual, fue un cuento realizado con el fin de llevar adelante gobiernos de transición en una pasividad política envidiable. En un discurso que se repite muchas veces desde la DC donde se ensalza la figura de la clase media y se llama al “centro político” a participar en elecciones, esto es de una falacia enorme. No hay nada más transformador y progresista que la reforma educacional que extendió la enseñanza básica, la chilenización del cobre mediante la creación de Codelco y el impulso de la reforma agraria, todo esto impulsado por el Gobierno Demócrata Cristiano de Eduardo Frei Montalva, figura política que llaman para autodefinirse el “centro político”.

El 20% obtenido por el FA, refuerza la idea de que se requieren cambios desde y con la ciudadanía, con una mirada inclusiva, pero estos tienen que ser profundos, sin maquillaje. Este impulso puede ser utilizado por Alejandro Guillier para poder captar una parte del electorado del FA, ya que hay otro que por un tema de confianzas sencillamente no votará por él.

Estas elecciones prometen ser ajustadas, ¿El bloque político de centro izquierda que pasó a 2° vuelta podrá llevar adelante un cambio estructural al sistema de AFP, Salud, Vivienda y Educación? De Alejando Guillier es la pelotita en el balotaje de 2° Vuelta, ya que Piñera tiene a su bloque cuadrado y avanzando hacia el “centro”.



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