Emprendidas T6C5: La Jefa
¿Alguna vez te has cuestionado de dónde nace tu estilo de mando? En este episodio de la sexta temporada, grabado bajo la luz de los Domos Frutillar, Alejandra, Rocío y María Pía desglosan cómo los juegos de infancia y los modelos parentales moldean nuestra capacidad de dirigir hoy.
El debate se inició con una analogía sobre la socialización temprana: mientras los roles femeninos tradicionales se han vinculado históricamente al cuidado y al "agrado" para evitar conflictos, los masculinos se han centrado en la competencia y la resolución técnica de problemas. Esta estructura, según las panelistas, explica por qué a muchas líderes les cuesta ejercer acciones de autoridad, como desvincular personal, al percibirlo erróneamente como un acto de "descuido" hacia el otro en lugar de una decisión estratégica.
La conversación dio un giro hacia la evolución histórica de las mujeres en el poder. Se analizó cómo las generaciones anteriores debieron adoptar posturas "masculinizadas" y rígidas para ser validadas en directorios dominados por hombres. En contraste, el panel destacó que el feminismo actual busca la libertad de liderar desde la autenticidad, integrando la capacidad femenina de entender el "porqué" de las crisis y la estructura de los procesos humanos, sin renunciar a la firmeza necesaria para alcanzar objetivos.
En el contexto regional, se observó una particularidad en el sur de Chile: la existencia de mujeres con altísima formación académica que lideran desde el silencio o el "trabajo de hormiguita". A diferencia de los modelos más vocales de la capital, aquí se percibe un liderazgo efectivo pero con menor presencia en los espacios de opinión pública, una tendencia que el programa busca visibilizar y transformar mediante el empoderamiento y la paridad de voz.
Finalmente, el episodio concluyó con una reflexión sobre la integración de energías. Se enfatizó que el liderazgo moderno no pertenece a un género, sino a la capacidad de equilibrar la "garra" y la resolución con la templanza y la escucha activa. El llamado final fue a criar y formar líderes —hombres y mujeres— que no teman habitar ambas dimensiones para construir organizaciones más humanas y, al mismo tiempo, más competitivas.
Fuente: Rocio Gambra
El debate se inició con una analogía sobre la socialización temprana: mientras los roles femeninos tradicionales se han vinculado históricamente al cuidado y al "agrado" para evitar conflictos, los masculinos se han centrado en la competencia y la resolución técnica de problemas. Esta estructura, según las panelistas, explica por qué a muchas líderes les cuesta ejercer acciones de autoridad, como desvincular personal, al percibirlo erróneamente como un acto de "descuido" hacia el otro en lugar de una decisión estratégica.
La conversación dio un giro hacia la evolución histórica de las mujeres en el poder. Se analizó cómo las generaciones anteriores debieron adoptar posturas "masculinizadas" y rígidas para ser validadas en directorios dominados por hombres. En contraste, el panel destacó que el feminismo actual busca la libertad de liderar desde la autenticidad, integrando la capacidad femenina de entender el "porqué" de las crisis y la estructura de los procesos humanos, sin renunciar a la firmeza necesaria para alcanzar objetivos.
En el contexto regional, se observó una particularidad en el sur de Chile: la existencia de mujeres con altísima formación académica que lideran desde el silencio o el "trabajo de hormiguita". A diferencia de los modelos más vocales de la capital, aquí se percibe un liderazgo efectivo pero con menor presencia en los espacios de opinión pública, una tendencia que el programa busca visibilizar y transformar mediante el empoderamiento y la paridad de voz.
Finalmente, el episodio concluyó con una reflexión sobre la integración de energías. Se enfatizó que el liderazgo moderno no pertenece a un género, sino a la capacidad de equilibrar la "garra" y la resolución con la templanza y la escucha activa. El llamado final fue a criar y formar líderes —hombres y mujeres— que no teman habitar ambas dimensiones para construir organizaciones más humanas y, al mismo tiempo, más competitivas.
Fuente: Rocio Gambra
