La importancia de la Convivencia escolar y la Inclusión

Por Fredy H. Wompner G., Director Ejecutivo Promundos Capacitaciones ATE, wompner@gmail.com

La convivencia como objetivo implica el respeto hacia los demás, las actitudes positivas y el consenso como prioridad para la comunidad educativa. El hecho de que nos centremos en el aprendizaje de la convivencia nos llevará a preparar a nuestros alumnos a un mayor éxito en la vida que se puede traducir en una mayor adaptación al entorno social adulto y una mayor autonomía, a través de una mejora del rendimiento académico.

Pero la pregunta que subyace es qué ocurre cuando ese rendimiento académico requiere de una atención educativa diferente a la ordinaria por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar, para que pueda alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales. Está claro que para que estos alumnos puedan alcanzar el máximo desarrollo de sus capacidades personales y los objetivos y competencias de la etapa, se establecerán las medidas curriculares y organizativas oportunas que aseguren su adecuado progreso. Dichas medidas curriculares y organizativas acaban centrándose en ocasiones en las cuestiones académicas y no acaban de conseguir la inclusión y la no discriminación, aunque pueda estar medianamente garantizado su acceso y permanencia en el sistema.

La convivencia debe entenderse como la simetría entre los derechos y deberes de toda la comunidad educativa para favorecer las relaciones con el fin de mejorar el clima escolar y en consecuencia conseguir el éxito de nuestros alumnos mediante buenas prácticas en el proceso de enseñanza aprendizaje. El tipo de convivencia que se genera en cada centro escolar determinará los valores y modelo que cada alumno tendrá en el futuro cara a la sociedad; y afectará de forma directa a la vida y las relaciones diarias que se generen en dicha comunidad escolar.

Al convivir nos encontramos con personas diferentes, tanto en sexo como en edad cultura o condición social. Ello nos lleva a discrepancias que surgen propias de las diferencias, de la adaptación mejor o peor en cuanto a lo que a ellas se refiere. El conflicto surge de la oposición o discrepancia de opiniones, valores, necesidades e intereses.

Los centros escolares tienen un importante papel preventivo. Suponen el primer marco de interacción social no familiar y, por tanto, el establecimiento de relaciones afectivas con los compañeros/as tanto de su grupo como de otros y con el resto de la comunidad educativa. En ocasiones, estas relaciones no resultan todo lo adecuadas que nos gustaría, manifestándose en forma de conductas agresivas, obstaculizando así el correcto desarrollo de la convivencia.

Ante estas situaciones de conflicto surge el acoso escolar o bullying como un proceso de presión, amenaza o persecución constante, entre iguales, por parte de un escolar hacia otro que no puede defenderse por sí mismo (este último es un rol muy común entre los alumnos con necesidad específica de apoyo educativo.

Una educación inclusiva es aquella, pues, que ofrece a todos sus alumnos las oportunidades educativas y las ayudas (curriculares, personales, materiales) necesarias para su progreso académico y personal. En este sentido, y “en la medida que la educación obligatoria es un derecho de todos, resulta obligado hacer todo lo posible para que todos aprendan y progresen y, y por tanto, se trata de buscar y agotar todas las vías, métodos y medios de enseñanza, por difícil que sea "siempre se puede avanzar, siempre se puede aprender". La inclusión, más que mera cuestión curricular u organizativa, es una manera distinta de entender la educación que tiene que ver con todos los alumnos y con la capacidad de “construir” una escuela que responda a la diversidad de necesidades de los alumnos.

Formación continúa de los docentes

Hoy más que nunca resulta preponderante actualizar los conocimientos de los docentes en materias de convivencia escolar e inclusión, sobre todo por las directrices que el decreto 170 y 83 del Mineduc establecen al respecto y los establecimientos educacionales deben respetar y seguir. Es aquí donde el concepto de educación continua (no estudiar en una sola etapa de tu vida, sino permanentemente durante todo el ejercicio de la carrera profesional) cobra verdadero valor, ya que permite a los docentes adquirir todas esas competencias inherentes a estas áreas, que en su formación inicial no estuvieron presentes.

Es en esta dirección que la empresa Capacitaciones Promundos, inscrita en el Registro de Entidades Pedagógicas y Técnicas de Apoyo del Mineduc (registro ATE) ofrece dos diplomados en “Gestión de la Convivencia Escolar” y “Educación Inclusiva y Diseño Universal del Aprendizaje” en la ciudad de Osorno. Ambos programas tienen un diseño flexible que combinan clases presenciales en horario vespertino y apoyo virtual a través de una plataforma educativa Moodle y que se ajustan en gran medida a las posibilidades y disposición de quienes se inscriban en estos programas.

Los programas con una duración de 3 ½ meses permitirán a quienes los cursen, conocer los aspectos normativos de la convivencia e inclusión, las nuevas políticas públicas al respecto, estrategias pedagógicas para aplicar en los establecimientos educacionales y conocimientos de las neurociencias que ayudan a comprender mejor los procesos mentales que se reflejan en las conductas de los estudiantes.
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