Destrucción del Humedal Los Sapos y Cambio Climático: Llegó el momento de actuar

Diego Gerter R., Convergencia Social.
Por Diego Gerter R., Convergencia Social.

La semana recién pasada supimos por denuncia de los vecinos que constaté personalmente, que el Humedal Los Sapos sigue siendo intervenido con movimiento de tierra, a vista y paciencia de las autoridades medioambientales y municipales, por la inmobiliaria Baluart, pese al escándalo que salió a luz sobre su destrucción y el posterior dictamen de la Corte de Apelaciones de Valdivia que ordenó la paralización de obras del condominio Aires de Venecia.

Frente a esta realidad que a diario nos sigue golpeando me pregunto ¿Quién hace valer la ley cuando protege el bien común antes que el interés económico de los privados? ¿Tiene más poder el interés inmobiliario o el lobby de empresas constructoras que la justicia? ¿Qué lugar nos queda a los vecinos y vecinas y quién defiende a la naturaleza ante tanto atropello?

Un día después de que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) alertó en su sexto informe el día 9 de agosto que “El cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando” a niveles sin precedentes en “cientos de miles de años” y que muchos de estos cambios, como el aumento del nivel del mar, “no se podrán revertir hasta dentro de varios siglos o milenios”, en Osorno, se descubre que la empresa inmobiliaria Baluart destruyó por completo el humedal urbano Los Sapos, y a los pocos días se constata una vez más que la empresa sanitaria Essal continúa vertiendo sus desechos contaminantes sobre los cursos de agua de la ciudad, matando todo rastro de vida y afectando gravemente la calidad de vida y la salud de las personas que viven en la ribera del río.

Esa misma semana, pero en la Región de Coquimbo, se aprueba el megaproyecto minero Dominga afectando directamente y sin contemplación la reserva nacional Pingüino de Humboldt ubicada en Punta de Choros. Indignante.

Clínica Alemana Osorno

Pese a los esfuerzos internacionales del IPCC por entregar recomendaciones de acción política a los Estados, éstas aún están muy lejos de cumplirse, porque el consenso político a nivel gubernamental aún no existe en torno a la necesidad de tratar el tema como una urgencia de primera prioridad. Lo que parece igualmente grave es que a nivel de la sociedad civil tampoco se percibe la situación global y local como urgente e irreversible, con consecuencias tanto para las próximas generaciones como para la presente.

Uno se pregunta sinceramente si en algún momento las empresas y autoridades “competentes” que aprueban dichos proyectos están oyendo y entendiendo el llamado de alerta. Y la respuesta inmediata es claramente NO.

En nuestra sociedad sigue predominando la concepción acuñada a partir de la Revolución Industrial de que el planeta y sus “recursos” son un medio para alcanzar el bienestar humano, y no un sistema vivo del cual formamos parte y que necesitamos proteger como nuestra propia vida.

Los cambios de mentalidad y consiguientes cursos de acción política en materia de cambio climático no llegarán desde arriba si primero como sociedad civil no tomamos parte del problema y nos ponemos en acción.

Está comprobado que sólo la acción colectiva de la sociedad civil moviliza a la acción de las autoridades. Mientras sigamos actuando como que nada pasa y dejemos a las empresas ejercer su derecho de propiedad sobre el medio ambiente, veremos reducidos nuestro acceso al agua y las áreas verdes, y seriamente disminuida la biodiversidad.

Desde Convergencia Social estamos comprometidos en propiciar las mayorías necesarias en todos los espacios de decisión política, que aseguren la protección de los ecosistemas y el derecho de la naturaleza a coexistir con la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos.

Como región enfrentamos innumerables desafíos en esta materia. El cambio climático está aquí, y aunque muchos no lo vean, nos está afectando silenciosamente y lo hará en forma creciente en los próximos años.

Podemos hacer un cambio, marcar una diferencia si nos reconocemos, nos organizamos y damos pelea en todos los espacios de toma de decisión. El momento de actuar es ahora, mañana ya será demasiado tarde.