Columna: Jaime Guzmán, a 30 años de su asesinato

Carlos Oyarzún Concha
Por Carlos Oyarzún Concha, Ex Asesor Legislativo Fundación Jaime Guzmán.

A 30 años del cobarde asesinato del Senador Jaime Guzmán, sin duda su legado político, académico y espiritual se cruzan con un Chile que atraviesa un momento histórico marcado por definiciones que pueden terminar siendo determinantes los próximos 50 o 60 años para nuestro país.

Quienes lo conocieron, partidarios y detractores, destacan una personalidad extrovertida. Tuve la oportunidad de trabajar en la Fundación que lleva su nombre por cuatro años y agradezco haber escuchado de primera fuente muchas de las anécdotas que se dicen de él y que dan testimonio de dicha personalidad.

En una actualidad marcada a veces por la violencia, la intolerancia y por la falta de convicciones, resulta oportuno recordar a una de los políticos más influyentes del siglo XX en nuestro país, y cuyo legado se encuentra más vigente que nunca.

Más allá de sus ideas, Jaime Guzmán debiese ser fuente de conocimiento y aprendizaje de nuestra clase política por una serie de razones, pero particularmente por su capacidad de anteponer los intereses de Chile, por tender puentes con quienes no compartían sus ideas, pero por sobre todo, por defender con una marcada convicción sus principios.

Cuando cada vez con mayor frecuencia vemos que nuestra clase política se ve atada por encuestas, por miedo a “funas”, a perder una elección, o derechamente por carencia de convicciones, resulta necesario recordar a Jaime Guzmán, a quien asesinaron precisamente por defender sus ideas.