El componente genético de la avaricia y la generosidad
Por el Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl, Conferencista, escritor e investigador (PUC).
Los genes pueden, perfectamente, ser como un libro que predice el futuro de una persona de una manera bastante precisa, ya que en su interior están escritos los códigos que aportan señales que son claves acerca de la posibilidad que tiene un individuo de “sufrir diversos tipos de enfermedades, o incluso, de anticipar si una persona puede llegar a ser feliz, envidiosa, generosa o alcohólica”.
El Dr. Richard Ebstein, cuyas investigaciones giran en torno a la “genética del comportamiento humano”, se propuso durante décadas un gran objetivo: proporcionar conocimientos moleculares sobre el papel de los genes en los seres humanos.
Fue, justamente, el Dr. Ebstein y su equipo de científicos de la Universidad de Jerusalén, quienes descubrieron diversas claves vinculadas a los genes, cual es el caso, por ejemplo, de la predisposición que muestran algunas personas a compartir con otros lo que tienen, representando el “rasgo de la generosidad”, o bien, de esconder todo el dinero bajo el colchón para que nadie lo toque, representando el “rasgo de la avaricia y del egoísmo”.
La clave de esta conducta –ser generoso o egoísta– residiría “en la menor o mayor longitud de un gen específico en el organismo: el gen vinculado al receptor arginina vasopresina 1A (AVPR1A)” que está ligado a comportamientos altruistas y egoístas de acuerdo con la longitud de su gen promotor, donde un promotor más largo se asocia con mayor grado de generosidad, mientras que un gen AVPR1A más corto se relaciona con un comportamiento más egoísta o avaro, algo que influye en el comportamiento prosocial de los seres humanos.
La forma que ideó el equipo de científicos para hallar el gen fue muy sencilla: un grupo de personas debía decidir si compartir o no con otros una determinada suma de dinero que les habían entregado. Aquellas personas que mostraban una actitud generosa tenían una característica en común que sorprendió a los científicos: el “gen receptor AVPR1A era más alargado en ellas, en tanto que todos los individuos que optaron por quedarse con todo el dinero, tenían una versión más corta de ese gen”.
Este resultado es consistente con otro estudio realizado con niños autistas, cuya capacidad, en general, para compartir es prácticamente nula: en estos niños este gen también es más corto. Para los científicos, estos datos demuestran la base genética del egoísmo y la avaricia, una condición que de acuerdo con los psicólogos, está relacionada con la falta de empatía para establecer vínculos sociales.
Este hallazgo científico reafirma la idea de que “los genes no sólo ejercen influencia sobre los aspectos físicos de las personas o predicen la posible ocurrencia de enfermedades, sino que también determinan una mayor predisposición a exhibir ciertos comportamientos”.
Otras manifestaciones que han sido vinculadas a los genes son “la felicidad, el tipo de personalidad e incluso la elección de amigos o de la pareja”. Asimismo, entre las conductas y comportamientos que la ciencia ha descubierto que se encuentran influenciadas por los genes están, asimismo, el alcoholismo y la envidia.
Incluso más: en la Universidad de Western Ontario, Canadá, descubrieron que hasta el 34% de sus estudiantes tenía una pareja o amigos con un genotipo semejante.
En tanto que en la Universidad de Harvard analizaron el tema de la envidia, en relación con la cual, los resultados obtenidos del estudio revelaron que casi el 60% de los sujetos entrevistados sentía que personas con sus mismos méritos gozaban de un mayor reconocimiento que ellos, sacando a la luz el sentimiento de envidia que experimentaban.
En rigor, los hallazgos hechos por estos científicos demuestran que muchos comportamientos de los seres humanos están determinados no sólo por el medio ambiente en el cual crecen y se desarrollan, sino que, claramente, también por la biología y su carga genética.
Fuente información: flotitoc@gmail.com
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Los genes pueden, perfectamente, ser como un libro que predice el futuro de una persona de una manera bastante precisa, ya que en su interior están escritos los códigos que aportan señales que son claves acerca de la posibilidad que tiene un individuo de “sufrir diversos tipos de enfermedades, o incluso, de anticipar si una persona puede llegar a ser feliz, envidiosa, generosa o alcohólica”.
El Dr. Richard Ebstein, cuyas investigaciones giran en torno a la “genética del comportamiento humano”, se propuso durante décadas un gran objetivo: proporcionar conocimientos moleculares sobre el papel de los genes en los seres humanos.
Fue, justamente, el Dr. Ebstein y su equipo de científicos de la Universidad de Jerusalén, quienes descubrieron diversas claves vinculadas a los genes, cual es el caso, por ejemplo, de la predisposición que muestran algunas personas a compartir con otros lo que tienen, representando el “rasgo de la generosidad”, o bien, de esconder todo el dinero bajo el colchón para que nadie lo toque, representando el “rasgo de la avaricia y del egoísmo”.
La clave de esta conducta –ser generoso o egoísta– residiría “en la menor o mayor longitud de un gen específico en el organismo: el gen vinculado al receptor arginina vasopresina 1A (AVPR1A)” que está ligado a comportamientos altruistas y egoístas de acuerdo con la longitud de su gen promotor, donde un promotor más largo se asocia con mayor grado de generosidad, mientras que un gen AVPR1A más corto se relaciona con un comportamiento más egoísta o avaro, algo que influye en el comportamiento prosocial de los seres humanos.
La forma que ideó el equipo de científicos para hallar el gen fue muy sencilla: un grupo de personas debía decidir si compartir o no con otros una determinada suma de dinero que les habían entregado. Aquellas personas que mostraban una actitud generosa tenían una característica en común que sorprendió a los científicos: el “gen receptor AVPR1A era más alargado en ellas, en tanto que todos los individuos que optaron por quedarse con todo el dinero, tenían una versión más corta de ese gen”.
Este resultado es consistente con otro estudio realizado con niños autistas, cuya capacidad, en general, para compartir es prácticamente nula: en estos niños este gen también es más corto. Para los científicos, estos datos demuestran la base genética del egoísmo y la avaricia, una condición que de acuerdo con los psicólogos, está relacionada con la falta de empatía para establecer vínculos sociales.
Este hallazgo científico reafirma la idea de que “los genes no sólo ejercen influencia sobre los aspectos físicos de las personas o predicen la posible ocurrencia de enfermedades, sino que también determinan una mayor predisposición a exhibir ciertos comportamientos”.
Otras manifestaciones que han sido vinculadas a los genes son “la felicidad, el tipo de personalidad e incluso la elección de amigos o de la pareja”. Asimismo, entre las conductas y comportamientos que la ciencia ha descubierto que se encuentran influenciadas por los genes están, asimismo, el alcoholismo y la envidia.
Incluso más: en la Universidad de Western Ontario, Canadá, descubrieron que hasta el 34% de sus estudiantes tenía una pareja o amigos con un genotipo semejante.
En tanto que en la Universidad de Harvard analizaron el tema de la envidia, en relación con la cual, los resultados obtenidos del estudio revelaron que casi el 60% de los sujetos entrevistados sentía que personas con sus mismos méritos gozaban de un mayor reconocimiento que ellos, sacando a la luz el sentimiento de envidia que experimentaban.
En rigor, los hallazgos hechos por estos científicos demuestran que muchos comportamientos de los seres humanos están determinados no sólo por el medio ambiente en el cual crecen y se desarrollan, sino que, claramente, también por la biología y su carga genética.
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