Llamado de alerta por alta prevalencia de clamidia en Chile

El 9% de los menores de 25 años está contagiado por esta enfermedad y 215 mil personas no saben que son portadores. Para revertir estos indicadores se requiere aplicar un programa de tamizaje y subvencionar el test que la detecta.

Enviar un oficio al Ministerio de Salud (Minsal), de manera de propiciar una política de prevención y detección de la enfermedad Clamidia, fue la decisión que adoptaron los integrantes de la Comisión de Salud en su última sesión. De hecho no descartaron presentar ellos un proyecto de ley en tal sentido, mientras que el Ejecutivo decide cómo proceder.

Así de enfática fue la reacción de los congresistas tras escuchar a la ginecóloga infanto-juvenil, Andrea Huneeus, quien ha estudiado en profundidad esta patología, quien aseguró que “en Chile no hay seguimiento de casos, sobre todo en el sistema público; ni se hacen tamizajes y no se considera a la clamidia como una enfermedad de notificación obligatoria. Todo esto pasa mientras que miles de mujeres tienen embarazos ectópicos por culpa de esta bacteria”.

LLAMADO DE ALERTA

Tras la sesión, el presidente de dicha instancia, el senador Guido Girardi calificó como un “llamado de alerta” la exposición de la profesional, asegurando que “las mujeres tienen una alta prevalencia de clamidia, incluso en los grupos más pobres las cifras pueden llegar a un 20%, lo que es altísimo. Ellas presentan embarazos tubarios, lo que representa un alto costo para la salud”.

A juicio del legislador, “la única forma de revertir este panorama es haciendo un diagnóstico acertado, lo que es muy sencillo. Además si sale el test positivo se prescribe un antibiótico que también tiene un bajo costo. Deberíamos hacer un seguimiento a estos casos y nos ahorraríamos mucho dinero”.

Coincidiendo con lo anterior, el senador Francisco Chahuán comentó que “existe la necesidad de generar por parte de Fonasa la codificación de la enfermedad y los test asociados, como también hacer un tamizaje poblacional porque no puede ser que no exista la información necesaria para tomar decisiones”.

CLAMIDIA

La doctora Huneeus comenzó explicando que “estamos hablando de una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) de origen bacteriano, que en la mayoría de los casos no da síntomas específicos, de allí lo complejo que resulta diagnosticarla. Uno como ginecólogo sospecha su presencia cuando nos llega una mujer con un embarazo ectópico (cuando el óvulo fecundado se anida en las trompas de Falopio en vez del útero)”.

“Su incidencia anual es alta y solo es superada por el virus papiloma. La clamidia es más común que la gnorrea y el VIH Sida. Se presenta en la mayoría de los casos en personas menores de 25 años con una alta vulneración social. El 9% de este grupo etario está contagiado por esta enfermedad y 215 mil personas no saben que son portadores porque no han sido diagnosticados”, describió.

En cuanto a la cobertura de la enfermedad, la facultativa admitió que “en el sistema privado de salud se hacen estudios, no así en el público. Nosotros tuvimos la oportunidad de hacer una investigación en el hospital Padre Hurtado en el 2009”.

Respecto a su relación con los embarazo ectópicos, al doctora Huneeus explicó que “cuando esta bacteria no se trata produce problemas reproductivos. Los óvulos fecundados no se anidan en el útero, que es órgano propicio para ello, sino en las trompas que presentan cicatrices que atrapan a esos óvulos. En Chile hay 12 de estos embarazos por día”.

Una segunda complicación de la clamidia está en la llamada transmisión vertical. La especialista aclaró que “los hijos de madres con esta bacteria, que han nacido por parto normal, la presentan. Nos damos cuenta porque en los primeros tres meses de vida estos niños hacen conjuntivitis y neumonía. Ellos son tratados con antibióticos a ciegas, porque a ciencia cierta no se sabe si están infectados”.

PETITORIO

La profesional solicitó a la Comisión implementar el PCR para Clamidia (examen de diagnóstico) en toda la red pública de los Servicios de Salud (SS); crear un programa de tamizaje (aplicar el test a la población con cierta frecuencia), particularmente a las mujeres menores de 25 años con vida sexual activa, embarazadas y a portadores de ETS; incluir a la clamidia en las enfermedades de notificación obligatoria (se informe siempre al paciente el resultado del test); y realizar un estudio poblacional para hacer un diagnóstico nacional, por ejemplo incluyéndola en la próxima Encuesta Nacional de Salud (ENS).

Fuente: SENADO

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