Entrevista a gestor deportivo acusado de estafa por el senador Espinoza

Entrevista a gestor deportivo acusado de estafa por el senador Espinoza
El gestor deportivo Carlos Moraga enfrentó públicamente las acusaciones de estafa piramidal tras las denuncias del senador Fidel Espinoza. Moraga atribuyó el origen de la crisis financiera a un cese de pagos en la productora de su esposa, aclarando que la deuda con el boxeador Junior Cruzat asciende a 14 millones de pesos y confirmando que ha interpuesto una autodenuncia para transparentar los hechos.

El ámbito deportivo nacional se encuentra bajo tensión tras las graves denuncias financieras que involucran al gestor Carlos Moraga. El senador Fidel Espinoza solicitó formalmente la aprehensión de Moraga, acusándolo de liderar una estructura de estafa piramidal que ha perjudicado a miembros de clubes de básquetbol y al boxeador Junior Cruzat. Ante esto, el acusado entregó su versión detallando el origen de los incumplimientos económicos.

Respecto a la situación del boxeo, Moraga admitió que su cónyuge, propietaria de la productora a cargo del evento, utilizó de forma indebida los fondos destinados a la pelea del campeón mundial Junior Cruzat. Aunque el gestor afirma no poseer vínculos legales con dicha empresa, declaró que asumirá la responsabilidad ética de las deudas por su relación cercana con la familia del deportista. La cifra pendiente para premios y gastos operativos fue precisada en aproximadamente 14 millones de pesos, descartando montos superiores mencionados en medios de prensa.

Entrevista a Carlos Moraga

Entrevistador: Carlos, cuéntanos un poco esta situación que se destapó el día de ayer con declaraciones de Fidel Espinoza; es una situación que, así como se ve a simple vista, parece una especie de estafa piramidal. ¿En qué momento o cómo fue que tú y tu señora se vieron involucrados en esta situación?

Carlos: A ver, primero me gustaría aclarar porque son dos temas, dos situaciones que este personero mezcló producto del desconocimiento, no sé, pero no tienen relación un tema con el otro. El primero es el tema del boxeo, que me gustaría aclarar.

En el tema del boxeo, mi esposa es la dueña de la productora que llevó adelante el combate del mes de septiembre, que tomó la decisión de reimpulsar la carrera de Junior el año pasado y, con mucho éxito, hicimos el combate en el mes de septiembre. Todo fantástico, todo bien, y fuimos a Colombia con recursos propios personales, en conjunto con la familia Cruzat, a buscar este título mundial que se disputaba ahora el 17 de enero de buena manera en Colombia.

Efectivamente, mi esposa el día viernes a las 9:00 de la mañana le comunica a la señora María Cornejo —la mamá de Junior— y a mí al mismo tiempo, que había hecho uso de unos dineros que eran destinados a la pelea y que no había podido reponerlos a tiempo; por lo tanto, no iba a poder cumplir con el pago en tiempo y forma que los necesitábamos para la pelea el día viernes. Eso es real, no es una mentira y hay que reconocerlo.

Frente a ese escenario, yo el mismo día viernes a las 10:00 de la mañana me voy al hotel Antupirén, donde estaban las autoridades del evento, y me reúno con Jesuán Letizia y con Camilo Zamora —te voy a dejar por interno los teléfonos para que les puedas preguntar— y les conté la verdad de lo que estaba sucediendo, de lo que había pasado con la productora de mi esposa, que no iba a poder cumplir con los pagos en tiempo y forma. Yo, de forma humana, moral y ética, iba a asumir la responsabilidad de la empresa de ella porque contractualmente o legalmente, no tengo absolutamente nada que ver.

Pero por mi cariño con la familia Cruzat y por todo el trabajo que habíamos hecho, sería muy absurdo que yo trate de boicotear mi propio evento. Usted mismo, la prensa, lo dijo: antes de la pelea de septiembre el boxeo estaba muerto y mi gestión, gracias a otros apoyos, permitió levantarlo. Entonces sería absurdo y ridículo que yo mismo quiera perjudicar un evento mío.

Por lo tanto, me puse a disposición de la familia para, en la medida de mis posibilidades, comenzar a pagar y comenzar a conseguir cosas. Eso fue lo que estuve haciendo durante viernes, sábado y domingo. Te voy a dejar por interno audios de los boxeadores argentinos, del entrenador y del mánager donde me agradecen todas las gestiones que hice por ellos. A los boxeadores y boxeadoras del sur de Chile, de Balmaceda, les compré pasajes de avión y pagué hoteles; fueron múltiples pasajes de avión: Argentina, Salta, Santiago, etc.

Colaboré hasta el día lunes en la mañana, cuando viajó la última persona. Yo estuve ahí colaborando y, obviamente, en paralelo la familia Cruzat tocó 5.000 puertas en conjunto con el Departamento de Deportes, amigos, etc., para poder también conseguir el dinero restante que faltaba para llevar a cabo el combate.

Esa es la situación real. Yo me comprometí desde el primer minuto a asumir la responsabilidad de reponer todos los fondos que no se pudieron pagar de parte de la productora de mi esposa. Eso jamás ha estado en duda. He estado ahí presente; ayer toda la mañana estuvimos reunidos con la familia Cruzat trabajando y, en conjunto, fuimos a algunos auspiciadores que yo había gestionado y que aún no habían pagado, para que al momento de efectuar los pagos lo hagan directamente en la cuenta de la señora María Cornejo y no en la cuenta de la productora. De esa manera vamos subsanando la deuda, pagando cosas pendientes e intentando aliviar el daño causado.

Esa es toda la realidad. A todo esto no eran 30 millones de recaudación, ni 50 ni 100,  como hablaban por ahí algunos. Me encantaría que algún día se pudiera recaudar eso. La pelea esta vez no prendió; lamentablemente no tuvimos la convocatoria de la vez anterior y no se habían alcanzado a recaudar ni 9 millones de pesos. No obstante, es un daño gigante y yo lo asumo. Mi esposa cometió un error, tomó una muy mala decisión al usar ese dinero para otras cosas.

Y bueno, son cosas que pasan y en mi calidad de cónyuge tengo que aceptarlo. Genera un dolor familiar tremendo, tú lo sabes, no tiene nada que ver con el dinero, pero también me genera problemas familiares profundos. Pero acá lo importante es que yo, desde el primer minuto, estuve ahí; no me fui a Argentina como dijeron. Estuve afuera de la arena trabajando, en los hoteles, comprando pasajes, etc. En ningún momento he evadido la responsabilidad del error cometido por la productora de mi esposa. Voy a dar la cara, la di desde el primer día y tendré que pagar hasta el último peso que ella mal utilizó.

Entrevistador: Carlos, en este punto en particular, ¿de cuánta plata estamos hablando aproximadamente, lo que se tiene que restituir o pagar en los premios? ¿De cuántos millones de pesos estamos hablando?

Carlos: No hemos sacado el cálculo final porque la verdad hemos estado trabajando a tope consiguiendo reuniones y todo eso. La señora María también está muy triste y afectada porque ella y mi esposa habían generado un lazo bastante importante; trabajaban juntas todos los días. Ellas veían el tema comercial, yo solamente hacía la gestión y tomaba las decisiones, pero ellas trabajaban la interna.

Por lo tanto, ha sido un tema muy doloroso que va más allá del dinero; ha sido un tema muy doloroso a nivel familiar. No tengo el número exacto, pero debe rondar los 14 millones, cifra que ahora hay que rebajar bastante porque se han pagado hartas cosas. Yo hasta el día de hoy sigo pagando y tratando de resolver con amigos, etc., y va a ser así hasta el final; no se va a quedar debiendo ningún peso. Y como te repito, es superimportante destacar esto: aquí no se trata de un contrato pendiente, de una obligación o de algún tema legal; es un tema netamente ético y moral.

Entrevistador: En esta situación no hay una demanda de por sí por el tema del boxeo. Ahí no hay una investigación en curso, sino que hay una responsabilidad ética y moral que tú estás asumiendo en representación de tu esposa, de la productora y afectiva.

Carlos: Exacto, ante la inhabilitación de hacerlo ella. Es eso; aquí no hay un contrato, no es que se ocuparon facturas, no hay cheques, no hay nada. Por eso te digo, si yo fuera otra persona también podría tomar otra postura. Pero jamás lo haría; desde el día uno, yo no me caracterizo por eso. Yo soy frontal, tú me conoces hace muchos años y sabes que siempre he sido frontal en las buenas y en las malas, y ahora me tocó pasar un mal momento. Lamentablemente me enteré el viernes. Tal vez si me entero el martes o el lunes —que es lo que más lamentamos con la señora María— la situación habría sido distinta.

Entrevistador: Para contexto, ¿quién es la señora María?

Carlos: La señora María Cornejo es la mamá de Junior Cruzat y es la persona con la que hemos hecho toda la gestión y con la que hemos trabajado, etc. Esta decisión que estoy tomando en cuanto al boxeo tiene que ver, como ya lo hemos comentado, con un tema familiar, de ética y de moral. Yo soy un tipo que siempre va de frente cuando se equivoca y jamás le fallaría a alguien a quien le tengo un tremendo cariño y una tremenda estima. De hecho, hoy estuve con él, estuvimos haciendo otros trámites personales en la mañana y jamás dejaría de dar la cara con algo así, porque es lo que corresponde. Ella cometió un error y eso nunca ha estado en duda; hay que repararlo no más, como muchas veces le ha tocado a muchas personas.

Entrevistador: Este tema también, ¿te ha traído alguna consecuencia de forma laboral, ya que hoy por hoy eres dirigente de básquetbol también? ¿Te ha traído alguna repercusión más allá de lo que está circulando en redes sociales y que de a poco se ha ido aclarando? 

Carlos: Sí, afortunadamente se ha aclarado todo. Muchas personas que al principio dudaron o no creían, ahora que ya tienen los antecedentes claros, me han empezado a decir que todo va a mejorar y que todo va a salir. Yo tengo claro quiénes estuvieron conmigo sin necesidad de pruebas y tengo claro quiénes no; está fantástico, así funciona la vida. En los momentos malos, a las personas que somos públicas se nos pega en el piso y está bien que así sea; así funciona, yo no me hago la víctima, sino que doy la cara.

Y en el caso del otro tema que me gustaría hablar —que es la otra arista que mezclan—, efectivamente mi esposa tuvo unos problemas; ella fue estafada en el mes de octubre. Ella no me informó ni a mí ni a nadie de sus cercanos que había sufrido una estafa, sino que en su afán de resolver, de no perjudicar a nadie y de solucionar —la verdad, te soy honesto Álvaro, desconozco qué habrá pensado para no decir algo así porque lo más fácil era decirlo—, terminó arrastrando y perjudicando a otras personas de manera económica, incluido yo. Por supuesto, porque yo me entero de esto recién el 7 de enero cuando se produce el cese de pagos de la empresa.

¿Pero qué me toca? Me toca, uno, reconocerlo y aceptarlo. Dos, la persona involucrada es mi esposa, por lo tanto, tiene un doble sufrimiento porque hay que decir la verdad: que hay cese de pagos. Pero hay que decir también que ella no me contó en el momento que tal vez debió haberme contado, para haber buscado una alternativa que habría impedido que lleguemos a esta situación; como te digo, la estafa fue en octubre y me entero en enero. Pero bueno, habrá que dar la cara; ella tendrá que dar la cara como empresa. Yo la apoyaré en todo, asumiré también responsabilidades económicas; no tengo ningún problema en decirlo y en hacerlo.

De alguna manera se saldrá adelante y ella, en ningún momento, ha dicho que no va a buscar la forma de reponer a las personas perjudicadas por lo que sucedió. Creo que es una situación que le puede pasar a cualquier persona. El error está claro: no decir la verdad en el momento que era. Y como pasa siempre, cuando tú no tomas acciones en el momento adecuado, termina peor, que es lo que pasó en este caso. Como te digo, familiarmente es muy complejo para mí porque soy víctima y, a la vez, esposo. Yo no era socio de la empresa, no tengo acceso a ella; es su empresa. Siempre ha sido así desde el 2019. Yo tengo mis funciones y mis labores, y tengo muchas; entonces también tal vez cometí un error al no estar más encima. Pero bueno, después de la guerra es fácil ser general.

Y lo más importante es que yo me contacté con todas las personas una por una; con la gran mayoría ya encontramos una solución o llegamos a un arreglo. Obviamente para algunos es doloroso, pero estamos logrando avanzar.

Entrevistador: ¿De cuánta gente estamos hablando y más o menos de qué monto?

Carlos: Desconozco el monto, eso que lo vean las entidades pertinentes. Yo me he preocupado de las personas que están cerca de mí, de poder comenzar a planificar de qué forma vamos a ayudar a resolver. Y digo "vamos" porque, como te vuelvo a repetir, yo también me estoy haciendo cargo porque tengo afectos y gente cercana. Si tengo que desprenderme de algún bien o si tengo que trabajar el doble o el triple para lograr solucionar la situación algún día, también lo voy a hacer. No soy una persona que se esconde; aquí estoy. Dijeron que me había ido a Argentina... cuando estafas no te vas a Argentina, digamos. Me iría a Jamaica o algo así, pero la verdad no tengo la necesidad. Soy una persona que ha trabajado siempre y siempre me ha caracterizado eso: que en las buenas y en las malas estoy aquí dando la cara.

Me tocó vivir una situación ahora que familiarmente es más dolorosa que económicamente. Tal vez hay más detalles que no te puedo contar porque son de la intimidad, pero es más doloroso en lo personal que en lo económico. Es una situación muy delicada, no es algo que yo soñé vivir; ha sido complejo. Pero creo que lo mejor siempre es hablar, dar la cara y evitar que comentarios malintencionados, el desconocimiento o el afán de polemizar tergiversen la información. Te agradezco un montón el espacio; esa es la realidad y no hay más.

Entrevistador: Carlos, en este segundo tema, ¿hay una denuncia puesta o una investigación en curso por parte de la PDI o alguna otra institución?

Carlos: Eso es lo otro importante de destacar: esa denuncia la puse yo mismo. Por lo tanto, sería... no lo puedo decir porque estamos al aire, pero sería el colmo si yo mismo hago una denuncia donde voy a salir perjudicado. Nadie en su sano juicio lo haría. Seguramente por el desconocimiento de algunas personas —porque tampoco tengo que andar publicando lo que hago—, esa denuncia está hecha desde la semana pasada. Fue urgente y fui con testigos para tener respaldo.

Entrevistador: Y en las últimas horas se ha divulgado en distintas redes sociales el apoyo de muchas personas relacionadas con el básquetbol: exjugadores, jugadores, cuerpo técnico.

Carlos: Lo agradezco mucho. En los momentos malos hay tres tipos de personas: la gente que te cree sin preguntar, la gente que te cree después de preguntar y la gente que te cree después de ver las pruebas. Agradezco que el círculo más cercano y el del básquet sea el que más me ha apoyado: jugadores, cuerpos técnicos, colegas dirigentes.

Por ejemplo, dijeron que la empresa de mi esposa había tenido problemas con la Federación de Básquetbol de Chile. No hay nada más fácil que preguntarle al presidente; las relaciones comerciales que tuvo la empresa con la federación fueron extraordinarias. Se pagó hasta el último peso, nunca hubo un problema; por algo la relación de gestión de auspicios duró bastante tiempo. Obviamente me ha emocionado porque cuando las cosas van mal uno se pone más sensible.

La gente que me conoce sabe cómo soy. Durante estos años he ayudado a mucha gente de forma anónima; ellos lo saben. Saben que he sido generador de oportunidades de empleo y de trabajo. Y ahora que estoy pasando un mal momento ocasionado por malas decisiones comerciales de mi cónyuge, tengo que dar la cara porque lo más importante ahora es la recuperación personal de ella; es la madre de mis hijas. Mi tema familiar está muy afectado, pero hay que hacerse responsable. Tendré que trabajar el triple para cumplir con todas las obligaciones y responder a las personas que creyeron en mí.

Entrevistador: Carlos, ¿el cariño y el amor por tu cónyuge y por tu familia te dan la fuerza para afrontar esta situación que te rebota, que no es tu responsabilidad, pero que te permite avanzar para solucionarla?

Carlos: Sí, sobre todo el amor por mis hijas. Honestamente, el tema de pareja no es lo prioritario ahora porque tengo que enfocar mi energía en reinventarme emocionalmente; es un golpe muy duro. Debo estar bien para mis hijas y para el club que me cobija, que es Ancud. La gente de Ancud se ha portado increíble, nunca pensé que iba a ser así. Me han apoyado de forma transversal y se han preocupado de mi bienestar. Me voy a radicar allá con mi hija y me han ayudado incluso en lo doméstico. Me emociona que cuando las cosas están duras siempre haya alguien que confíe en ti. Ahora, con las pruebas sobre la mesa y con mi explicación, probablemente más personas tengan la película clara.

Cuando hay dolor familiar hay que ser más cauto, porque no solo está sufriendo mi familia; hay otras familias sufriendo porque las malas decisiones de esa empresa las perjudicaron. Eso duele el doble. Si uno hubiera perdido todo, me recupero trabajando; tengo las manos sanas y la cabeza bien. Pero cuando sin querer perjudicas a personas que quieres, duele el triple. Y si la persona involucrada es tu cónyuge, el dolor se multiplica por veinte. Así que toca dar la cara como siempre lo he hecho, levantarme y resolver cada inconveniente para estar más tranquilo y seguir con la frente en alto.


Fuente: Álvaro Torres Riobó
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