En recuerdo de Jaime Lopetegui

Por John Müller - Fuente: Cartas al Director de El Mercurio

Ha fallecido en Osorno, a los 87 años, Jaime Lopetegui Adams, voluntario insigne del Cuerpo de Bomberos de Chile. La ciudad ha perdido a uno de sus más ejemplares hombres públicos, quien siempre destacó por sus virtudes cívicas y su fe en las instituciones. Ingeniero agrónomo de profesión, con solo 29 años, Lopetegui fue designado director de la Sexta Compañía, del barrio Rahue de Osorno, con el objetivo de sacarla de una situación anárquica, tarea que logró con notable éxito. Fue director de esa unidad durante 32 años, un récord en el Cuerpo de Bomberos de Osorno y probablemente de Chile.

A veces, en torno a un núcleo familiar se produce una extraña conjunción de talento y virtudes. Los Lopetegui Adams brindaron destacados profesionales a Chile: médicos, agrónomos, veterinarios, y generales de nuestras fuerzas armadas. A esa familia estaba vinculada también la inolvidable Flora Inostroza de Lopetegui, creadora de las Semanas Musicales de Frutillar.

Los antepasados de Jaime también fueron excepcionales. Su padre, Fernando, descendía del ex alcalde de Valdivia José Manuel Lopetegui del Villar, ejecutado por los realistas en los desórdenes que siguieron a la toma de Corral por Lord Thomas Cochrane. Por el lado materno, su abuelo era un personaje legendario, Pedro Howard Adams, un fotógrafo y explorador inglés que llegó a Chile entre 1865 y 1868. Hay documentos en Inglaterra que sugieren que Peter Howard tomó parte en la primera expedición de David Livingstone al río Zambeze (1853). Tras su llegada a Chile, exploró intensamente la Patagonia y, según refería Jaime, escribió informes y envió muestras a Charles Darwin en Inglaterra en la década de 1870. Todo ese valioso material fue destruido en el incendio de su vivienda en Osorno a comienzos del siglo XX.

Jaime Lopetegui estaba casado con mi tía, Marlene Müller, quien ha formado varias generaciones de pianistas en el conservatorio de Osorno. Era un tío cariñoso y deportista, con una gran capacidad para el relato oral. Ingenioso y divertido, Jaime se parecía a David Niven, aspecto que se acentuaba por el fino bigote que llevó durante años. Nunca olvidaré sus increíbles historias pero, sobre todo, su sentido de responsabilidad con Chile, que se expresaba a través de su compromiso con los bomberos ,que le veneraban. Le aguijoneaba una permanente obligación de dotar de sentido a nuestra comunidad a través de mejores y más eficaces instituciones. Que Jaime descanse en paz.
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