El músico "chonchino" Sergio Colivoro es el que más sabe de acordeones


El músico Sergio Colivoro recibió el miércoles 5 de diciembre el Premio Regional de Artes y Cultura Víctor Jara, que entrega en forma conjunta la Universidad de Los Lagos y la Fundación Víctor Jara, acompañado por amigos y familiares y a un gran marco de público que valoró su trayectoria.

Como una apuesta acertada que pone en relieve lo mejor de lo nuestro, calificaron las autoridades presentes, la entrega del Premio Regional de Artes y Cultura Víctor Jara, que por segunda vez otorgaron en conjunto la Universidad de Los Lagos y la Fundación Víctor Jara. Las palabras del Rector Óscar Garrido, del director ejecutivo de la Fundación, Cristián Galaz y de la hija del recordado cantautor, Amanda Jara, fueron unánimes al escuchar a Sergio Colivoro Barría, merecedor del Premio de este año, durante la ceremonia que tuvo lugar en el Campus Osorno de la Universidad de Los Lagos.

Colivoro ha dedicado su vida entera a la interpretación del acordeón, transformándose con el paso de los años en el mayor exponente de dicha tradición musical en el archipiélago de Chiloé, por lo cual es reconocido por la comunidad como un agente cultural de gran valor. Su conocimiento acumulado a través de los años lo ha puesto al servicio de las nuevas generaciones desde 2004, año en que comenzó a realizar talleres en escuelas de la provincia.

Por todos estos antecedentes y muchos más, la comisión organizadora del premio decidió que Sergio Colivoro fuera acreedor del máximo galardón que entregan la Universidad de Los Lagos y la Fundación Víctor Jara en materia artística y cultural.

“Vengo de una familia en la que somos cuatro generaciones de músicos y siempre he hecho mi trabajo para engrandecer la cultura tradicional de Chiloé y rescatar los ritmos que se han ido perdiendo con el sonido del acordeón para que la gente los pueda volver a disfrutar como lo hacía antiguamente”, manifestó el destacado músico, Sergio Colivoro.

Asimismo destacó la creación del Premio Víctor Jara y que se haya reconocido a un exponente de la cultura tradicional de Chiloé. “Me parece excelente (la entrega del premio) porque vemos por televisión cómo todos los premios se entregan sólo a gente de Santiago y no hemos sido capaces de reconocer a personas que trabajan en el sur y en el norte. Este premio viene a saldar esa deuda”, sostuvo.

Por su parte el Rector de la Universidad de Los Lagos añadió que “cuando tuvimos la visión de crear este premio para destacar los principios y valores que movían a Víctor Jara, que ponía sus esfuerzos en ayudar a las comunidades más desposeídas, era también explicitar nuestra propia misión como Universidad y nos genera cada día más sentido. Cuando hoy día uno ve la expresión y el aporte de Sergio Colivoro, siento que se está haciendo justicia con relevar a ciertos actores que son anónimos pero que realizan una tremenda labor al poner las artes en el centro de la vida de la comunidad”.

Emoción y reconocimiento

La ceremonia estuvo marcada por la emoción que provocó la proyección de un video de Víctor Jara en que recordaba su infancia y sus inicios como cantautor. Por ello, su hija Amanda se dirigió a los presentes presa de este sentimiento.

“El video que vimos de mi padre y las palabras de Sergio me emocionaron mucho. Las dijo con una profundidad y una sencillez que sintetizan todo lo que una autoridad debiera ser. El traspaso de su conocimiento a los niños también me emocionó mucho. Es una persona tan sensible y franca que sinceramente me desbordó porque vi en él a mi padre”.

El reconocimiento a la trayectoria de Sergio Colivoro no pudo terminar de otra forma que no fuera con una presentación artística del grupo de acordeones, integrado por miembros de su propia familia, como también amigos. Quienes recordaron ritmos y canciones por todos conocidas como Corazón de Escarcha, y otros vals y polcas.


“La música chilota sin el acordeón no funciona”

El acordeón se ganó un lugar importantísimo en la música de Chiloé apenas llegó al archipiélago en la segunda mitad del siglo XIX desde la Patagonia argentina, y desplazando a otro instrumento tradicional que ostentaba el mayor protagonismo, el violín. A partir de allí –cuenta Colivoro- “con la entrada del acordeón se fue perdiendo el violín y hoy día la música chilota o música tradicional no funciona sin el acordeón”.

Fuente: Diego Gerter Rojas

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