El relato comunicacional

Yonathan Paillacheo Barriga
Por Yonathan Paillacheo Barriga, ex CORE Provincia de Osorno.

En los últimos meses hemos visto cómo distintos medios de comunicación RRSS destacan como un gran logro las buenas asistencias de algunas autoridades al hemiciclo parlamentario. Se presentan como hitos de gestión, como virtudes dignas de viralización. Sin embargo, quienes observamos con mayor espíritu crítico este fenómeno advertimos una preocupante señal de mediocridad en el relato comunicacional —ya sea de los asesores o de la propia autoridad que protagoniza la noticia—.

Asistir al trabajo no es una hazaña. Cumplir con la obligación básica para la cual se fue electo no constituye un mérito extraordinario. Es, simplemente, el mínimo exigible.

Si aspiramos a un Chile mejor, necesitamos líderes que eleven el estándar, no que celebren lo obvio. La nivelación debe ser hacia arriba. En un país donde exigimos mayor productividad en el sector público y privado, resulta contradictorio instalar como éxito aquello que corresponde al cumplimiento elemental del deber.

Quienes tienen la posibilidad de comunicar también tienen la responsabilidad de hacerlo con altura. No podemos naturalizar la mediocridad ni transformar en excepcional lo que debiera ser norma. Ir todos los días que corresponde a trabajar no es heroísmo; es responsabilidad.

Señor parlamentario o autoridad política: si usted asiste regularmente, presenta iniciativas favorables y cumple con su función, como señalaba el fallecido presidente Sebastián Piñera, simplemente “con su deber cumple”. Y cumplir el deber no es un mérito: es el piso mínimo desde el cual comienza la verdadera excelencia.

Porque esta también es parte de la batalla cultural que debemos dar como sociedad: dejar de aplaudir lo básico y comenzar a exigir grandeza.


Fuente información: ypaillacheo81@gmail.com
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