Las viviendas de familias con discapacidad en Chile

Francisca Valdebenito
ūüĒĶPor Francisca Valdebenito, socia de Symbolon y experta en pol√≠ticas p√ļblicas y discapacidad.

Para Viviana, cada temblor fuerte es un recordatorio del problema que enfrenta: un techo y paredes en mal estado, las siente como una amenaza a y la hacen pensar cómo rescatar a su hijo con discapacidad severa de su casa en caso de un terremoto.

El desaf√≠o de Viviana no es √ļnico. Muchas familias chilenas, como revelan las encuestas CASEN de 2017 y 2022, viven en viviendas con peores condiciones cuando hay una persona con discapacidad permanente en el hogar. Estas estad√≠sticas nos hablan de un problema sist√©mico que ha marginado a un sector ya vulnerable de nuestra sociedad.

Hay diferencias estad√≠sticamente significativas que muestran que, en promedio los hogares con personas con discapacidad tienen mayores problemas en materialidad, conservaci√≥n y calidad del entorno de las viviendas (la distancia entre el hogar y los servicios b√°sicos de salud, transporte y educaci√≥n), lo cual est√° demostrado en el estudio Housing deficit for people with disabilities in a radically neoliberal country: Chile’s case publicado en Research Handbook on Disability Policy en Reino Unido 2023.

Si bien hay iniciativas que han propuesto alternativas para abordar el problema, como, por ejemplo, el actual proyecto de Constituci√≥n Pol√≠tica de Chile, que contempla facilitar el acceso a la vivienda, hay un aspecto fundamental que se ha omitido, y respecto a qu√© mecanismos hay para conservar estas viviendas a lo largo del curso de vida de las personas. Es crucial que, al abordar la vivienda en la agenda p√ļblica, la discapacidad se incorpore en el centro de las discusiones, garantizando no solo el acceso, sino tambi√©n la habitabilidad a largo plazo.

El foco principal de las pol√≠ticas de vivienda y discapacidad, hasta ahora, ha estado en las viviendas nuevas. Pero, ¿Qu√© pasa con las generaciones que ya viven en casas y departamentos en mal estado, en lugares que no son inclusivos?

Por ejemplo, tomemos en cuenta a todas las personas que han recibido viviendas sociales desde principios de los 90’s en edificios de 4 pisos sin ascensor, y que han sufrido durante su curso de vida eventos tan comunes en Chile como la amputaci√≥n de un pie producto de la descompensaci√≥n diab√©tica, o un ataque cerebro vascular, y que ahora est√°n prisioneros en sus hogares, y que cada emergencia m√©dica es la angustia de horas de espera frente a una ambulancia que pueda trasladar a la persona. 

Tambi√©n est√° el tema de los ni√Īos y ni√Īas de regiones que no tienen transporte p√ļblico con acceso universal, y en que muchas veces el transporte privado se niega a trasladarlos, con madres y padres caminando horas para llegar a los controles de salud. O madres y padres de clase media que deben destinar sus recursos a cuidar los costos no cubiertos por los sistemas de salud, como, por ejemplo, terapias, medicamentos, pa√Īales, entre otros implementos, dejando poco en el presupuesto para conservar sus viviendas,

La discapacidad, en cualquiera de sus formas, no debería traducirse en vivir en condiciones inferiores al promedio de la sociedad. Las viviendas son más que simples estructuras; son lugares en que transcurre la vida de las personas, sobre todo las que tienen un grado de dependencia, y cuando estas viviendas no están en condiciones óptimas, las personas con discapacidad y sus familias enfrentan desafíos adicionales en su vida diaria.

Para abordar esta situaci√≥n con seriedad y urgencia hay que visibilizar el tema para que la sociedad en su conjunto busque soluciones innovadoras y efectivas. Historias como la de Viviana no deben ser la norma en una sociedad que busca la inclusi√≥n y la equidad. 

Un techo seguro sobre nuestras cabezas es un derecho humano b√°sico que todos, independientemente de nuestras capacidades, merecemos tener.


Fuente: Ariadna Troncoso Díaz - ariadnatdiaz@gmail.com

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