Lo que viene en el Proceso Constituyente

Ingrid Schettino
Por Ingrid Schettino, Seremi de Gobierno.

El 25 de octubre Chile decidió en las urnas, por mayoría democrática, que el país necesita una nueva Constitución, la que será redactada por una Convención Constituyente. Este proceso comenzó a rodar, para que se cumplan los plazos establecidos en este nuevo capítulo de la historia de nuestro país.

La Convención Constitucional estaría integrada por 155 miembros elegidos en votación popular el 11 de abril de 2021. En esta elección se aplicarán normas especiales para facilitar la participación de independientes y para que exista paridad entre los hombres y mujeres electos.

Los constituyentes tendrán 9 meses para presentar un nuevo texto constitucional, pudiendo ser ampliado por 3 meses más, en una sola oportunidad. De esta manera, a mediados de 2022, el país vivirá un nuevo Plebiscito para aprobar o rechazar la nueva Constitución.

La Convención constitucional tiene como objetivo exclusivo redactar y aprobar una nueva Constitución, por lo que no puede intervenir ni ejercer ninguna otra función de otros órganos o autoridades.

Además, en la redacción de la nueva Constitución deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas, y los tratados internacionales vigentes ratificados por Chile.

Una vez concluido el trabajo de la Convención, ésta deberá entregar su propuesta al Presidente de la República quien deberá convocar a un nuevo plebiscito, a celebrarse sesenta días después de publicada la convocatoria. En este plebiscito, el sufragio será obligatorio y habrá una multa para las personas habilitadas para votar y que no lo hagan.

En caso de ser aprobada la nueva constitución, El Presidente de la República debe convocar al Congreso Pleno para que, en un acto público y solemne, se promulgue y se jure o prometa, respetar y acatar la Nueva Constitución. Dicho texto será publicado en el Diario Oficial dentro de los diez días siguientes a su promulgación y entrará en vigencia en dicha fecha. En caso de rechazarse la nueva constitución, permanece la Constitución de 1980 y sus reformas, sin perjuicio de las que pueda incorporar el Congreso Nacional como lo ha hecho hasta ahora.

Chile es uno solo, este el comienzo de un camino, que juntos deberemos recorrer para acordar una Nueva Constitución para Chile. A partir de hoy, todos debemos colaborar para que sea el gran marco de unidad, de estabilidad y de futuro, se constituya en la Casa de Todos y en la Ley Fundamental de la República, respetada y legitimada por todos los chilenos.






Comunicado de Prensa / Fuente: Jorge Rubio / Segegob