Músico cumplió condena haciendo clases de guitarra

Prestación de Servicios en Beneficio de la Comunidad
Pena de Prestación de Servicios en Beneficio de la Comunidad permitió que Patricio Paillacheo reemplazara 61 días de reclusión por 81 horas de trabajo comunitario en la Junta de Vecinos N° 9 Eduardo Brunier.

Desde la implementación de esta pena, en diciembre de 2013, un total de 417 personas han pagado su deuda con la sociedad de esta forma en la provincia de Osorno.

Patricio Paillacheo Maldonado reconoce que cometió muchos errores en el pasado. Y aunque hoy tiene trabajo estable, una familia a la que cuidar y muchas ganas de olvidarse para siempre de los yerros que lo condenaron a pasar más de 8 años en la cárcel, todavía le quedan algunas deudas que saldar.

“Por unos delitos antiguos fui condenado a 61 días. Pero como el juez vio que estaba trabajando, con contrato, me dio la oportunidad de cambiar la reclusión por hacer trabajo comunitario. Aunque no tenía idea de qué se trataba, acepté de inmediato, porque ya había estado en la cárcel y no quería volver por ningún motivo”, relata.

La decisión del juez de garantía se tradujo en que Patricio, de 31 años, debía cumplir la pena de Prestación de Servicios en Beneficio de la Comunidad (PSBC), la que se puede aplicar a quienes hayan sido condenados a penas privativas de libertad iguales o inferiores a 300 días o a quienes se les haya impuesto una pena de multas.

Desde el tribunal debió acudir al Centro de Reinserción Social (CRS) de Osorno, unidad dependiente de Gendarmería que se encarga de las penas alternativas a la reclusión. Y allí, tras una reunión con la delegada de la PSBC, Jovita Valdivia, entendió lo que le esperaba.

“La delegada me explicó de qué se trataba mi condena, que tenía que cumplir 81 horas de trabajo comunitario. Conversando, ella me preguntó para qué era bueno, si tenía alguna habilidad, porque la mayoría de la gente que cumple esta pena trabaja haciendo aseo o mantención. Entonces le expliqué que soy profesor de guitarra en el Conservatorio y que me apasiona la música”.

Las clases

Después de las coordinaciones respectivas entre Gendarmería y las entidades sin fines de lucro que han firmado convenios para recibir penados, se decidió que Patricio iba a cumplir su condena haciendo clases de guitarra en la Junta de Vecinos N°9 Eduardo Brunier, de Francke.

“Fue una gran alegría saber que iba a cumplir mi condena haciendo lo que más me gusta. Durante tres meses, hice clases dos veces a la semana a los vecinos de este sector. Partieron 30 y terminaron 13, de entre 7 y 50 años. Fue algo muy especial, porque los alumnos y la presidenta de la Junta de Vecinos confiaron plenamente en mí. Aunque estaba pagando una deuda con la sociedad, me trataron como a un profesor de guitarra y no como a un condenado”, confiesa.

Fue tal el éxito de sus clases, que cuatro de sus alumnos en la Junta de Vecinos ahora siguen en clases con él en el conservatorio. “Me parece increíblemente positiva esta forma de cumplir las condenas, porque en la cárcel uno sólo aprende cosas negativas. Así que ojalá todos los jueces impusieran estos trabajos comunitarios, porque son positivos tanto para quienes infringimos la ley como para la comunidad”.

Reinserción y seguridad

La misma opinión de Patricio tiene Viviana Garay González, la activa presidenta de la Junta de Vecinos N° 9 Eduardo Brunier, “A través de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Osorno nos enteramos que existía esta pena. Y desde diciembre del año pasado hasta ahora, hemos recibido a seis personas. Y la verdad que todos los que han llegado han cumplido de manera excelente, aunque el caso del profesor de guitarra ha sido el más llamativo. Como se corrió la voz, hasta vecinos de otros sectores cercanos venían a las clases”, cuenta la dirigente, quien le agradeció personalmente al director regional (s) de Gendarmería, coronel Oscar Sanhueza, por el aporte que han dejado los penados en la sede vecinal.

“Desde la implementación de esta pena de Prestación de Servicios en Beneficio de la Comunidad, en diciembre de 2013, un total de 417 personas han cumplido sus condenas de esta forma en la provincia de Osorno. Y, actualmente, hay 27 penados en proceso de cumplimiento en diversas instituciones sin fines de lucro, como el Hogar de Cristo o las juntas de vecinos. Estas experiencias exitosas nos llenan de orgullo, porque significa que el trabajo de Gendarmería, en conjunto con la comunidad, ha dado resultado, con todos los beneficios que ello tiene para la seguridad ciudadana”, expresó el coronel.

La libertad

En la misma sede vecinal está terminando de cumplir su pena de prestación de Servicios en Beneficio de la Comunidad José Fernández Bórquez, de 59 años. Al igual que en el caso de Patricio Paillacheo, su condena de 61 días de reclusión se convirtió en 81 horas de trabajo comunitario. José ha cumplido su pena haciendo aseo, instalando protecciones y arreglando el jardín de la sede ubicada en calle Peñaflor. Pero también ha prestado otro servicio que ha sido muy bien recibido por la comunidad: el de peluquero.

“Durante 10 años fui el peluquero de la cárcel de Osorno. Así que se han armado unas convocatorias y la gente viene a cortarse el pelo aquí. He atendido a hombres, mujeres y niños”, relata.

También está feliz de pagar su deuda con la sociedad de esta forma. “Ha sido una experiencia diferente, nada que ver con la cárcel. Acá uno se siente útil y esto te permite entender que lo más preciado que tenemos las personas es la libertad”.

Fuente de la información: Andres G. Carrasco Ruiz - Comunicaciones Gendarmería