Para convertirse en una “gran persona”… no se requiere de talento especial alguno

Para convertirse en una “gran persona”… no se requiere de talento especial alguno
Dr. Franco Lotito C. - Académico, escritor e investigador (PUC-UACh) – www.aurigaservicios.cl

Ya sea que tomemos en consideración el ámbito laboral, social e, incluso, familiar, tengamos muy presente que para que un individuo pueda convertirse en una “gran persona”, dicho sujeto no requiere de ningún talento especial.

Que… ¿Cómo es eso posible?, preguntará alguien. Demostrémoslo a continuación a través de las siguientes reflexiones:
  1. Sea agradecido y regale una sonrisa: decir “muchas gracias” con una sonrisa en la cara a aquellas personas que se han tomado la molestia de hacer algo por nosotros, pienso que es una de aquellas cosas que convierte a las relaciones interpersonales en algo hermoso y humano, ya que tal como lo decía el gran filósofo y escritor francés, Jacques Maritain, “La gratitud es la forma más exquisita de cortesía”.
  2. Cuide y proteja a las personas que quiere: la sabia y tierna figura del libro “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry, aseguraba que allí donde hay alguien a quien se cuida y se quiere mucho y donde hay una persona que, a su vez, nos quiere de verdad, ese sí que es el lugar más hermoso del mundo. En este sentido, el verdadero ejercicio del liderazgo no se trata de estar al mando, sino que es el acto de cuidar a las personas que están a cargo nuestro y bajo nuestra responsabilidad. Por eso mismo, resulta ser un hecho extraordinario –y altamente bienvenido– cuando aquellas personas tóxicas que están en nuestro entorno dejan de hablarnos, ya que eso es como si la basura se hubiese quitado sola.
  3. Desarrolle y tenga buenos modales: tratar a otras personas con respeto, deferencia y consideración es una cuestión de educación y de buenos modales, no de cuánto dinero se tenga en la cuenta corriente. El escritor Jonathan Swift, escritor satírico irlandés y autor, entre otros, del libro “Los Viajes de Gulliver”, aseguraba que los buenos modales representaban el “arte de hacer sentir cómodas a las personas con las que conversamos”, por lo tanto, aquél individuo que logra que ninguna de las personas con las que interactúa se sienta incómoda o agraviada puede ser considerado un sujeto verdaderamente educado y con buenos modales.
  4. Tener una actitud positiva: mantener una actitud –o una mente– positiva ante la vida, en el trabajo, en la familia, con los amigos, tal vez no resuelva todos los problemas, obstáculos y dificultades que se presenten ante nosotros, pero –y esto téngalo por seguro– esa actitud positiva lo hará a usted más fuerte, más creativo y más resiliente, con capacidad para superar todas las vallas que aparezcan en el camino. Recuerde, además, que el secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que uno quiere, sino que sentir gusto y querer siempre aquello que uno hace.
  5. Permita que otras personas le enseñen: Confucio, filósofo, pensador y funcionario público de la antigua China, siglo V a. C., decía que intentar enseñar a una persona que no está dispuesta a aprender, era malgastar el tiempo, el esfuerzo y las palabras. En función de lo anterior, no cometa el craso error de pensar que usted “se las sabe todas”. Por algo sería, que el escritor, investigador y futurólogo norteamericano, Alvin Toffler, aseguraba que los analfabetas del siglo XXI no serían aquellas personas que “no supieran leer ni escribir, sino que aquellas que no fueran capaces de aprender, desaprender y reaprender”. Y si de aprender se trata, entonces:
  6. Aprenda de los errores: el escritor, profesor y conferencista Stephen Covey, autor del libro súper ventas: “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas” señaló en una de sus obras, que el enfoque proactivo de un error consiste en “reconocerlo de inmediato, corregirlo y aprender de él”. El grave problema, según el Dr. Carl Gustav Jung, radica en que las personas podrían, efectivamente, aprender de sus errores, si es que no estuvieran tan ocupadas –y preocupadas– en negarlos. Esta es otra cosa que hay que aprender a evitar, ya que los errores están para aprender de ellos, no para repetirlos. La razón es muy simple: se dice que el hombre es el único animal sobre la Tierra que tropieza dos veces con la misma piedra.
  7. Sea usted puntual: la puntualidad es una de las virtudes más importantes cuando del respeto por el tiempo de los demás se trata, por lo tanto, llegar a tiempo a las reuniones y citas que han sido concertadas, es una clara muestra de autodisciplina, es una evidencia de respeto por uno mismo y un gran cumplido que una persona cortés tiene para sus conocidos, asociados, familiares y subordinados. La puntualidad –más allá de llegar con tiempo a un lugar–, lo que denota en un individuo son cuatro rasgos o aspectos esenciales que toda gran persona debe tener: orden, seriedad, interés y respeto por los demás.
  8. Sea apasionado para sus cosas: tener –y mostrar– pasión por aquello que se hace, le añade mucho valor agregado a la vida de una persona, de ahí que se diga que nunca ha de faltar un sueño por el que luchar, algo nuevo que aprender, un lugar a dónde ir y una persona a la que querer. Pocas cosas son más importantes que la pasión que uno pone en el logro de un objetivo, en cuyo caso, la pasión debería ser considerada como una “emoción crónica” y que, ojalá, siempre estuviera presente en la vida de las personas. En este sentido, el editor y escritor de origen belga, Paul Carvel, decía que “la pasión es una obsesión positiva, en tanto que la obsesión es una pasión negativa”.
  9. Mostrar perseverancia y esfuerzo: el conocido entrenador de fútbol americano, Mike Ditka, aseguraba que el esfuerzo sin talento era una situación deprimente, pero que el talento sin esfuerzo era una verdadera tragedia. Al respecto, hay que aprender y prestar atención a los numerosos estudios científicos que demuestran que a la hora de conseguir resultados positivos, la clave principal para lograrlo reside en la perseverancia y el esfuerzo que pone una persona en su objetivo, más que el hecho de poseer talento o algún tipo de habilidades innatas o especiales.
Por lo tanto, y tal como lo hemos mostrado a través de estas reflexiones y análisis, para convertirse en una “gran persona” no se requiere de ningún tipo de talento, capacidad o habilidad especial, ya que basta con seguir algunas de las indicaciones arriba señaladas para transformarse, justamente, en una “gran persona”, es decir, en un sujeto que siempre será apreciado, valorado y respetado, vaya a donde vaya. Y tal como lo decía el gran jugador de béisbol, Babe Ruth: “Es imposible derrotar a una persona que nunca se rinde”.

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