SAGO perfila claves para consolidar la región como potencia frutícola

Gremio aseveró que la fruticultura chilena en el sur de Chile sencillamente no tiene techo y, en ese sentido, la tarea de los actores del sector es apuntar a la asociatividad, aprovechar el aporte público que realiza ProChile para identificar las oportunidades en el exterior

Dar valor agregado a la producción, a través de la elaboración de jugos, frutos secos, postres, jarabe, extracción de azúcares, aromatizantes, subproductos para uso farmacéutico, etcétera., unido a la asociatividad entre agricultores y el potenciamiento en el consumo interno son más claves para hacer del sector frutícola cada vez más protagonista del desarrollo del sur en general y de Osorno en particular.

Esta es la visión de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G. recién concluida una nueva temporada para la fruticultura en la zona sur a partir de la cual el gremio lanza una afirmación categórica: “ya no estamos en presencia de rubros emergentes, sino de un sector consolidado y con altas perspectivas de crecimiento”.

En columna publicada este domingo en El Austral de Osorno, el ingeniero agrónomo y perito agrícola Cristian Parra Hernández, quien es también director de SAGO A.G. aseveró que el productor frutícola no escapa a los desafíos de sus pares: calidad, trazabilidad y sustentabilidad de las operaciones; necesidad de asociarse e integrarse verticalmente para abarcar más mercados y dar valor agregado.

“En primer término, la calidad no sólo tiene que ver hoy con lo que el consumidor lleva a su mesa. Tan importante como lo anterior es el cómo se trata la tierra, el bienestar social de los trabajadores y las comunidades que se encuentran en el entorno: en otras palabras, calidad no puede disociarse de la sustentabilidad de la operación”, explica Parra.

El ingeniero agrónomo agrega que, no obstante este primer punto está alcanzado, es indudable que la fruticultura no es ajena a la problemática de la falta de asociatividad entre productores que exhiben otros rubros de la zona y que impide a muchos obtener los beneficios de tener un país de fronteras abiertas y desarrollar el incentivo de dar valor agregado a la producción que en el caso de la fruta, tiene que ver con la elaboración de jugos, frutos secos, postres, jarabe, extracción de azúcares, aromatizantes, subproductos para uso farmacéutico, entre otros.

“El tiempo ha dejado claro que las ventajas comparativas del país en materia de avellanas hacen a Chile un actor que sólo está destinado a seguir creciendo. Lo mismo ocurre con las cerezas y si bien es cierto los arándanos parecen haber llegado a su punto de madurez, es por medio de la búsqueda del siguiente eslabón que hemos abordado donde el rubro puede seguir creciendo”, agrega Parra.

El director de SAGO A.G. concluyó que con el desarrollo de mercados externos e integración vertical que incentive la elaboración de productos con valor agregado, la fruticultura chilena en el sur de Chile sencillamente no tiene techo y en ese sentido, la tarea de los actores del sector es apuntar a la asociatividad, aprovechar el aporte público que realiza ProChile para identificar las oportunidades en el exterior y las formas de aprovecharlas, como asimismo, desarrollar estrategias para aumentar el consumo de frutas per cápita en el país.


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