¿Dónde está el Teniente Bello? A 112 años del misterio
Cada 9 de marzo se conmemora la desaparición del pionero de la aviación nacional. Su rastro se perdió entre la neblina y el mar, dando origen a la expresión más popular de nuestra identidad: "Más perdido que el Teniente Bello".
El 9 de marzo de 1914, el cielo de la zona central de Chile se tragó un avión y, con él, a uno de los oficiales más prometedores de la época. Hoy se cumplen 112 años desde que el Teniente 1º Alejandro Bello Silva despegó para cumplir un examen de vuelo y terminó aterrizando en el folclore eterno de un país que, hasta el día de hoy, lo nombra cada vez que alguien pierde el rumbo.
El 9 de marzo de 1914, el cielo de la zona central de Chile se tragó un avión y, con él, a uno de los oficiales más prometedores de la época. Hoy se cumplen 112 años desde que el Teniente 1º Alejandro Bello Silva despegó para cumplir un examen de vuelo y terminó aterrizando en el folclore eterno de un país que, hasta el día de hoy, lo nombra cada vez que alguien pierde el rumbo.
El examen fatal
Nacido en 1887 e ingresado a la Escuela Militar en 1909, Bello formaba parte de la élite que impulsaba la naciente aviación militar. Aquella mañana de marzo, el desafío era claro: realizar un circuito de ida y vuelta entre el Aeródromo El Bosque y Cartagena, con escala en Culitrín, para obtener el título de piloto militar.Las condiciones no eran ideales. Una densa neblina sobre los cerros al sur del río Maipo complicó la visibilidad desde temprano. De hecho, tras un primer intento fallido donde dañó su aeronave original, Bello no se rindió. Cerca de las 16:45 horas, subió al biplano Sánchez-Besa N.º 13, bautizado como “Manuel Rodríguez”, para un segundo y definitivo intento.
Un último saludo entre las nubes
Mientras Bello ascendía, el teniente Tucapel Ponce hacía lo propio minutos después. Sin embargo, la meteorología volvió a cerrarse. En medio del aire grisáceo, ambos pilotos alcanzaron a cruzarse y saludarse a la distancia. Fue el último contacto visual con vida que se tuvo del Teniente Bello.Mientras otros compañeros lograban aterrizar de emergencia en zonas como Mallarauco, Bello continuó su ruta hacia la costa. Nunca regresó.
Una búsqueda sin precedentes
La desaparición activó un despliegue masivo para la época. Carabineros, la policía de Melipilla, San Antonio y Cartagena rastrearon los cerros, mientras la Armada dispuso el buque “Gálvez” para peinar el litoral central. No se halló ni un trozo de tela, ni una mancha de aceite, ni un solo resto del biplano.La conmoción social fue tal que, semanas después, el 29 de marzo, el país se paralizó para rendirle honores fúnebres en la Escuela Militar, consagrándolo como uno de los primeros mártires de la aviación chilena junto a Francisco Mery Aguirre.
De la tragedia al dicho popular
Más de un siglo después, el enigma de su paradero sigue alimentando teorías conspirativas y expediciones fallidas. Pero su legado más tangible no está en un monumento, sino en el habla cotidiana.La frase “más perdido que el Teniente Bello”, ha trascendido generaciones, convirtiendo un accidente trágico en una metáfora de la desorientación. Hoy, a 112 años de su último despegue, Bello sigue "volando" en el lenguaje de un Chile que se niega a olvidar su misterio.
Fuente información: A. Torres R.

