Compin. La Cámara Baja aprobó el proyecto que busca acortar los plazos de pago

Por: ​​Bernardo Berger Fett, Diputado

En nuestros tiempos de vorágine laboral, enfermarse ya suele ser un problema. Pero si a la afección de salud le agregamos que pasaremos días, semanas y, lo más probable, varios meses sin sueldo mientras la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez -mejor conocida como el Compin-, nos paga lo no trabajado mientras estuvimos con licencia médica, el periodo de reposo tiende a transformarse en una verdadera novela de terror.

De ahí que traigo una buena noticia a los lectores que nos acompañan en la edición de hoy. Con el apoyo de los 74 diputados que estaban en la sala, y sólo con 5 abstenciones, la Cámara Baja aprobó el proyecto de mi autoría que busca acortar los plazos en el que Compin paga las licencias médicas a los trabajadores, y ello mediante el refuerzo de fiscalizadores.

De acuerdo a la información proporcionada por el propio servicio, en la actualidad el Compin demora en promedio dos meses en efectuar el pago. E incluso este plazo llega a duplicarse en muchos casos. Simultáneamente, se han conocido a través de los medios una serie de denunciasque hablan también de errores tanto en la aprobación como en la negación del pago de licencias.

Estas denuncias dan cuenta de un problema que se arrastra por más de 20 años. Por ello es indispensable hacer los esfuerzos en torno a mejorar los procesos de fiscalización, que es donde está la debilidad que conlleva a la dilación del pago de licencia, que en muchos casos termina ocasionando más problemas la paciente y su familia que la propia enfermedad.

Y es que es sabido que para que proceda el pago de una licencia médica, la constatación del reposo prescrito por el médico es clave, y solo puede hacerse mediante los fiscalizadores del organismo competente, de preferencia de forma presencial en el domicilio del paciente. Y es precisamente en este punto, en la falta de personal para la tarea, donde se empieza a armar el cuello de botella que termina retrasando el proceso, y con ello, la eterna espera del dinero para el enfermo.

Lo que termina pasando es que además de la carga de la enfermedad propiamente tal, le ponemos al trabajador otra aún más pesada, que es el endeudamiento resultante de la necesidad de seguir solventando los gastos cotidianos pero también los devengados del tratamiento médico, y todo porque el Estado no le cumplió al trabajador enfermo con pagar a tiempo.

Mención al cierre: agradezco a todos los diputados que apoyaron la propuesta. Pero me queda dando vuelta las cinco abstenciones -inexplicables a mi gusto-, de los colegas de izquierda Alvarado, Andrade, Schilling, Letelier y Tellier. Espero que se sumen a otras futuras ideas para mejorar la vida y dignidad de los trabajadores chilenos.

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