Los hechos ocurridos en la Universidad Austral de Chile
Señor Director:
Lo sucedido en la Universidad Austral de Chile el pasado miércoles 8 de abril, constituye una estocada cobarde a la democracia y una falta grave a la Institucionalidad y a la comunidad universitaria. Las acciones de una minoría manchan décadas de persistente diálogo y enriquecimiento académico de la institución. Si bien, la historia está compuesta por escenarios de discusión, incluso en circunstancias más confrontacionales por parte de los estudiantes con autoridades de distintas áreas de Estado —me incluyo en esa comunidad—, nunca se había rechazado el diálogo, ni protagonizado hechos de violencia y negacionismo a ideas opuestas de evidente calibre.
A mi parecer, al transcurrir los días, no existe una sensación de victoria, ni de lucha, sino más bien, de vergüenza y rechazo frente al actuar de “estudiantes activistas” que defienden su verdad absoluta, “sus verdades”, alcanzando el nivel mínimo esperado de un universitario (“el futuro de Chile”).
Incito a reflexionar el cómo hemos llegado a este punto de pasar a llevar de esta forma a las autoridades, desde un Ministro de Estado, como también, a un plantel de rectoría, decanos, profesores y a sus mismo pares.
Lo que sería este gran hito de inicio del año académico, marcado además, por la buena noticia de la entrega del último informe del Plan de Recuperación, lamentablemente, se vio empañado y dejó una mancha de odiosidad en la historia de la universidad, pero sin dudas, no borra los años de excelencia y grata comunidad universitaria que ha otorgado la casa de estudios al Sur de nuestro país.
Ankatu Martínez
Nuevas Generaciones UDI Los Lagos
Fuente información: pabloandres.gonzalezh@gmail.com
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Lo sucedido en la Universidad Austral de Chile el pasado miércoles 8 de abril, constituye una estocada cobarde a la democracia y una falta grave a la Institucionalidad y a la comunidad universitaria. Las acciones de una minoría manchan décadas de persistente diálogo y enriquecimiento académico de la institución. Si bien, la historia está compuesta por escenarios de discusión, incluso en circunstancias más confrontacionales por parte de los estudiantes con autoridades de distintas áreas de Estado —me incluyo en esa comunidad—, nunca se había rechazado el diálogo, ni protagonizado hechos de violencia y negacionismo a ideas opuestas de evidente calibre.
A mi parecer, al transcurrir los días, no existe una sensación de victoria, ni de lucha, sino más bien, de vergüenza y rechazo frente al actuar de “estudiantes activistas” que defienden su verdad absoluta, “sus verdades”, alcanzando el nivel mínimo esperado de un universitario (“el futuro de Chile”).
Incito a reflexionar el cómo hemos llegado a este punto de pasar a llevar de esta forma a las autoridades, desde un Ministro de Estado, como también, a un plantel de rectoría, decanos, profesores y a sus mismo pares.
Lo que sería este gran hito de inicio del año académico, marcado además, por la buena noticia de la entrega del último informe del Plan de Recuperación, lamentablemente, se vio empañado y dejó una mancha de odiosidad en la historia de la universidad, pero sin dudas, no borra los años de excelencia y grata comunidad universitaria que ha otorgado la casa de estudios al Sur de nuestro país.
Ankatu Martínez
Nuevas Generaciones UDI Los Lagos
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