Aumento de delincuencia en Puerto Varas, Puerto Montt y Frutillar
El explosivo crecimiento demográfico en la cuenca del lago Llanquihue ha desencadenado una preocupante escalada delictiva. Tras el reciente homicidio frustrado de un carabinero en Puerto Varas, autoridades de dicha comuna, junto a Puerto Montt y Frutillar, advierten sobre el aumento del crimen organizado e incivilidades, exigiendo al Estado mayor dotación policial y recursos para enfrentar esta nueva realidad territorial.
El desarrollo urbano y la masiva llegada de nuevos residentes a la región de Los Lagos han transformado radicalmente el panorama de seguridad pública en el sur de Chile. Esta compleja realidad territorial quedó en evidencia durante los últimos días tras el homicidio frustrado de un funcionario de Carabineros de Chile en Puerto Varas, un hecho de extrema gravedad que encendió las alarmas sobre el avance de la criminalidad. El sostenido dinamismo inmobiliario en la zona ha convertido a este polo geográfico en un territorio atractivo no solo para la inversión, sino que también, de acuerdo a las autoridades locales, para el asentamiento de diversas estructuras ligadas al crimen organizado y al narcotráfico.
Frente a este crítico escenario, el alcalde de Puerto Varas, Tomás Gárate, transparentó a Emol la severa crisis de dotación policial que enfrenta su municipio. El jefe comunal advirtió que la ciudad prácticamente ha duplicado su población durante la última década, mientras que la cantidad de efectivos de orden y seguridad se ha mantenido estática, operando durante los patrullajes nocturnos con apenas dos radiopatrullas. A pesar de los esfuerzos presupuestarios impulsados por la administración local, que incrementó sus fondos de prevención de cinco millones de pesos a más de seiscientos millones en la actualidad, Gárate enfatizó que se requiere una urgente modernización estatal para frenar esta escalada violenta. Las cifras oficiales respaldan esta inquietud: en lo que va del año 2026, la ciudad de las rosas ha registrado un incremento del cincuenta y uno por ciento en delitos de consumo de alcohol y drogas en espacios públicos.
La capital regional, Puerto Montt, exhibe una dinámica delictiva paralela, marcada fuertemente por el deterioro de los espacios compartidos. Su alcalde, Rodrigo Wainraihgt, reconoció a Emol que el consumo de sustancias ilícitas en plazas y en el tradicional sector de la costanera se ha convertido en la problemática más urgente de la ciudad, desestimando la influencia exclusiva del crimen organizado y apuntando a una multiplicidad de factores sociopolíticos. Para combatir estas incivilidades, que han aumentado en más de un treinta y cuatro por ciento este año, el municipio implementó ordenanzas estrictas que sancionan el consumo en la calle con fuertes multas, junto con el congelamiento en la entrega de nuevas patentes de alcoholes. Sin embargo, Wainraihgt fue enfático en criticar las normativas gubernamentales, asegurando que las recientes leyes de seguridad están destinadas al fracaso absoluto si desde el nivel central no se inyectan los recursos financieros necesarios para su operatividad.
Por su parte, en la comuna de Frutillar, las autoridades locales intentan matizar las alarmantes estadísticas oficiales con una perspectiva enfocada en la fiscalización territorial. Álvaro Almonacid, encargado de Seguridad Pública y Emergencias del municipio frutillarino, explicó a Emol que el drástico aumento del noventa y dos por ciento en los registros de consumo de alcohol en la vía pública responde directamente a una intensificación de los controles preventivos conjuntos y no a un descontrol delictual orgánico. En este sentido, Almonacid aseguró que la mayor presencia de equipos de seguridad en terreno ha logrado, de manera paradójica pero efectiva, una disminución general en la tasa de delitos comunales cercana al treinta y tres por ciento, defendiendo la efectividad de las estrategias de mitigación implementadas a nivel local para devolverle la tranquilidad a los habitantes de la cuenca lacustre.
Fuente: Emol / https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/03/14/1194121/crimen-carabinero-alza-incivilidades-llanquihue.html
El desarrollo urbano y la masiva llegada de nuevos residentes a la región de Los Lagos han transformado radicalmente el panorama de seguridad pública en el sur de Chile. Esta compleja realidad territorial quedó en evidencia durante los últimos días tras el homicidio frustrado de un funcionario de Carabineros de Chile en Puerto Varas, un hecho de extrema gravedad que encendió las alarmas sobre el avance de la criminalidad. El sostenido dinamismo inmobiliario en la zona ha convertido a este polo geográfico en un territorio atractivo no solo para la inversión, sino que también, de acuerdo a las autoridades locales, para el asentamiento de diversas estructuras ligadas al crimen organizado y al narcotráfico.
Frente a este crítico escenario, el alcalde de Puerto Varas, Tomás Gárate, transparentó a Emol la severa crisis de dotación policial que enfrenta su municipio. El jefe comunal advirtió que la ciudad prácticamente ha duplicado su población durante la última década, mientras que la cantidad de efectivos de orden y seguridad se ha mantenido estática, operando durante los patrullajes nocturnos con apenas dos radiopatrullas. A pesar de los esfuerzos presupuestarios impulsados por la administración local, que incrementó sus fondos de prevención de cinco millones de pesos a más de seiscientos millones en la actualidad, Gárate enfatizó que se requiere una urgente modernización estatal para frenar esta escalada violenta. Las cifras oficiales respaldan esta inquietud: en lo que va del año 2026, la ciudad de las rosas ha registrado un incremento del cincuenta y uno por ciento en delitos de consumo de alcohol y drogas en espacios públicos.
La capital regional, Puerto Montt, exhibe una dinámica delictiva paralela, marcada fuertemente por el deterioro de los espacios compartidos. Su alcalde, Rodrigo Wainraihgt, reconoció a Emol que el consumo de sustancias ilícitas en plazas y en el tradicional sector de la costanera se ha convertido en la problemática más urgente de la ciudad, desestimando la influencia exclusiva del crimen organizado y apuntando a una multiplicidad de factores sociopolíticos. Para combatir estas incivilidades, que han aumentado en más de un treinta y cuatro por ciento este año, el municipio implementó ordenanzas estrictas que sancionan el consumo en la calle con fuertes multas, junto con el congelamiento en la entrega de nuevas patentes de alcoholes. Sin embargo, Wainraihgt fue enfático en criticar las normativas gubernamentales, asegurando que las recientes leyes de seguridad están destinadas al fracaso absoluto si desde el nivel central no se inyectan los recursos financieros necesarios para su operatividad.
Por su parte, en la comuna de Frutillar, las autoridades locales intentan matizar las alarmantes estadísticas oficiales con una perspectiva enfocada en la fiscalización territorial. Álvaro Almonacid, encargado de Seguridad Pública y Emergencias del municipio frutillarino, explicó a Emol que el drástico aumento del noventa y dos por ciento en los registros de consumo de alcohol en la vía pública responde directamente a una intensificación de los controles preventivos conjuntos y no a un descontrol delictual orgánico. En este sentido, Almonacid aseguró que la mayor presencia de equipos de seguridad en terreno ha logrado, de manera paradójica pero efectiva, una disminución general en la tasa de delitos comunales cercana al treinta y tres por ciento, defendiendo la efectividad de las estrategias de mitigación implementadas a nivel local para devolverle la tranquilidad a los habitantes de la cuenca lacustre.
Fuente: Emol / https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/03/14/1194121/crimen-carabinero-alza-incivilidades-llanquihue.html

