¿Por qué compran oro?

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El precio del oro ha alcanzado máximos históricos en un contexto donde gobiernos e inversionistas han estado comprando el metal "como locos". Esta tendencia responde a la búsqueda de cobertura contra la inflación y a una creciente desconfianza en la estabilidad del dólar estadounidense y las políticas de la Reserva Federal (Fed). Naciones como Rusia y China han incrementado activamente sus compras de lingotes.

El valor del oro ha experimentado un alza significativa, alcanzando niveles históricos, en medio de una creciente inquietud sobre la estabilidad económica global. Según informes, tanto gobiernos como inversionistas privados han estado adquiriendo el metal "como locos". Específicamente, se reporta que Rusia y China han estado comprando "muchos lingotes de oro".

Esta alta demanda se explica, en parte, por la utilización del oro como una "cobertura contra la inflación". Asimismo, refleja una pérdida de confianza en el dólar estadounidense frente a otras monedas fiat y en la capacidad de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos para gestionar la economía. La inestabilidad política, incluyendo las críticas del presidente Trump a la Fed y la imposición de aranceles , ha contribuido a esta incertidumbre.

Este resurgimiento del oro como activo de refugio ocurre décadas después de que el metal fuera formalmente desvinculado del sistema monetario global. Actualmente, la economía opera en gran medida bajo un sistema de "dinero fiat", donde el valor de la moneda se basa en la creencia colectiva en el gobierno que la emite, y no en un respaldo físico directo.

Dicha desvinculación se completó en 1971, cuando el entonces presidente Richard Nixon instruyó "suspender temporalmente la convertibilidad del dólar en oro". Esto puso fin al sistema establecido en 1944, que fijaba el dólar como moneda de reserva mundial, canjeable por oro a treinta y cinco dólares la onza para otros países.

Previamente, en 1933, el presidente Franklin D. Roosevelt ya había emitido una orden ejecutiva exigiendo a los ciudadanos estadounidenses entregar sus lingotes de oro a cambio de billetes. Esta medida se adoptó tras la Gran Depresión, una crisis que, según algunos análisis, fue exacerbada por la adhesión de la Fed al patrón oro. Al estar la oferta monetaria ligada a una cantidad finita de oro, la Fed optó por subir las tasas de interés para defender sus reservas del metal, en lugar de inyectar liquidez para estimular la economía.

A pesar de su rol fluctuante en las finanzas, el oro mantiene usos tangibles. Un 45% de todo el oro extraído en la historia se destina a joyería y decoración. Una porción menor se utiliza en la industria, para componentes electrónicos o empastes dentales. No obstante, una "gran parte" del metal simplemente permanece almacenado en forma de lingotes en bóvedas, principalmente en Nueva York y Londres. Estados Unidos y muchos otros países aún mantienen grandes reservas.

Mientras la confianza en el sistema fiat disminuye, algunos inversionistas también exploran alternativas digitales, como el Bitcoin. Sin embargo, el oro parece permanecer "como aquello a lo que recurrimos cuando las cosas se sienten inciertas".




Fuente información: Johnny Harris
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