El desarrollo de Osorno comienza en sus aulas

Erwin Moreira Silva
Por Erwin Moreira Silva, Coordinador de Vinculación con el Medio IP y CFT Santo Tomás Osorno.

La discusión sobre el futuro de la educación superior en Chile no puede quedarse en los debates nacionales. En la provincia de Osorno, esta conversación es profundamente territorial: se traduce en empleo, productividad, cohesión social y oportunidades concretas para nuestras comunidades. No estamos hablando solo de más matrícula o nuevas carreras; estamos hablando de cómo la educación superior puede transformarse en el principal motor de desarrollo local.

En las últimas décadas, Chile ha ampliado significativamente su sistema de educación superior. Hoy tenemos más profesionales, mayor cobertura y más acceso. Sin embargo, la productividad del país permanece estancada. Esa contradicción debe interpelarnos.

No basta con formar más personas si ese conocimiento no se convierte en innovación, soluciones prácticas y crecimiento sostenible para los territorios.

En Osorno, esta brecha es evidente. Nuestra matriz productiva, agropecuaria, comercial, turística y de servicios, enfrenta desafíos de modernización, sostenibilidad ambiental y diversificación económica.

Contamos con capital humano formado en nuestras instituciones, pero aún no logramos transformar plenamente ese talento en valor agregado e innovación sistemática.

Aquí es donde la vinculación con el medio adquiere un carácter estratégico. Cuando la educación superior se conecta de manera bidireccional con su entorno, empresas, organizaciones sociales, servicios públicos y, especialmente, municipios, el conocimiento deja de ser abstracto y se convierte en herramienta de transformación.

La vinculación no es una actividad complementaria; es el puente que articula docencia, investigación e innovación con las necesidades reales del territorio.

En este proceso, los municipios cumplen un rol fundamental. Son el primer nivel del Estado, el que conoce de cerca las problemáticas sociales, productivas y territoriales. Son quienes identifican las brechas en empleo, vivienda, salud, emprendimiento y desarrollo comunitario.

Si la educación superior no dialoga estratégicamente con los municipios, pierde una fuente clave de información y oportunidad.

Los municipios pueden transformarse en socios activos de la educación superior: facilitando diagnósticos territoriales, impulsando proyectos conjuntos, articulando redes locales y canalizando necesidades concretas hacia las instituciones formativas.

A su vez, las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica pueden aportar capacidades técnicas, investigación aplicada, innovación social y capital humano al servicio de las comunas. Cuando estudiantes desarrollan proyectos en conjunto con municipios, cuando docentes colaboran en planes de desarrollo comunal, cuando se diseñan soluciones para problemas locales específicos, se produce un impacto directo en la calidad de vida de las personas. Esa es la esencia de una vinculación con el medio genuina: generar valor público desde el territorio y para el territorio.

Pero la vinculación debe ir acompañada de innovación. Innovar en Osorno no significa únicamente crear tecnología avanzada; significa mejorar procesos productivos, fortalecer cadenas de valor, digitalizar servicios municipales, promover economía circular, optimizar gestión pública y desarrollar soluciones sociales sostenibles. La innovación es la capacidad de hacer mejor lo que ya hacemos, con mayor eficiencia y mayor impacto.

Para que esto ocurra, las alianzas público-privadas son esenciales. El sector privado debe comprender que colaborar con la educación superior es invertir en su competitividad futura.

El Estado, a través de sus distintos niveles, nacional, regional y municipal, debe generar incentivos claros para la asociatividad, la investigación aplicada y la transferencia tecnológica. Y las instituciones de educación superior deben asumir que su legitimidad social depende de su capacidad de contribuir efectivamente al desarrollo local.

El debate sobre lo público y lo privado no puede distraernos de lo esencial. Más allá de la naturaleza jurídica de cada institución, lo que importa es su compromiso con el bien común, su transparencia y su capacidad de rendir cuentas. Lo que Osorno necesita no es competencia estéril, sino colaboración estratégica.

Si aspiramos a una provincia más próspera, equitativa y sostenible, debemos consolidar un ecosistema donde educación superior, municipios, sector privado y Estado trabajen con objetivos compartidos.

La educación superior debe ser el puente entre conocimiento y acción, entre formación y transformación.

Porque “sin vinculación real, sin innovación contextualizada y sin municipios activos en la articulación territorial, la educación superior corre el riesgo de quedarse en el discurso”. Con ellos, en cambio, puede convertirse en el motor que impulse a la provincia de Osorno hacia un desarrollo más justo, competitivo y humano.


Fuente información: comunicacionesosorno@santotomas.cl
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