Imacec cae 0,1% por el desplome minero, pero el sector No Minero crece
¿Cómo es posible que una caída en la actividad económica oculte, al mismo tiempo, señales de resiliencia? A primera vista, el Imacec de marzo de 2026 parece traer malas noticias con una contracción del 0,1%. Sin embargo, en el complejo tablero de la macroeconomía, la cifra principal suele ser solo la punta del iceberg. Al desglosar los datos publicados por el Banco Central, emerge una historia mucho más matizada: una economía de "dos velocidades" donde, mientras los sectores extractivos sufren, el corazón del consumo y los servicios late con una fuerza inesperada.
El contraste revelador: Imacec vs. Imacec No Minero
Para entender lo que ocurre hoy en Chile, es imperativo separar el ruido de la señal. Mientras que el indicador general retrocedió, el Imacec no minero presentó un crecimiento anual del 0,9%.
Si profundizamos en la serie desestacionalizada, la resiliencia es aún más evidente: el componente no minero creció un 1,3% en doce meses y un 0,5% respecto al mes anterior. Esta medición es crucial porque, aunque incluye sectores como la industria, el comercio y los servicios (e incluso rubros como la pesca y el agro dentro del ítem "resto de bienes"), logra aislar el lastre que hoy significa la minería.
Para el ciudadano común, esta divergencia explica por qué la sensación en la calle —marcada por el dinamismo comercial— no coincide necesariamente con el titular negativo de la prensa especializada. La economía "doméstica" está logrando sostenerse a pesar de los vientos en contra de las industrias extractivas.
La crisis de los bienes: Una tormenta en la minería y la pesca
El lastre del mes provino indiscutiblemente de la producción de bienes, que se desplomó un 5,2% anual. Esta caída no fue un evento aislado, sino una tormenta perfecta que afectó a casi todos los componentes productivos:
- Minería: El principal culpable, con una caída del 6,5% debido a una menor extracción de cobre.
- Resto de bienes: Un retroceso del 4,8%, impulsado por el sector agropecuario-silvícola y la pesca extractiva.
- Industria Manufacturera: Cayó un 2,6%, afectada principalmente por la menor elaboración de productos pesqueros.
Sobre este fenómeno, el Banco Central fue categórico en su diagnóstico técnico:
"La producción de bienes cayó 5,2% en términos anuales, resultado que fue incidido por todos sus componentes. En la minería se registró una menor extracción de cobre, mientras que en el resto de bienes la caída fue explicada por agropecuario-silvícola y pesca extractiva".
El motor del consumo: El "boom" de los servicios y el comercio
Mientras la producción de bienes se contraía, la economía encontró su contrapeso en el comercio (+5,1%) y los servicios (+2,1%). Estos sectores no solo evitaron un desplome mayor, sino que demostraron una notable capacidad de adaptación a las nuevas tendencias de consumo.
En el sector comercial, el crecimiento fue transversal:
- Comercio Mayorista: Dinamizado por la venta de maquinaria y equipos.
- Comercio Minorista: Impulsado por el vestuario, comestibles y el avance imparable de las plataformas online.
- Sector Automotor: Destacó tanto por la venta de vehículos como por un aumento en los servicios de mantención.
Por su parte, los servicios crecieron gracias al desempeño de los servicios personales (con salud a la cabeza), seguidos por los servicios empresariales y el transporte. Esta transición hacia el consumo y la digitalización está compensando, al menos parcialmente, la debilidad estructural de los sectores primarios.
El factor "calendario" y la importancia del ajuste estacional
Para un análisis profesional, la cifra del -0,1% requiere una advertencia: marzo de 2026 tuvo un día hábil más que marzo de 2025. En términos económicos, tener más días para producir y vender suele inflar las cifras al alza. El hecho de que, aun con un día extra, el Imacec total haya caído, subraya la magnitud de la contracción en la minería.
Sin embargo, aquí es donde la serie desestacionalizada aporta la dosis de optimismo: al "comparar peras con peras" y eliminar el efecto calendario, la economía creció un 0,3% respecto al mes anterior. Este dato es el que los analistas miramos con lupa, pues revela que la tendencia de corto plazo sigue siendo de recuperación. La economía está ganando tracción mes a mes, más allá de los ruidos puntuales de la producción extractiva.
Hacia las Cuentas Nacionales y más allá
Chile navega hoy en una economía dual: una producción de recursos naturales en retroceso frente a un sector de servicios y comercio que se muestra vibrante y resiliente. Esta transformación sugiere que los motores del crecimiento están cambiando de lugar.
El panorama definitivo se revelará el próximo lunes 18 de mayo, cuando el Banco Central publique los resultados del PIB del primer trimestre.
Ante este escenario, la pregunta para la reflexión es obligatoria: ¿Estamos ante un bache temporal de la minería, o estamos presenciando el tránsito definitivo de Chile hacia una economía impulsada por los servicios, el valor agregado y el comercio digital?

