El desconocido rol de un político en el retorno de Provincial Osorno al fútbol

Marzo de 2013: el desconocido rol de un político en el retorno de Provincial Osorno al fútbol organizado

Por estos días, tras las referencias realizadas por el presidente José Antonio Kast a la infraestructura deportiva regional durante su Cuenta Pública, en Osorno comenzó a resurgir un episodio poco conocido de la historia reciente de Provincial Osorno.

Uno que se remonta a los meses más difíciles vividos por el club tras su desafiliación de la ANFP.

El 31 de agosto de 2012, Provincial Osorno sufrió uno de los golpes institucionales más duros de su historia: quedó fuera del fútbol profesional chileno luego de una crisis económica y administrativa que dejó a la ciudad sin representación en las competencias oficiales de la Federación de Fútbol de Chile.

La noticia provocó conmoción en Osorno.

Para miles de hinchas, el club no representaba solamente un equipo de fútbol, sino parte importante de la identidad social y emocional de la ciudad.

El camino de la reorganización

Lo que vino después no fue una refundación, sino un proceso de reorganización.

El 3 de diciembre de 2012, un grupo de 75 socios articuló una nueva estructura jurídica para mantener vivo el proyecto deportivo bajo el nombre de Club Deportivo Deportes Provincial Osorno, iniciando un complejo camino para reincorporarse al fútbol organizado.

La nueva directiva, encabezada por Felipe Palominos, tuvo apenas 12 días para preparar un cuaderno de cargos y postular al campeonato de Tercera División B 2013.

Aunque consiguieron respaldo regional y local, rápidamente enfrentaron resistencia desde la dirigencia nacional de la ANFA.

En enero de 2013 llegó la respuesta: Provincial Osorno no había sido aceptado.

La explicación formal apuntaba a una supuesta falta de experiencia institucional, pero quienes encabezaban el proceso sintieron que, en realidad, se estaba pasando la cuenta a la historia reciente del club.

«Sentíamos que nos estaban cobrando todo el pasado de Provincial Osorno, pese a que había una nueva institucionalidad y una comunidad enorme detrás tratando de reconstruir el club», recuerda hoy Felipe Palominos.

Frente al rechazo, la dirigencia comenzó a mover redes para conseguir una reconsideración.

Con apoyo de dirigentes deportivos lograron gestionar una reunión para el 7 de marzo de 2013 en Santiago.

La sensación interna era clara: no bastaba solo con argumentos deportivos; necesitaban respaldo institucional y político para hacer visible que detrás de Provincial Osorno existía una comunidad completa.

Un actor inesperado

Fue entonces cuando apareció un actor inesperado.

Por esos días, José Antonio Kast recorría la Región de Los Lagos en el marco de una eventual candidatura senatorial. Tras reunirse con la dirigencia del club en Osorno —en el restaurante Bavaria, según recuerda Palominos—, conoció de primera fuente el momento que atravesaba la institución.

«Nos escuchó, entendió el peso que Provincial Osorno tenía para la ciudad y se comprometió a acompañarnos a Santiago», recuerda el exdirigente.

La mañana del 7 de marzo, a las 5:10 horas, la delegación osornina se reunió con Kast antes de ingresar a las dependencias de la ANFA.

La comitiva incluía a dirigentes, hinchas y representantes políticos de distintos sectores, entre ellos los concejales Emeterio Carrillo y Carlos Vargas, en medio de un clima local donde comenzaba a instalarse la idea de una discriminación histórica hacia Osorno en el ámbito futbolístico.

Lo que ocurrió esa mañana es algo que Palominos aún recuerda con precisión.

Antes de la reunión formal, Kast ingresó primero y sostuvo una conversación privada de cerca de 40 minutos con el presidente nacional de la ANFA, Justo Álvarez.

«José Antonio Kast hizo un verdadero trabajo de joyería. Justo Álvarez venía muy duro con nosotros, con muchos reproches por las deudas, por la historia del club y por lo ocurrido antes. Esa conversación ayudó muchísimo a bajar tensiones», sostiene.

El acuerdo para el regreso

La negociación no consiguió un ingreso inmediato al campeonato 2013, pero sí permitió destrabar un acuerdo.

Ese día se firmó un acta que comprometía la incorporación de Provincial Osorno a la competencia a partir de 2014, utilizando 2013 como un año de preparación institucional, deportiva y administrativa.

Kast debió retirarse antes de la firma final para cumplir compromisos en Valparaíso.

Pero, según quienes participaron, cumplió lo comprometido.

«No importaban los colores políticos», recuerda Palominos. «En esa mesa había gente de distintos mundos, incluso algunos sorprendidos de verlo ahí. Pero todos entendíamos algo: esto no era por un partido; era porque Osorno no podía quedarse sin fútbol».

La escena quedó registrada en una fotografía publicada en el Diario Austral de Osorno el 8 de marzo de 2013.

Con el tiempo, la historia siguió su curso.

Kast abandonó su proyección senatorial en Los Lagos y Provincial Osorno inició el largo camino de reconstrucción que terminaría años después con su regreso al profesionalismo.

Visto en perspectiva, el episodio adquiere hoy un nuevo significado.

No porque explique por sí solo el renacer institucional del club, sino porque revela un capítulo poco recordado: el de un dirigente político que, cuando Provincial Osorno luchaba simplemente por sobrevivir, decidió involucrarse en una gestión decisiva para que la ciudad volviera a tener un lugar dentro del fútbol federado chileno.

Declaraciones Felipe Palominos

Fuente: Agencia MI / Editorial PL

Siguiente Anterior
*****