Sólo muere el que es olvidado

Yerko Villanueva
Por Yerko Villanueva, jefe de Operación Social de Hogar de Cristo.

"Sólo muere el que es olvidado", dijo la muerte al viejo. "¿Qué haces aquí?" Y respondió el viejo: "Esperándote a ti”

Este verso me persigue desde que encontraron muerto a un hombre de 85 años, con una data de muerte superior a 50 días, en la ciudad de Osorno. Y no se trata de una muerte aislada, de un “hecho lamentable”, como dirían los políticamente correctos. Semanas antes, vecinos encontraron muerto a otros dos adultos mayores, ambos cadáveres en estado esquelético.

En cada caso la policía interrogó a extraños: vecinos, transeúntes, cientos de curiosos que teorizaron sobre las causas de las muertes. "Es inhumano, no tiene nombre”. “Hace meses que no lo veíamos”. “Nunca salía de la casa”. “Tal vez gritaron”, fueron algunas de las conmocionadas expresiones de los opinantes. La realidad es que nadie escuchó nada.

Tres maneras de morir similares. Hay muchas formas de maltrato contra los adultos mayores: económicas, sicológicas, físicas, patrimoniales, pero la que más hemos visto es esta situación de pandemia es el abandono. La desatención, el aislamiento físico y social. La soledad, que es una de las formas más duras de maltrato a los adultos mayores. Lo triste es que éste no es un fenómeno nuevo o exclusivo de Chile, por ejemplo, en Japón donde existe un especial respeto por los mayores, ya les han puesto un nombre: kodokushi, un término que describe a los ancianos que mueren solos en sus casas sin que familiares o vecinos se percaten de su muerte.

Lo más dramático de todo, es que antes de sus muertes, estuvieron sus vidas. Unas vidas llenas de vulneraciones y carencias, que a muchos de los que ahora dicen: "Es inhumano, no tiene nombre", nunca les importó. La gran pregunta frente a estas muertes es ¿qué hicimos todos para generar las condiciones que permitieran que una persona mayor vulnerable y abandonada, viviera en condiciones dignas? 

Sus muertes fueron ampliamente difundidas en la prensa y las redes explotaron con mensajes donde se repetían las palabras vejez, pobreza y soledad. Pero muy pocos vincularon esto a un fenómeno que podría explicar todas las anteriores: vejez en Chile es sinónimo de pobreza.

Clínica Alemana Osorno