Lluvias frenan la trilla y amenazan precios del trigo y avena
Un inusual sistema frontal afectó la zona productiva entre Biobío y Los Lagos en plena temporada de cosecha, obligando a detener la maquinaria y generando incertidumbre sobre la calidad industrial del grano, que podría sufrir castigos de precio de hasta un 30% en los poderes de compra.
El sector agrícola del sur de Chile enfrenta un escenario complejo tras el paso de un sistema frontal que, entre el 10 y 12 de febrero, dejó precipitaciones en zonas críticas de producción cerealera. Aunque los registros pluviométricos en localidades como Traiguén (Malleco) y Osorno (Los Lagos) bordearon los 7 a 10 milímetros, la ocurrencia de este fenómeno en plena ventana de cosecha ha obligado a la paralización inmediata de las faenas de trilla, encendiendo una alerta fitosanitaria por el riesgo de deterioro del grano.
La principal preocupación técnica radica en la humedad superficial que impide el funcionamiento eficiente de las cosechadoras y eleva los costos por la necesidad de secado artificial. Sin embargo, el mayor temor de los productores es el daño biológico irreversible conocido como "brotado" o manchado, el cual activa enzimas que degradan el almidón. Este fenómeno afecta directamente el parámetro conocido como Falling Number (índice de caída), lo que podría descalificar al trigo para uso en panificación, degradándolo a la categoría de alimentación animal con una consecuente caída de valor de mercado.
Desde el gremio Agricultores Unidos, se ha reportado una situación de "escasez real" de avena y trigo de alta calidad debido a estas interrupciones climáticas. La situación agrava una temporada que ya se presentaba difícil en términos de rentabilidad, con precios de referencia que oscilan entre los $24.000 y $25.000 por quintal, cifra un 10% inferior al promedio del año anterior. La industria molinera y poderes de compra monitoreados por Cotrisa han elevado sus estándares de recepción, rechazando partidas con exceso de humedad o daño fúngico.
Se espera que una ventana de buen tiempo en las próximas 48 a 72 horas permita retomar las labores de recolección, aunque persiste la tensión ante la posibilidad de que la industria aplique castigos más severos en las recepciones de la próxima semana. Los agricultores de las zonas afectadas en La Araucanía y Los Lagos han hecho un llamado a no utilizar este evento climático como una excusa para deprimir aún más los precios internos, que actualmente bordean los costos de producción e importación.
Fuente: Reporte Agrícola / Tiempo21 / Radio Agricultura
El sector agrícola del sur de Chile enfrenta un escenario complejo tras el paso de un sistema frontal que, entre el 10 y 12 de febrero, dejó precipitaciones en zonas críticas de producción cerealera. Aunque los registros pluviométricos en localidades como Traiguén (Malleco) y Osorno (Los Lagos) bordearon los 7 a 10 milímetros, la ocurrencia de este fenómeno en plena ventana de cosecha ha obligado a la paralización inmediata de las faenas de trilla, encendiendo una alerta fitosanitaria por el riesgo de deterioro del grano.
La principal preocupación técnica radica en la humedad superficial que impide el funcionamiento eficiente de las cosechadoras y eleva los costos por la necesidad de secado artificial. Sin embargo, el mayor temor de los productores es el daño biológico irreversible conocido como "brotado" o manchado, el cual activa enzimas que degradan el almidón. Este fenómeno afecta directamente el parámetro conocido como Falling Number (índice de caída), lo que podría descalificar al trigo para uso en panificación, degradándolo a la categoría de alimentación animal con una consecuente caída de valor de mercado.
Desde el gremio Agricultores Unidos, se ha reportado una situación de "escasez real" de avena y trigo de alta calidad debido a estas interrupciones climáticas. La situación agrava una temporada que ya se presentaba difícil en términos de rentabilidad, con precios de referencia que oscilan entre los $24.000 y $25.000 por quintal, cifra un 10% inferior al promedio del año anterior. La industria molinera y poderes de compra monitoreados por Cotrisa han elevado sus estándares de recepción, rechazando partidas con exceso de humedad o daño fúngico.
Se espera que una ventana de buen tiempo en las próximas 48 a 72 horas permita retomar las labores de recolección, aunque persiste la tensión ante la posibilidad de que la industria aplique castigos más severos en las recepciones de la próxima semana. Los agricultores de las zonas afectadas en La Araucanía y Los Lagos han hecho un llamado a no utilizar este evento climático como una excusa para deprimir aún más los precios internos, que actualmente bordean los costos de producción e importación.
Fuente: Reporte Agrícola / Tiempo21 / Radio Agricultura







