El chaleco "inteligente" que utilizan los futbolistas profesionales

“Reconozco que no soy un santo, que me gusta la noche y que las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme”.




Quien así hablaba a mediados de los 90 era Jorge Mágico González, jugador salvadoreño que militó varios años en el Cádiz, autor de algunos de los mejores goles que jamás se hayan marcado en la Liga española y un talento natural que muchos equiparan al de Pelé o Maradona. Tanto talento como falta de constancia. Las anécdotas sobre su carácter rebelde son de las que siguen contándose 20 años después de que el delantero se retirara del fútbol. Como, por ejemplo, cuando se quedó dormido en el vestuario durante el descanso de un partido y su entrenador se percató al ver a su equipo con diez, o cuando se presentó descalzo en un entrenamiento porque había regalado sus zapatillas a un chaval. Eran, claro, otros tiempos. Hay quien dice que mejores, más verdaderos o menos comercializados.

Tiempos en los que era posible ver a Robert Prosinecki (futbolista también sobresaliente lastrado por continuas lesiones) echarse un cigarrillo en el césped tras un partido, o a Paul Gascoigne lanzar una falta con clase... y una sospechosa barriga cervecera. Todos ellos, a pesar de su calidad técnica, habrían naufragado estrepitosamente en el fútbol moderno, un deporte que se ha ido convirtiendo en una práctica exigente para los profesionales. Ahora, aunque Pep Guardiola en su época como entrenador del Bayern de Munich lo dijera con tono despectivo al referirse a varios jugadores del Real Madrid, todos “son atletas”.

En la era del VAR y del big data para analizar cada uno de los movimientos de los jugadores durante un partido, los entrenamientos se han sofisticado hasta límites que aquellos futbolistas míticos de los noventa jamás habrían imaginado. Ya no es suficiente con trotar por el bosque o subir y bajar las gradas del estadio. Ahora en cualquier equipo de élite lo habitual es encontrarse a los futbolistas vistiendo un chaleco inteligente con GPS que permite a los preparadores físicos medir a través de una aplicación el esfuerzo, la distancia recorrida, los giros, la aceleración y otras variables para analizar y mejorar el rendimiento de los jugadores.

Maldo, nuestro experto en deportes, ha estado entrenando junto al Leganés, uno de los equipos de la exigente Liga Santander para comprobar si, efectivamente, este tipo de dispositivos pueden ayudarte a rendir como un profesional.

Entrevista y edición: Maldo | Pedro García Campos | Ainara Nieves
Texto: José L. Álvarez Cedena

Fuente de la información: El Futuro Es Apasionante de Vodafone