Ansiedad: el exceso de futuro nos atormenta

Lina Vanegas
Por Lina Vanegas.

Tuve mi primer ataque de pánico en 2015 mientras caminaba tranquilamente por la calle, empecé a sentir que el mundo se movía, opresión en el pecho y hormigueo en los brazos y piernas. No dejé de tener mareos durante el mes siguiente y empecé a llenarme de miedo porque no entendía nada de lo que me pasaba. Visité muchos médicos y me hice varios exámenes que salían bien. Un neurólogo me explicó que todo era causado por mi mente y me sugirió cambiar mis hábitos de vida para controlarlo. Mágicamente, los síntomas empezaron a desaparecer y seguí mi vida normal.

En el 2019 volví a empezar a sentirme extraña, ya no había mareos, pero si sentía que el miedo al miedo me acompañaba todos los días y me despertaba en las noches con el corazón a mil. Esta vez fui al psicólogo y me explicó un poco más sobre la ansiedad generalizada. Entendí que cuando mi cuerpo se estresa, aumenta el pulso del corazón y envía más sangre a los músculos preparándose para huir de una amenaza física como si me persiguiera un león.

Científicamente la ansiedad es una respuesta emocional que tienen nuestra mente y cuerpo ante circunstancias que percibimos como amenazantes o peligrosas, no importa si son reales (como un león persiguiéndonos) o imaginarias (como el estrés que sentimos ante la posibilidad de perder el trabajo o contagiarnos de un virus).

Originalmente, la ansiedad tiene una naturaleza buena, pues nos puede servir para solucionar o prevenir un problema como cruzar una calle llena de autos o asomarnos a un precipicio. El problema ocurre cuando el estrés está en nuestra vida de manera sostenida y constante, pues puede afectar nuestra cotidianidad, nuestras relaciones sociales e incluso debilitar al Sistema Inmune que es el encargado de defender a nuestro cuerpo de virus y de enfermedades (ahora en tiempos de COVID-19 lo necesitamos más que nunca). Además de muchos otros síntomas que varían de acuerdo a cada persona: falta de aire, hipocondría, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza, problemas digestivos, problemas en la piel, tensión muscular, problemas para dormir, sudoración, temblores, sensación de debilidad o cansancio y dificultad para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual.

Según la Organización Mundial de la Salud, nueve de cada diez personas sufre de ansiedad actualmente; y se pronostica que la incertidumbre y amenaza que sentimos por el Coronavirus y la cuarentena, aumentará las afecciones de salud mental en los próximos meses. Por eso es clave aprender a reconocerla cuando aparece y adoptar hábitos saludables que nos ayuden a gestionarla y así evitar consecuencias más graves.

Para manejar la ansiedad tenemos que lograr ser más fuertes que lo que sentimos. Abrazar nuestros miedos y leer sus mensajes. Lo ideal es tratar varios aspectos alrededor de este tema en dos frentes: Cuerpo y Mente.

Cuerpo

1. Ejercitarse a diario mínimo 45 minutos
2. Mantenerse presente en el aquí y ahora
3. Tener una dieta sana rica en frutas y verduras
4. Dormir mínimo 8 horas diarias
5. Tener contacto con la naturaleza


Mente

1. Tener una rutina diaria que nos permita tener un orden mental
2. Decir lo que sientes y pedir ayuda si lo necesitas
3. Meditar
4. Agradecer y pensar positivo
5. Soltar las expectativas y encontrar algo que nos motive

Adicional a estos pasos, es importante entender que no estamos solos en este proceso, mucha gente está viviendo lo mismo por las circunstancias actuales. Debemos procurar que nuestra mente no vaya más rápido que nuestra vida, entender que sólo tenemos el hoy y que preocuparnos por la incertidumbre del futuro no nos ayuda en nada.

No nos dejemos llenar de noticias negativas, hablemos así sea por videollamada con la gente que amamos, escuchemos música que nos relaje, veamos películas que nos inspiren, busquemos podcast que nos motiven y aceptemos que todos los que sufren ansiedad son unos guerreros, porque tienen que luchar contra su mente todos los días.


Fuente de la información: Lina Vanegas @Chao_Ansiedad