Fin del proyecto INNA: AES Andes desiste de inversión de US$ 10.000 millones
La generadora AES Andes confirmó este viernes el desistimiento de su iniciativa de hidrógeno y amoníaco verde en la Región de Antofagasta, valorada en US$ 10.000 millones. La decisión responde a una incompatibilidad técnica insalvable con la operación científica de los observatorios Paranal y Armazones, marcando un precedente regulatorio para la industria en zonas de protección astronómica.
Tras un año de tensiones técnicas y evaluaciones ambientales, AES Andes oficializó ayer, viernes 23 de enero, el retiro del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de su megaproyecto "INNA" ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). La iniciativa, que contemplaba una inversión de capital (CAPEX) estimada en US$ 10.000 millones para la producción de hidrógeno y amoníaco verde, ha sido cancelada debido a la oposición fundamentada de la comunidad astronómica internacional.
El proyecto, ingresado originalmente el 24 de diciembre de 2024, buscaba una producción anual de 100.000 toneladas de hidrógeno verde y 650.000 toneladas de amoníaco. Sin embargo, informes técnicos del Observatorio Europeo Austral (ESO) y de CITEVA (Universidad de Antofagasta) alertaron sobre daños irreversibles a las operaciones de los telescopios ubicados en los cerros Paranal y Armazones.
La razón determinante para el desistimiento no fue estética, sino métrica. Según los antecedentes presentados en el proceso, la operación del complejo industrial habría generado un aumento del brillo del cielo nocturno superior al 35% en el Very Large Telescope (VLT), inutilizando instrumentos de alta precisión que operan mediante el conteo de fotones individuales.
Los informes técnicos detallaron amenazas críticas que hacían inviable la coexistencia del proyecto con la astronomía de clase mundial:
Desde AES Andes, la salida se justifica como una revisión de cartera para priorizar la eficiencia de capital. La compañía ha comunicado que redirigirá sus recursos para completar 4.500 MW de capacidad renovable y almacenamiento hacia 2027, una inversión en curso de US$ 4.000 millones que incluye los proyectos Arenales, Cristales y Pampas.
La decisión evita un litigio prolongado que podría haber durado años, optando por activos de conversión más rápida ante un escenario regulatorio complejo. El retiro del expediente del portal del SEA cesa inmediatamente la Participación Ciudadana Activa y sienta un precedente sobre la inviabilidad de megaproyectos industriales en radios cercanos a observatorios científicos, donde se han acumulado inversiones internacionales por más de US$ 2.000 millones.
Figuras políticas como José Antonio Kast habían expresado previamente su oposición al proyecto, citando la defensa del patrimonio de los cielos nortinos, sumándose a las alertas técnicas levantadas por la comunidad científica durante el ciclo 2025.
Fuente: Agencia MI
Tras un año de tensiones técnicas y evaluaciones ambientales, AES Andes oficializó ayer, viernes 23 de enero, el retiro del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de su megaproyecto "INNA" ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). La iniciativa, que contemplaba una inversión de capital (CAPEX) estimada en US$ 10.000 millones para la producción de hidrógeno y amoníaco verde, ha sido cancelada debido a la oposición fundamentada de la comunidad astronómica internacional.
El proyecto, ingresado originalmente el 24 de diciembre de 2024, buscaba una producción anual de 100.000 toneladas de hidrógeno verde y 650.000 toneladas de amoníaco. Sin embargo, informes técnicos del Observatorio Europeo Austral (ESO) y de CITEVA (Universidad de Antofagasta) alertaron sobre daños irreversibles a las operaciones de los telescopios ubicados en los cerros Paranal y Armazones.
El conflicto de los "Cielos Oscuros"
La razón determinante para el desistimiento no fue estética, sino métrica. Según los antecedentes presentados en el proceso, la operación del complejo industrial habría generado un aumento del brillo del cielo nocturno superior al 35% en el Very Large Telescope (VLT), inutilizando instrumentos de alta precisión que operan mediante el conteo de fotones individuales.
Los informes técnicos detallaron amenazas críticas que hacían inviable la coexistencia del proyecto con la astronomía de clase mundial:
- Contaminación Lumínica (NSB): Modelos de la ESO proyectaron que, en el peor escenario, el brillo artificial en el rango visible aumentaría entre un 23% y un 269% sobre el nivel natural.
- Zona Cero en CTAO-Sur: El futuro Cherenkov Telescope Array Observatory, destinado al estudio de rayos gamma y ubicado a solo 5 km del proyecto, enfrentaba un aumento de contaminación lumínica superior al 55%.
- Turbulencia Óptica: Los aerogeneradores del proyecto producirían estelas de aire turbulento, degradando la nitidez de las imágenes (seeing) y anulando la estabilidad atmosférica de la zona.
- Micro-vibraciones: La maquinaria pesada y la rotación de aspas generarían ondas sísmicas de baja frecuencia capaces de desestabilizar los interferómetros, que requieren precisión nanométrica.
Reajuste estratégico y reacción del mercado
Desde AES Andes, la salida se justifica como una revisión de cartera para priorizar la eficiencia de capital. La compañía ha comunicado que redirigirá sus recursos para completar 4.500 MW de capacidad renovable y almacenamiento hacia 2027, una inversión en curso de US$ 4.000 millones que incluye los proyectos Arenales, Cristales y Pampas.
La decisión evita un litigio prolongado que podría haber durado años, optando por activos de conversión más rápida ante un escenario regulatorio complejo. El retiro del expediente del portal del SEA cesa inmediatamente la Participación Ciudadana Activa y sienta un precedente sobre la inviabilidad de megaproyectos industriales en radios cercanos a observatorios científicos, donde se han acumulado inversiones internacionales por más de US$ 2.000 millones.
Figuras políticas como José Antonio Kast habían expresado previamente su oposición al proyecto, citando la defensa del patrimonio de los cielos nortinos, sumándose a las alertas técnicas levantadas por la comunidad científica durante el ciclo 2025.
Fuente: Agencia MI







