Hospital de La Florida: Pierden $4.200 millones tras cancelar proyecto
El Hospital Clínico Eloísa Díaz de La Florida decidió cancelar su proyecto informático propio de registro clínico electrónico, bautizado como HELO, asumiendo la pérdida de más de $4.200 millones. La actual dirección reclasificó el gasto como operacional y preparará una licitación privada, en medio de cuestionamientos por retrasos y objeciones administrativas.
La ambiciosa iniciativa informática comenzó a gestarse en el año 2021 bajo la gestión del entonces director Rubén Gennero, con el propósito de reemplazar la plataforma Thalamus de la compañía española Indra, la cual operaba con severas deficiencias de sistema desde 2013 y era fuertemente criticada por los trabajadores sanitarios. El proyecto tecnológico no solo pretendía agilizar la lenta gestión interna de los historiales médicos, gestión de camas y urgencias de los pacientes, sino que aspiraba a convertirse en un bien público utilizable por toda la red asistencial del Estado. Sin embargo, tras casi cuatro años de desarrollo donde se lograron implementar módulos como Admisión y el Portal del Paciente, la llegada de Enrique Ayarza a la dirección de la institución a fines de 2024 modificó diametralmente la estrategia. Argumentando que la misión primordial de un recinto hospitalario no es la ingeniería de software, y apuntando a una severa incertidumbre respecto al costo final y los plazos de entrega, la nueva jefatura congeló las operaciones a mediados de 2025 para evaluar objetivamente su continuidad.
La determinación de abandonar permanentemente la plataforma HELO fue respaldada por dos auditorías que expusieron profundas debilidades y controversias. El análisis financiero interno apuntó graves reparos en las contrataciones de Apiux Tecnología SPA, empresa que concentró casi el 90% de los pagos externos mediante una cuestionada sucesión de tratos directos, ampliaciones y licitaciones que alertaron sobre una presunta fragmentación ilícita de las compras públicas. Paralelamente, una evaluación técnica liderada por el Centro Nacional de Sistemas de Información en Salud (CENS) determinó que culminar el desarrollo de la plataforma requeriría inyectar al menos $1.500 millones adicionales y criticó la escasa definición de objetivos, metas y plazos. Pese a que los funcionarios defensores del sistema acusaron a las auditorías de no incorporar sus descargos, la dirección optó por licitar el servicio en el mercado privado. Esta decisión generó suspicacias internas debido a las reuniones formales por Ley de Lobby que Enrique Ayarza sostuvo con gigantes de la industria, como InterSystems y Dedalus, a tan solo días de paralizar el proyecto hospitalario.
Fuente: CIPER Chile
La ambiciosa iniciativa informática comenzó a gestarse en el año 2021 bajo la gestión del entonces director Rubén Gennero, con el propósito de reemplazar la plataforma Thalamus de la compañía española Indra, la cual operaba con severas deficiencias de sistema desde 2013 y era fuertemente criticada por los trabajadores sanitarios. El proyecto tecnológico no solo pretendía agilizar la lenta gestión interna de los historiales médicos, gestión de camas y urgencias de los pacientes, sino que aspiraba a convertirse en un bien público utilizable por toda la red asistencial del Estado. Sin embargo, tras casi cuatro años de desarrollo donde se lograron implementar módulos como Admisión y el Portal del Paciente, la llegada de Enrique Ayarza a la dirección de la institución a fines de 2024 modificó diametralmente la estrategia. Argumentando que la misión primordial de un recinto hospitalario no es la ingeniería de software, y apuntando a una severa incertidumbre respecto al costo final y los plazos de entrega, la nueva jefatura congeló las operaciones a mediados de 2025 para evaluar objetivamente su continuidad.
La determinación de abandonar permanentemente la plataforma HELO fue respaldada por dos auditorías que expusieron profundas debilidades y controversias. El análisis financiero interno apuntó graves reparos en las contrataciones de Apiux Tecnología SPA, empresa que concentró casi el 90% de los pagos externos mediante una cuestionada sucesión de tratos directos, ampliaciones y licitaciones que alertaron sobre una presunta fragmentación ilícita de las compras públicas. Paralelamente, una evaluación técnica liderada por el Centro Nacional de Sistemas de Información en Salud (CENS) determinó que culminar el desarrollo de la plataforma requeriría inyectar al menos $1.500 millones adicionales y criticó la escasa definición de objetivos, metas y plazos. Pese a que los funcionarios defensores del sistema acusaron a las auditorías de no incorporar sus descargos, la dirección optó por licitar el servicio en el mercado privado. Esta decisión generó suspicacias internas debido a las reuniones formales por Ley de Lobby que Enrique Ayarza sostuvo con gigantes de la industria, como InterSystems y Dedalus, a tan solo días de paralizar el proyecto hospitalario.
Fuente: CIPER Chile

