Cambio de hora: Expertos advierten sobre el impacto en niños y adultos mayores
El nuevo cambio de hora, que se implementará este 6 de septiembre, traerá consigo una hora más de luz al final del día. Sin embargo, este ajuste puede afectar de manera particular a ciertos grupos de la población, como niños y adultos mayores, generando lo que se conoce como "jet lag social". La neuróloga Victoria Mery de Clínica Alemana explica cómo impacta este fenómeno en el ciclo del sueño y entrega recomendaciones para una mejor adaptación.
A partir del próximo 6 de septiembre, Chile vivirá un nuevo cambio de hora que extenderá la luz solar hasta más tarde en la jornada. Este sábado, a las 23:59 horas, se debe adelantar una hora para pasar a las 1:00 del domingo 7. Según la neuróloga Victoria Mery del Centro del Sueño de Clínica Alemana, este ajuste, si bien no afecta significativamente a la mayoría de la población, sí puede tener un impacto mayor en niños y adultos mayores, quienes son considerados grupos más susceptibles.
La especialista explica que, en teoría, el cuerpo necesita aproximadamente un día para adaptarse por cada hora de desfase en el sueño, similar al proceso de adaptación al jet lag. Esto significa que gran parte de los chilenos se adaptará al nuevo horario en un par de días. Sin embargo, la situación es más compleja para los niños, ya que tendrán menos luz en las mañanas, lo que es clave para lograr un estado de alerta al inicio del día, especialmente cuando deben levantarse para ir a estudiar.
Además, la doctora Mery destaca que la falta de oscuridad temprano en la noche, producto del cambio horario, dificulta el conciliar el sueño. "El desfasar el horario no solo hay luz hasta más tarde hace calor hasta muy tarde y ese que hay una mayor temperatura despertina con mucho más luz despertina hace difícil conciliar el sueño más temprano", precisó la neuróloga. Esto favorece el fenómeno denominado "jet lag social", que, según Mery, es una desalineación entre el ciclo circadiano y las actividades sociales y culturales.
En el caso de los adultos mayores, el cambio horario puede ser problemático por varias razones. Con la edad, la glándula pineal, encargada de producir melatonina, se atrofia, disminuyendo la capacidad de regular el ciclo circadiano. A esto se suma que muchos de ellos son más sedentarios y tienen menos actividades que refuercen dicho ciclo. Esto puede llevar a desorientación, dificultad para adaptarse e incluso gatillar cuadros de agitación nocturna.
Para mitigar los efectos del cambio de hora, la experta sugiere adelantar gradualmente las rutinas de sueño en incrementos de quince minutos, comenzando unos días antes del ajuste. También recomienda exponerse a la mayor cantidad de luz posible al despertar y realizar actividad física en la mañana. Por la noche, aconseja bajar las revoluciones al menos dos horas antes de dormir, cenar temprano y reducir la intensidad de las luces para ayudar a la secreción de melatonina. En el caso de los niños, es fundamental establecer una rutina de sueño. La melatonina, aunque es una hormona que el cuerpo secreta de forma natural, debe ser utilizada en niños con precaución y con la dosis y horarios adecuados, siempre acompañada de una rutina para no confundir sus ciclos circadianos.
A partir del próximo 6 de septiembre, Chile vivirá un nuevo cambio de hora que extenderá la luz solar hasta más tarde en la jornada. Este sábado, a las 23:59 horas, se debe adelantar una hora para pasar a las 1:00 del domingo 7. Según la neuróloga Victoria Mery del Centro del Sueño de Clínica Alemana, este ajuste, si bien no afecta significativamente a la mayoría de la población, sí puede tener un impacto mayor en niños y adultos mayores, quienes son considerados grupos más susceptibles.
La especialista explica que, en teoría, el cuerpo necesita aproximadamente un día para adaptarse por cada hora de desfase en el sueño, similar al proceso de adaptación al jet lag. Esto significa que gran parte de los chilenos se adaptará al nuevo horario en un par de días. Sin embargo, la situación es más compleja para los niños, ya que tendrán menos luz en las mañanas, lo que es clave para lograr un estado de alerta al inicio del día, especialmente cuando deben levantarse para ir a estudiar.
Además, la doctora Mery destaca que la falta de oscuridad temprano en la noche, producto del cambio horario, dificulta el conciliar el sueño. "El desfasar el horario no solo hay luz hasta más tarde hace calor hasta muy tarde y ese que hay una mayor temperatura despertina con mucho más luz despertina hace difícil conciliar el sueño más temprano", precisó la neuróloga. Esto favorece el fenómeno denominado "jet lag social", que, según Mery, es una desalineación entre el ciclo circadiano y las actividades sociales y culturales.
En el caso de los adultos mayores, el cambio horario puede ser problemático por varias razones. Con la edad, la glándula pineal, encargada de producir melatonina, se atrofia, disminuyendo la capacidad de regular el ciclo circadiano. A esto se suma que muchos de ellos son más sedentarios y tienen menos actividades que refuercen dicho ciclo. Esto puede llevar a desorientación, dificultad para adaptarse e incluso gatillar cuadros de agitación nocturna.
Para mitigar los efectos del cambio de hora, la experta sugiere adelantar gradualmente las rutinas de sueño en incrementos de quince minutos, comenzando unos días antes del ajuste. También recomienda exponerse a la mayor cantidad de luz posible al despertar y realizar actividad física en la mañana. Por la noche, aconseja bajar las revoluciones al menos dos horas antes de dormir, cenar temprano y reducir la intensidad de las luces para ayudar a la secreción de melatonina. En el caso de los niños, es fundamental establecer una rutina de sueño. La melatonina, aunque es una hormona que el cuerpo secreta de forma natural, debe ser utilizada en niños con precaución y con la dosis y horarios adecuados, siempre acompañada de una rutina para no confundir sus ciclos circadianos.
Fuente información: Rocío Gambra

