Por la templanza y la prudencia

Juan Carlos S. Claret Pool
Por Juan Carlos S. Claret Pool, Presidente Colegio Abogados Provincia de Osorno.

La templanza y la prudencia fueron otrora virtudes que orientaron nuestra civilización. La templanza consiste en moderar nuestras pasiones evitando los excesos, y la prudencia en contenernos en el discernimiento para elegir el bien y sus medios adecuados.

Este año ha comenzado intensamente, no cabe duda: la extracción de Nicolás Maduro, el caso Gatica versus Crespo y el de Julia Chuñil, han captado nuestra atención y han desencadenado una serie de reacciones que valen la pena analizar. En efecto, estos hechos han despertado en la opinión pública reacciones de lado y lado, donde la reflexión templada y prudente compite con revanchismos.

Cuando sacaron a Nicolás Maduro, no faltaron los partidos políticos que, en medio de la euforia, inmediatamente celebraron la caída del totalitario para capitalizar. Sin embargo, cuando a las horas después Donald Trump instaló a la delfín del régimen, reconoció que le interesan los recursos naturales y adelantó que si quiere hará lo mismo en el “patio trasero” de Estados Unidos, los “verdaderos patriotas” sólo sonrojaron.

Luego, en el caso Gatica con Crespo, llamó la atención que incluso antes que acabaran las dos horas del veredicto, ya habían declaraciones y comunicados de extrema izquierda desinformando respecto a su contenido o declarando imposible que un Carabinero pueda ser inocente. Y, aunque debemos esperar hasta mayo para conocer los detalles, a las iracundas reacciones no faltaron quienes desde la extrema derecha se burlaron de Gatica o pusieron lápida al “octubrismo”, sin considerar que aún faltan recursos judiciales que pueden revertir la absolución.

Finalmente, en el caso de Julia Chuñil, llama la atención la proliferación en redes sociales de información sesgada, conveniente e imprecisa. Si la justicia demuestra que los hijos de doña Julia son sus victimarios, para la posteridad quedará que el activismo fue servil a criminales por intereses propios.

Cuando los hechos escandalizan y aún se siguen sucediendo, la templanza y prudencia nos invitan a no apresurarnos para no ser esclavos de malas decisiones o autores de divisiones evitables. Esta invitación toma mayor intensidad para nuestros actuales y futuros gobernantes, cuyos arrebatos pueden generar simpatía en los suyos, pero terminar comprometiendo la soberanía de todos y la independencia de los poderes del Estado.



Siguiente Anterior
*****