El rostro de la ansiedad y la depresión en tiempos de pandemia

Ansiedad y depresión
Los efectos de la contingencia sanitaria ya se están sintiendo y se prevé un importante impacto en la población.

En Chile, son más de 1 millón 100 mil las personas mayores de 15 años que padecen de trastorno de ansiedad, lo que corresponde al 6,5% de la población según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De igual manera, un tercio de la población chilena se encuentra afectada de algún tipo de enfermedad mental, como angustia, estrés o depresión, siendo los principales detonantes las constantes desigualdades o inequidades del diario convivir.

En primera instancia es necesario señalar que el trastorno depresivo puede variar de matices, dependiendo de su origen, el cual puede ser endógeno o exógeno.

Ignacio Toloza
, académico de Tecnología Médica de la Universidad San Sebastián, explica que 
“eEl primero, es de origen biológico – genético y que afecta a neurotransmisores y a la serotonina, hormona que nos brinda la sensación de satisfacción y felicidad, la cual desciende debido al factor de la depresión”.
De acuerdo al profesional, en el caso del segundo origen, 
“Este se produce por factores externos como la economía, relaciones amorosas fracasadas o por drogas ilícitas como el Éxtasis (MDMA) que actualmente es la más usada por los jóvenes y que se encuentra cada vez más accesible, elevando momentáneamente los niveles de serotonina, provocando felicidad para posteriormente generar un descenso en su concentración corporal, generando síntomas depresivos en el individuo, cada vez con mayor intensidad, originando lo inverso a la depresión endógena, y provocándose la depresión por la disminución de esta hormona llamada serotonina”.


Ojo con el estrés

Por otra parte, el trastorno de ansiedad se origina por miedos, preocupaciones intensas y persistentes en situaciones o acciones diarias, que pueden llevar a las crisis de pánico en lugares con alto público. 
“Otro alimento a esta ansiedad son las altas dosis de estrés a las cuales se someten distintos grupos de trabajo, lo que conlleva a una actividad cerebral alta al estar generando continuamente episodios de solución a las actividades que debe sobrellevar en su semana laboral o del día siguiente, debido al miedo al fracaso, presentándose en este trastorno la sudoración nocturna, insomnio y pérdida de peso como unos de los síntomas más apreciables, junto a sus cambios de ánimo y energía”, explica el académico.
Debido a la crisis sanitaria, se han visto aumentadas las tasas de estas patologías y que las enfocan como TOP, presentes en las familias chilenas; producto de la alta tasa de desempleo, desbalance económico y teletrabajo universitario, que afecta de distintas maneras al no desarrollar sus actividades en distintos espacios que no involucren el hogar junto a la familia, ampliando los episodios de estrés en el grupo y elevando la afección por factores externos en la depresión.

Para cada una de estas patologías existen diversos exámenes imagenológicos que podrían ayudar a diagnosticar y tratar adecuadamente; la más recomendada es la Resonancia Magnética por estudio funcional, la cual nos ayudará a observar las distintas regiones cerebrales que se activan en el usuario que posee trastorno de ansiedad, que continuamente genera un quehacer nuevo para contribuir a su proactividad que ve continuamente con miedo a ser afectada. El otro examen es la tomografía por emisión de positrones (PET), con la cual se podrá estudiar el trastorno de depresión y la utilización de drogas ilícitas.

Se pueden apreciar en estas imágenes comparativas de un individuo con trastorno activo (lado izquierdo) y otro completamente normal (lado derecho); en el caso de la tercera imagen diagnóstica, nos refleja un hipometabolismo frontal por consumo de drogas.


Comunicado de Prensa / Fuente: Gabriel Alejandro Márquez Vivero / Universidad San Sebastián