Así son los globos con los que haríamos turismo espacial

Si Phileas Fogg (por muy personaje imaginario que fuera) veía posible dar la vuelta al mundo en 80 días gracias a las posibilidades que le ofrecían los globos aerostáticos, es más que legítimo que otro pionero (y visionario) haya decidido elegir idéntico medio de transporte -los globos- para alcanzar el espacio.


El nombre de este soñador, ingeniero aeronáutico y con experiencia en Boeing Phanton y la ESA, es José Mariano López-Urdiales. Antes de lanzarse a fundar su propia empresa, Zero2Infinity, en 2009, el español ya había publicado algunos artículos en los que hablaba de las posibilidades que ofrecían los globos estratosféricos como vía alternativa a los métodos convencionales para acceder al espacio.

Precisamente, uno de los elementos más caros y peligrosos de intentar colocar objetos allá arriba son los cohetes utilizados para levantar los satélites o las naves y atravesar la atmósfera. Un coste tan elevado que ha sido durante mucho tiempo uno de los frenos más severos a la carrera espacial, hasta que SpaceX, la empresa de Elon Musk ha demostrado que puede haber cohetes reutilizables. La propuesta de López-Urdiales, en cambio, encierra la belleza de la simplicidad: “En lugar de luchar contra la naturaleza somos su aliado. La gravedad nos atrae a la tierra. El aire nos frena si nos intentamos mover. Pero si utilizamos un globo, esa misma gravedad y ese mismo aire nos ayudan a salir. Y nos ayudan a salir hasta donde ya es fácil coger velocidad. En lugar de imponer nuestra realidad, nuestra ingeniería a la naturaleza, debemos entender la naturaleza para conseguir nuestros objetivos de una forma más armoniosa”. Liviandad frente a pesadez

Zero2Infinity busca, aseguran en su web, construir un futuro brillante, en el que el acceso al espacio resulte frecuente, viable económicamente, seguro y accesible para todo el mundo. Y en este “todo el mundo” incluyen, por supuesto, el turismo espacial, uno de los campos que más van a desarrollarse en los próximos años. Las aplicaciones comerciales que los globos ideados por López-Urdiales pueden tener son muy amplias: pruebas de tecnología en el espacio, acciones de marketing (el famoso salto de Felix Baumgartner patrocinado por una famosa marca de bebidas energéticas fue el streaming más seguido de la historia de YouTube), misiones científicas o educativas, lanzamiento de pequeños satélites. El astronauta de origen español Michael López-Alegría, asesor de Zero2Infinity, coincide con López-Urdiales en que la utilización de globos para alzanzar el espacio es una solución brillante: “Cuando lanzas un cohete, pueden pasar 10.000 cosas, y solo una de ellas es buena”, aseguró en unas declaraciones para Popular Science, “Con globos no vas a ir tan rápido, no vas a subir tanto y no necesitas insuflar tanta energía en el sistema”.

Subir a 30 o 40 kilómetros de altitud, ver nuestro planeta desde allí arriba, es una experiencia que muchos querrían tener y el ingeniero español está convencido de que será así en pocos años. Una experiencia que puede ayudar a cambiar el punto de vista sobre el mundo y sus problemas, porque desde el espacio “no se ven fronteras” y nos damos cuenta de que “el planeta nos pertenece a todos y también nos pertenece también el deber de protegerlo”.

Entrevista y edición: Pedro García Campos | Mikel Agirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena

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