Día Internacional de Nelson Mandela: un gigante entre los líderes

Nelson Mandela
Por el Dr. Franco Lotito C.www.aurigaservicios.cl - Conferencista, escritor e investigador (PUC).



“La mayor gloria no es no caer nunca, sino que levantarse siempre” (Nelson Mandela).

Nelson Mandela es el único Presidente en la historia de una nación a quien se le ha concedido el honor de tener un día dedicado a honrar su memoria, a raíz de lo cual, el 18 de julio de cada año se celebra, precisamente, el Día Internacional de Nelson Mandela, uno de los más grandes líderes entre los líderes, y uno de los políticos más carismáticos y querido –sin distinción de color de piel o color político– que ha producido la humanidad.

Desde muy joven se dedicó a combatir al régimen racista blanco en Sudáfrica, a raíz de lo cual, fue acusado por el gobierno de la época de alta traición, debiendo enfrentar la pena capital durante el juicio. Luego de las constantes protestas en favor de salvar la vida de Mandela, así como también la presión mundial ejercida en contra del régimen racista, en 1964 fue sentenciado a cadena perpetua, debiendo soportar largos 27 años de torturas, trabajos forzados, crueldad y humillaciones durante su encarcelamiento.

Durante ese tiempo, se le denegó y prohibió el acceso a todo tipo de noticias, información y a recibir las visitas de su esposa e hijos, lo que afectó gravemente su salud y su bienestar físico y emocional.

Las constantes protestas en contra de las injusticias y asesinatos que cometía regularmente el régimen supremacista blanco se hicieron insostenibles, y el gobierno entró en una crisis que lo llevó a incrementar sus esfuerzos para reprimir por las armas la sostenida resistencia de la gran mayoría negra, lo que no hizo otra cosa que aumentar aún más la crisis de gobierno y su aislamiento internacional.

Cuando Frederik De Klerk se convirtió en el nuevo presidente de Sudáfrica se dio cuenta de que la situación era, simplemente, insostenible y de que era necesario iniciar negociaciones, antes de que estallara una guerra civil. De Klerk vio en Mandela al único líder con legitimidad a fin de entablar un diálogo, a raíz de lo cual, en el año 1990 decidió liberarlo de prisión.

Mandela, por su parte, entendió que sólo era posible reconstruir una sociedad profundamente herida y dividida con el apoyo y concurso de todas las fuerzas políticas y de la ciudadanía, especialmente, la negra, la que había sufrido la tortura, el asesinato y desaparición de miles y miles de sus ciudadanos.

La fuerte voluntad de Nelson Mandela de “luchar por la justicia y los derechos de todos los ciudadanos de Sudáfrica –negros y blancos por igual– y por dejar completamente de lado el espíritu de revancha y retaliación después de décadas de abusos, malos tratos, torturas y muerte, representa un poderoso ejemplo de grandeza a nivel mundial”.

Su discurso, donde destacaba una visión unificadora y de paz, lo convirtió en una persona, cuyo liderazgo fuerte y bien intencionado –pensando siempre en el bien común– le demostró a todo el mundo que se pueden ganar causas imposibles y promover la reconciliación, en lugar de provocar la división entre la población y la polarización de todo un país.

El prestigio y la imagen de Mandela se agigantaron cada vez más, hasta que llegó el día en que se celebraron elecciones abiertas y “el 10 de mayo de 1994 Nelson Mandela se convirtió en el primer Presidente negro de Sudáfrica con el 62% de los votos”.

Si bien, su figura ya era imponente, ésta creció aún más durante los cinco años en que ejerció el cargo de Presidente, ya que luego de convencerse de que la unidad de toda la nación sudafricana era requisito ineludible para alcanzar una paz interna y duradera, se dedicó en cuerpo y alma a “persuadir a todo un país de que la reconciliación entre negros y blancos no sólo era posible, sino que también absolutamente necesaria”.

Por ello, no titubeó en tomar la iniciativa y mostrar con el propio ejemplo, el camino de paz a seguir por toda la población de la nación, sin dejar de buscar la verdad detrás de los atropellos cometidos durante las décadas de vigencia de la política del Apartheid, es decir, la separación entre blancos y negros, cuyo quebrantamiento era castigado con penas de cárcel, torturas y muerte de los infractores.

Sin embargo, este líder, cuya ascendencia e influencia sobre la población negra era absoluta, se resistió totalmente a la tentación de la venganza y de dar cumplimiento a la Ley del Talión, conocida como la ley del “ojo por ojo, diente por diente”, un principio jurídico que establece que el castigo debe ser equivalente al daño causado por los delitos cometidos por los autores, y en su lugar, Mandela optó por construir una nueva sociedad integrada, no sólo con los blancos, sino que, asimismo, con los distintos grupos tribales que componen el tejido racial y social de Sudáfrica.

El enorme legado de este gigante entre los líderes –a diferencia de los numerosos enanos que tenemos de “líderes políticos”, hoy en día– es haber buscado y logrado la reconciliación y una paz duradera para su país.


Fuente información: flotitoc@gmail.com
Esta nota podría tener imágenes de: https://pixabay.com/es/ - https://unsplash.com/
Siguiente Anterior
*****