Un gobierno de transformaciones requiere el apoyo de todos

Las reiteradas declaraciones del senador y presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, confirman que no todos han aquilatado el momento histórico y de cambios profundos que está viviendo el país. Insisten en actuar como si éste fuera un gobierno de administración más y no lo que realmente es: un Gobierno de transformaciones.

El apoyo leal tras esta idea central, expresado en un discurso confluyente y no divergente, es clave para el éxito de gobiernos de este carácter.

No rebato el derecho del senador a cuestionar uno o más aspectos de las reformas que ha enviado el Ejecutivo que, por cierto, son perfectibles. Pero en el debate de cada punto no podemos perder de vista el horizonte. El objetivo estratégico es concretar las transformaciones incluidas en el programa de Gobierno, no levantar agendas propias animadas por otro tipo de intereses.

En el caso de la Reforma Educacional, siempre tuvimos claro que la iniciativa se sustentaría en el fin al lucro, al copago y la selección. Desde esa base partimos. Podemos mejorar la propuesta, pero no provocar oleaje, porque nos interesa que llegar puerto, no zozobrar mientras navegamos.

Hay una doble paradoja en la actitud del senador Walker; en primer lugar, insiste en presentarse como defensor de la clase media, en circunstancias que son los sectores medios los que proponen –cuando no exigen- las alternativas más radicales de cambio. Y luego, el rol moderador que siempre ha cumplido la DC, puede terminar dando lugar a un rol polémico, conflictivo, nada más lejano de lo que quiere la gente a la que aspira a representar: cambios en orden.

Habrá un momento electoral en que cada cual podrá perfilarse legítimamente ante una opinión pública que va mutando.

Así como algunos socialistas estaban impacientes en los 90 porque aparentemente la Democracia Cristiana capitalizaba el apoyo mayoritario y, por lo tanto, las principales posiciones de poder, hoy algunos dirigentes demócrata cristianos se sienten vagón de cola. Se olvidaba antes y se olvida ahora que las sociedades experimentan cambios y que, finalmente, la lealtad y la coherencia con los compromisos contraídos con la gran mayoría de los chilenos son la base de cualquier propuesta política seria. Faltar a esos valores equivale a seguir alimentando el desprestigio en el que ha caído el quehacer político en nuestro país.

El rol de la DC y de todos los partidos de nuestra coalición es agregar fuerzas a este proceso transformador que el Gobierno se comprometió a impulsar - al cual candidatos y partidos suscribimos e hicimos propio durante la última campaña parlamentaria- y que ha convocado el interés de la ciudadanía, que ha vuelto a confiar en la centro izquierda chilena como referente para gobernar. Y ese es el camino que debemos seguir para ser no sólo una Nueva Mayoría, sino también una Gran Mayoría.

Rabindranath Quinteros Lara
Senador por la Región de Los Lagos
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