Gendarme de Osorno destaca como rescatista

Gendarme de Osorno destaca como rescatista
Cabo Cristián Mancilla Maldonado, suboficial de guardia de la cárcel de Osorno, se ha especializado en rescates acuáticos y de zonas agrestes. Una peligrosa y valiosa labor que cumple ad honorem.

Después de trabajar siete años en la USEP de la Región Metropolitana y en el Centro de Detención Preventiva de Linares, Cristián Andrés Mancilla Maldonado retornó a su natal Osorno para desempeñarse en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de dicha ciudad. Allí, haciendo turno bajo el frío y la lluvia, descubrió un nuevo camino para demostrar su valioso espíritu de servicio público y de apoyo a la comunidad: el rescate acuático.

Algo que calzaba a la perfección con su amor por la aventura y su pasión por el agua y los terrenos agrestes. Y es que además de gendarme, el cabo Mancilla (33 años) también es guía certificado de rafting en el río Petrohué.

“A fines del 2014 volví a Osorno y una de las cosas que más me impactó fue la cantidad de gente que se tiraba al río Rahue para suicidarse. También me impresionó que no hubiera nadie que rescatara a esas personas o sus cuerpos. Y como yo había hecho el curso de rescate en aguas blancas que exige el Sernatur para los guías rafting, le empecé a dar vueltas al tema. Lo fuimos conversando con otras personas que compartían la misma preocupación y así comenzó a gestarse la Unidad de Rescate Acuático y Terrestre, URAT de Osorno”, relata.


Los casos

Cabo de la promoción de 2007, con 14 años de servicio en la institución, Cristián Mancilla se desempeña actualmente como suboficial de guardia en el CCP de Osorno. Y aún tiene fresco en la memoria el recuerdo de su primer rescate. “Fue en marzo del año 2015. Una persona de Rancagua, que andaba con unos amigos, quiso cruzar el Rahue y se perdió de repente. Cuando estaban haciendo la búsqueda, me llamaron para que ayudara. Encontré el cuerpo a 4 metros de profundidad. Desde ese día no han parado de llamarme para rescatar a gente perdida en ríos o lagos. Personalmente, he sacado 20 cuerpos y he rescatado a dos personas vivas”, cuenta. Desde entonces, le ha correspondido rescatar cuerpos en diversas localidades desde La Araucanía al sur: Chile Chico, Rupanco, Río Negro, Río Bueno, Pucón, Huilo-Huilo, Los Muermos, Ensenada, San Juan de La Costa, Panguipulli y Quellón.

“Como se ha ido expandiendo la fama del grupo URAT Osorno, nos llaman desde muchos lados. Incluso, nos contactaron para sumarnos a la búsqueda del niño Tomás en Arauco. Pero íbamos llegando cuando nos avisaron que habían encontrado su cuerpo, explica Mancilla, quien es el segundo comandante de la unidad.

“El caso más complicado nos tocó en Huilo-Huilo, donde tuvimos que sacar el cuerpo de una mujer de Puerto Montt. Era muy difícil llegar al lugar y el río donde estaba era muy peligroso. Y el caso que más me conmovió fue el de un trabajador de Río Bueno que tenía dos hijitas. Cuando sacamos su cuerpo, las hijas le preguntaban ¿por qué nos dejaste solas? Tengo dos hijos, una niña de 12 y un niño de 8, y me acordé mucho de ellos, porque no quisiera que sufrieran de esa manera. Ellos siempre me pide que me cuide y que no me arriesgue mucho”, confiesa.
Gendarme de Osorno destaca como rescatista

La motivación

El trabajo como rescatista de Cristián Mancilla es ad honorem. Pese a ponerse en riesgo en cada situación que son requeridos, no recibe pagos de ningún tipo.

“Como los bomberos, a nosotros nos mueve la vocación por el servicio, por ayudar a las personas, especialmente a aquellas que no tienen recursos para realizar búsquedas de sus familiares”, señala.

En ese contexto, el respaldo de Gendarmería para su labor resulta fundamental.

“La jefatura sabe lo que hago y me otorgan todas las facilidades administrativas para poder cumplir. Además, trabajar en Gendarmería me ha servido mucho, porque siempre estamos en contacto con otras instituciones, como la PDI, Carabineros, Bomberos, la Fiscalía. Y precisamente, son esas mismas instituciones las que me piden para ir a trabajar en los casos de búsqueda”, manifiesta.

En cuanto al futuro, el cabo Mancilla tiene clara sus aspiraciones. “Mi idea es seguir capacitándome hasta convertirme en rescatista profesional. Quiero ir a Noruega a especializarme en el rescate de zonas agrestes y acuáticas, porque allá están muy avanzados en el tema y porque su geografía es muy similar a la que tenemos en esta parte del país. Mientras más preparados estemos, de mejor manera podremos servir a la comunidad”. Palabra de rescatista.

Fuente: Andrés Carrasco Ruiz.