Moda rápida - Dónde acaban los desechos textiles | DW Documental

Moda rápida - Dónde acaban los desechos textiles | DW Documental
En Chile, en el desierto de Atacama, se acumulan gigantescas montañas de ropa usada. Son un símbolo involuntario de las consecuencias de la moda rápida y de una industria textil que aún está lejos de ser sostenible.

Frente a la puerta de la pequeña cabaña de Manuela Olivos, se apilan toneladas de ropa usada formando una gigantesca montaña de basura. Manuela se gana la vida clasificando y vendiendo la ropa aún utilizable. A menudo se trata de productos nuevos que no se han podido vender en los comercios de los países ricos. Son un producto de la sobreproducción del sistema perverso de la moda rápida. La mayoría de los tejidos son sintéticos y no se descomponen sino después de muchos años.

Para las autoridades de la ciudad vecina de Alto Hospicio, las montañas de ropa son un problema. Sin embargo, el encargado municipal de Medio Ambiente, Edgar Ortega, se queja de que no puede hacer nada al respecto. Cada semana llegan nuevos cargamentos. "El negocio de la ropa usada es muy rentable para algunos comerciantes”, explica Ortega. "Tienen su sede en Iquique, en la zona franca de "Zofri", e importan productos de segunda mano. Hay 53 importadores de este tipo. Su modelo de negocio es lucrativo, pero únicamente para ellos. Perjudica a nuestra comunidad”.

La capital de la provincia, Iquique, solía tener una economía débil. Hasta que el gobierno chileno creó un puerto de contenedores y la zona franca de "Zofri". Desde entonces llegan a la región unas 59.000 toneladas de ropa usada por año: sin pagar aranceles y con considerables ventajas fiscales para los importadores. Se estima que hasta el 40% de los textiles importados a la zona franca acaban siendo desechados.

Muchos de los que buscan materiales reciclables entre las montañas de basura son familias refugiadas de Venezuela. Reciclan lo que encuentran, para revenderlo o para sí mismos y sus hijos. Los grupos de refugiados caminando por el desierto se han convertido en una imagen habitual. Como la familia de André. A pesar del calor abrasador del mediodía, quieren llegar a Iquique para encontrar un trabajo allí. Pero aún les quedan doscientos kilómetros por recorrer. Parecen agotados.

Los venezolanos que han huido suelen acabar como "traperos" en los vertederos del desierto de Atacama.



Fuente: http://www.dw.com/español

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