Kume Wiñoy Tripantü

Por Miguel Cheuqueman. Dirigente Mapuche
Por Miguel Cheuqueman. Dirigente Mapuche. Territorio Kunko Puken, 2021. "Visiones interculturales para un nuevo Chile"


El wiñoy tripantü, más conocido popularmente como el Wetripantü, es la forma en que los mapuche denominamos al proceso natural del solsticio de invierno en el hemisferio Sur. Este suceso astronómico está acuñado en la memoria de las primeras naciones, por la importancia que tiene en su vida cotidiana y los efectos en su entorno natural. Como las culturas de las “primeras naciones indígenas” eran eminentemente rurales, este fenómeno da el inicio al ciclo de siembras, podas y trasplante.

Los migrantes europeos del siglo XVI. Poseían una creencia preferentemente Judeo Cristiana, por lo que al ver la importancia que tenía este ciclo natural para el pueblos indígenas, intentaron resignificarlo como el día de San Juan Apóstol, o sea, trasformar un proceso natural, en una celebración de índole religiosa una vez al año. A partir de los años 80, las agrupaciones de varias primeras naciones retomaron la conmemoración del año nuevo o el inicio del nuevo ciclo natural, como una forma de resistencia cultural en especial los mapuche. En los 90 se estableció como una actividad del calendario escolar, definiendo el 24 de junio como el “Día nacional de los pueblos indígenas”, una contradicción gigante, ya que en Chile no están reconocidos constitucionalmente los pueblos indígenas, solo hay en la Ley indígena 19.253, el reconocimiento a 10 minorías étnicas, lo que es una categoría inferior a un pueblo y aún más bajo que primera nación indígenas, calidad que poseemos según las definiciones de nación de la jurisprudencia internacional.

En estos días nos encontramos ante un nuevo intento de la elite política para confundirnos, ya que entre gallos y medianoche se establece un feriado flexible, que nadie entendió mucho, ni nosotros, que supuestamente somos los beneficiarios. Desde el año 1990 se les ha negado en 14 ocasiones el justo reconocimiento constitucional como pueblos originarios y hoy nos dan sin pedirlo un día feriado, como si esto cambiara en algo la grave situación en que nos encontramos.

He tenido la suerte de formar parte de varios equipos técnicos de carácter independiente, que han tratado de incidir en la elaboración de leyes y reglamentos de leyes, por lo que creo conocer bastante bien cómo es que la elite política de Chile piensa y actúa cuando se trata de los indígenas y en espacial de los Mapuche . En lo último que participé fue como parte de un equipo técnico de la Identidad Lafkenche, que elaboró y apoyó la tramitación de los escaños reservados de pueblos indígenas, los que hoy son los 11 convencionales constituyentes indígenas para la redacción de la nueva constitución; en este proceso pude ver y escuchar por Zoom, en reuniones tecinas, comisiones y en plenos, como es que actúan en realidad los partidos políticos cuando se trata de las primeras naciones indígenas y puedo decir sinceramente, que tengo la peor impresión posible de ellos y ellas, me refiero a los parlamentarios hoy en ejercicio.

En el caso de los escaños reservados, por dar un ejemplo reciente, nuestra propuesta eran 26 escaños reservados supra numerarios, o sea, sobre los 155 más 1 escaño para las poblaciones afrodescendientes del norte del país; alguno dirá que no siempre se tiene lo que se pide, pero en realidad después de maratónicas sesiones se llegó solo 11 escaños y para resumir toda la disuasión entre líneas, se trató del famoso tercio que se requiere para dominar la convención. “Que sea menos que 15 decían los de la izquierda, que sea impar decía la derecha”, en fin, “le dejaremos algunos puestos para que no reclamen tanto, pero que no influya mucho”.

Finalmente señalar que los integrantes de la primeras naciones indígenas de Chile merecemos más que un feriado requerimos respeto, dignidad, derechos territoriales, derechos políticos, autonomía y un poco de humanidad. Este feriado improvisado que en nada cambia nuestra precaria situación, lo que busca realmente es capturar para sus conglomerados políticos, ya sea izquierda o derecha, los votos de los escaños reservados que les falta para obtener el famoso tercio, dominar la convención y a si plasmar su ideología política en el texto de la nueva constitución, dejando de lados los sueños y esperanzas de las y los ciudadanos que luchamos en las calles, campos, desierto y mar por un nuevo Chile donde las nuevas generaciones puedan vivir dignamente y desarrollar su propios sueños.
 
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