¿Sabremos finalmente de dónde viene la leche que toman nuestros hijos?

Tres son los proyectos y mociones relacionados con los anhelos del sector primario que han sido ingresados en el último tiempo y que suman apoyo transversal de todos los sectores.

Fue el día 2 de abril de 2018 que ingresó en la Cámara la moción que “Establece normas sobre elaboración, denominación y etiquetado de productos lácteos o derivados de la leche”, patrocinada por Fidel Espinoza (PS) Juan Luis Castro (PS) Daniel Verdessi (DC), René Saffirio, Alejandra Sepúlveda (presidente de la Comisión de Agricultura), Emilia Nuyado (PS), Marcos Ilabaca (PS), Iván Flores (DC y ex presidente de la Comisión de Agricultura), Bernardo Berger (RN) y Jorge Rathgeb (RN).

Tal como adelantó el diputado por el Distrito 25 a País Lobo, su moción busca que se realicen modificaciones concretas al Reglamento Sanitario de Alimentos para permitir establecer como medidas obligatorias cuándo un producto lácteo es reconstituido o no, para que el consumidor pueda saber qué es lo que está comprando. "La idea es que en cada envase de leche o queso que se vende en supermercados aparezca rotulado expresamente su procedencia. Esta diferenciación permitirá que la leche nacional, una de las mejores del mundo, sea valorada por las plantas y su precio llegue al nivel que realmente tiene”.

Tres días después de la moción ingresada por Fidel Espinoza, ingresó el proyecto de Resolución Número 33, que “Solicita al Presidente de la República analizar la implementación de programas y medidas permanentes para la protección del sector lechero”. patrocinado por el otro diputado del Distrito 25, Harry Jürgensen (RN), junto con Alejandro Santana, Frank Sauerbaum (RN), Pedro Alvarez-Salamanca (RN), Iván Flores (DC), Loreto Carvajal (PPD), Diego Paulsen (RN), Alejandra Sepúlveda (Freves) y Bernardo Berger (RN).

El proyecto de Resolución busca el establecimiento de salvaguardias a la leche en polvo, leche fluida y queso gouda, por medio de una sobretasa arancelaria ad valorem en momentos en que los precios de estos productos en los mercados mencionados estén en baja y se vean afectados los productores nacionales ante el aumento de importaciones. Además, plantea el desarrollo de una estrategia de sustentabilidad para el sector lechero, integrando a todos los eslabones de la cadena. Esto se trata de un abierto “borrón y cuenta nueva” respecto de la Agenda de Sustentabilidad al 2030 que había sido lanzada por la Sociedad Anónima Consorcio Lechero, cuyo gerente general, Sebastián Ganderats, renunció luego de que se le criticara haber errado en el pronóstico de la Estrategia 2010-2020 que auguraba a un país exportador de lácteos, lo que está muy lejos de cumplirse.

Estos dos proyectos, profundizan el presentado en agosto de 2017 por el diputado UDI Javier Hernández, el cual lleva por nombre: “Establece normas sobre comercialización y etiquetado de la leche”.

El nuevo escenario lechero ha decantado rápidamente tras las denuncias relacionadas con el estancamiento del sector y el desconocimiento de los consumidores respecto de qué es lo que contienen los lácteos que consumen, es decir: cuáles contienen leche chilena; cuáles leche en polvo reconstituida, cuáles quesos son los presentados como nacionales por el sólo hecho de ser laminados en Chile, etc…

Los productores lecheros esperan ahora que se dejen de lado las divisiones y que los parlamentarios de RN, PS, DC, Independientes y UDI que han levantado las iniciativas unan sus esfuerzos para llevar la agenda lechera a buen puerto.


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