Una invitación
Por Juan Carlos S. Claret Pool, Presidente Colegio Abogados Provincia de Osorno AG.
Estas líneas las publico en lo que es el último día de febrero y postrero fin de semana de vacaciones. El clima es un fiel testigo de cómo el verano se retira, los universitarios comienzan a aglomerarse en el terminal de buses y los uniformes, útiles escolares y hasta huevos de pascua saturan las góndolas en las tiendas. En el ajetreo de fin de temporada, donde ya nos preparamos para la hora del taco y el carnaval de bocinazos, propongo detenernos y preguntarnos a dónde vamos y a qué.
Esas preguntas las he venido madurando desde que atestigüé cómo en la esquina de Avda. Zenteno con Almagro se demarcaron de amarillo los bordes de las aceras, lo que se agradece, pero me llamó la atención que quienes pintaron ni siquiera limpiaron o despejaron la obra, sino que pasaron brocha encima de basura, piedras y vegetación. Ahora la pintura luce irregular.
Uno podría sostener que falta fiscalización, y puede ser; pero también me cuestiono qué pasó con la persona que tuvo la brocha y en lugar de mejorar su trabajo corriendo los escombros o desmalezando las orillas, optó por el mínimo esfuerzo, indistintamente el resultado. Y ejemplos como este, abundan.
Claramente, para este tipo de situaciones existen múltiples respuestas, que pasan desde frivolidad hasta agobio, desde pillería hasta injusticias, y no cabe duda que son factores que ayudan a explicar. Pero, ante tantas discusiones que ponen el acento en las estructuras (y como abogado es lo más común), quisiera poner el foco en la persona.
Creo que todos hemos sentido pasar el tiempo con una velocidad inusitada. Con las redes sociales, whatsapp, etcétera, lo instantáneo parece lo normal, y si algo requiere dedicación o maduración es descartable, es decir, lo instantáneo suele ser compañera de lo desechable. Asimismo, concluye esta triada la multitarea, pues en una sociedad rápida y tecnificada, hay tiempo para más tareas, más labores, más cansancio.
El tema, es que la multitarea, y ya lo advierten filósofos y biólogos, es una regresión evolutiva, pues estar pendiente de todo con el cortisol a full, es el mismo estado de una persona en la edad de piedra, donde había que conquistar cada día la sobrevivencia, la alimentación, la familia, cuidándonos de los riesgos de la intemperie.
Así, entonces, estar agotados y apostar por lo simplón, parece ineludible. Ninguno estamos libre de eso.
Entonces, he estimado oportuno que este espacio vaya como un aliento a quienes comienzan el año agotado pese a las vacaciones y como una invitación a que en el tiempo que viene, podamos pausar, disfrutar, descansar y darle más dedicación a lo que puede hacer de un trabajo, una diferencia.
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Estas líneas las publico en lo que es el último día de febrero y postrero fin de semana de vacaciones. El clima es un fiel testigo de cómo el verano se retira, los universitarios comienzan a aglomerarse en el terminal de buses y los uniformes, útiles escolares y hasta huevos de pascua saturan las góndolas en las tiendas. En el ajetreo de fin de temporada, donde ya nos preparamos para la hora del taco y el carnaval de bocinazos, propongo detenernos y preguntarnos a dónde vamos y a qué.
Esas preguntas las he venido madurando desde que atestigüé cómo en la esquina de Avda. Zenteno con Almagro se demarcaron de amarillo los bordes de las aceras, lo que se agradece, pero me llamó la atención que quienes pintaron ni siquiera limpiaron o despejaron la obra, sino que pasaron brocha encima de basura, piedras y vegetación. Ahora la pintura luce irregular.
Uno podría sostener que falta fiscalización, y puede ser; pero también me cuestiono qué pasó con la persona que tuvo la brocha y en lugar de mejorar su trabajo corriendo los escombros o desmalezando las orillas, optó por el mínimo esfuerzo, indistintamente el resultado. Y ejemplos como este, abundan.
Claramente, para este tipo de situaciones existen múltiples respuestas, que pasan desde frivolidad hasta agobio, desde pillería hasta injusticias, y no cabe duda que son factores que ayudan a explicar. Pero, ante tantas discusiones que ponen el acento en las estructuras (y como abogado es lo más común), quisiera poner el foco en la persona.
Creo que todos hemos sentido pasar el tiempo con una velocidad inusitada. Con las redes sociales, whatsapp, etcétera, lo instantáneo parece lo normal, y si algo requiere dedicación o maduración es descartable, es decir, lo instantáneo suele ser compañera de lo desechable. Asimismo, concluye esta triada la multitarea, pues en una sociedad rápida y tecnificada, hay tiempo para más tareas, más labores, más cansancio.
El tema, es que la multitarea, y ya lo advierten filósofos y biólogos, es una regresión evolutiva, pues estar pendiente de todo con el cortisol a full, es el mismo estado de una persona en la edad de piedra, donde había que conquistar cada día la sobrevivencia, la alimentación, la familia, cuidándonos de los riesgos de la intemperie.
Así, entonces, estar agotados y apostar por lo simplón, parece ineludible. Ninguno estamos libre de eso.
Entonces, he estimado oportuno que este espacio vaya como un aliento a quienes comienzan el año agotado pese a las vacaciones y como una invitación a que en el tiempo que viene, podamos pausar, disfrutar, descansar y darle más dedicación a lo que puede hacer de un trabajo, una diferencia.
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